Aunque la mayor parte de las invasiones del territorio de los pueblos indígenas aislados son promovidas por el deseo de los madereros, compañías petroleras, terratenientes, etc., de arrebatarles las tierras y recursos, los gobiernos a veces tratan de establecer contacto por sus propias razones.
En Brasil, la agencia para asuntos indígenas, la FUNAI, tiene desde hace tiempo una pequeña unidad encargada de iniciar el contacto, como último recurso, con pueblos remotos que se encuentran en riesgo inminente de una colisión descontrolada y posiblemente desastrosa con el mundo exterior.
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| El encuentro entre la FUNAI y los korubo es uno de los únicos “primeros contactos” que han sido capturados por una cámara de televisión. |
La tensión de este momento histórico fue capturada para las cámaras por Sydney Possuelo, el jefe de la unidad de la FUNAI. A diferencia de tantos otros primeros contactos, el encuentro inicial fue pacífico y ningún korubo falleció a causa de él.
Algunos años antes, este minúsculo grupo de 24 korubo se había separado del grupo principal, internándose sin darse cuenta en un área invadida por madereros y colonos armados. Temiendo por su seguridad, el equipo de la FUNAI decidió establecer contacto con ellos. Durante meses el equipo acampó al borde del río y abrió caminos hacia el interior de la selva con el fin de localizar la aldea korubo, con la esperanza de que su presencia permanente en el río les indicaría sus intenciones amistosas.
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| El futuro de los korubo es seguro siempre y cuando se les deje en paz. |