Entrevista con Nixiwaka Yawanawá, un indígena del Amazonas viviendo en Europa

 
Nixiwaka Yawanawá reside en Londres y trabaja con Survival International para concienciar sobre los derechos de los indígenas amazónicos. Su pueblo, Yawanawá, lo integran más de 900 personas.

Êwê anê Nixiwaka, Ê Yawanawa ihuhu, êwê yurahûki kânu, pênâku hiash. Mâ ika ânu, matuvê iwânâ, mahu tapipai ê uitamêa. Nênuashê kashê êwê yurahâu ravâna ipai.

Mi nombre es Nixiwaka. Soy de los yawanawás. Pretendo regresar con mi pueblo algún día, pero primero quiero quedarme un tiempo en el Reino Unido para poder ayudar a mi pueblo cuando regrese

Infancia y familia

El nombre Yawanawá se traduce como ‘El pueblo del jabalí’, porque como pueblo siempre estamos juntos, cuando cazamos y en la vida en general. Somos una manada.

Nací en Kaxinawa, la parte más sagrada de las tierras de los yawanawás, de donde viene mi pueblo. Kaxinawa es el lugar donde mi abuelo y todos nuestros grandes jefes están enterrados. Viví allí un mes cuando era un bebé. Luego nos mudamos a Tarauaca, un pequeño pueblo cercano a nuestras tierras.

FUNAI, el departamento de asuntos indígenas del Gobierno brasileño, pidió a mi padre representar a los pueblos indígenas de la zona, por eso nos mudamos a Tarauaca. Creo que él fue uno de los primeros indígenas contratados por FUNAI en el estado de Acre. Hablaba muy bien el portugués. Yo estudié en allí hasta los diez años. Entonces, regresamos a nuestro pueblo, que se llama “Nueva Esperanza“. Kaxinawa es ahora conocida por ser un “lugar sagrado”.

Mi padre estaba preocupado porque nos estábamos alejando de nuestro pueblo y quería que creciéramos según el modo de vida yawanawá. En la selva estás completamente conectado con los elementos; te rodea el sonido constante de los animales, los insectos, las ranas y el agua. Por la noche te iluminan las estrellas, que brillan sin fin. ¡Es hermoso!

Vengo de una familia muy numerosa. Mi padre y mi madre pertenecen a distintos pueblos indígenas: mi padre es yawanawá y mi madre es shanenawa, de la nación de los papagayos. Tuvieron cinco hijos, pero además tengo otros diez hermanos del resto de matrimonios de mi padre.

Yo tengo tres hijos. Dos niños de una relación anterior y una niña de mi matrimonio con Oona Béat Yawanawá. Por mi parte, los tres son mitad yawanawás. Todos mis hijos tienen una fuerte identidad yawanawá y quiero enseñarles nuestras tradiciones.

De niño aprendí tanto portugués como nuestro propio idioma, yawanawá. Desafortunadamente, cuando entramos en contacto con los foráneos nuestro pueblo fue obligado a hablar sólo portugués y no tuve demasiadas oportunidades de hablar el yawanawá. Me discriminaron en la escuela. Hoy en día, los yawanawás hablan ambos idiomas y enseñan los dos a las generaciones más jóvenes. Y ahora, viviendo en Londres, ¡he tenido que aprender un poquito de inglés!

Aprender inglés ha sido muy positivo, pues ahora entiendo mucho más sobre nuestros derechos como ciudadanos brasileños e indígenas. Sé cómo utilizar cierta tecnología y cómo comunicarme con el hombre blanco. Espero poder compartir con mi pueblo lo que es bueno y lo que no lo es del estilo de vida occidental.



© Nixiwaka Yawanawa

Primer contacto

La primera vez que entramos en contacto, muchos yawanawás murieron de gripe y otras enfermedades que no conocían. Nuestros chamanes no pudieron curarlos.

Después, el hombre blanco nos impuso sus ideas. Nos obligó a cambiar la forma de rezar, de vestirnos, la lengua que hablábamos e incluso la manera en veíamos el mundo. Criticaron nuestra forma de vida y nos dijeron que la suya era mejor. Los misioneros nos decían que nuestros rituales eran obra del diablo. Nos sentíamos avergonzados y rechazados.

No teníamos ni idea de que necesitábamos derecho legal para vivir en nuestra tierra. Obviamente, la tierra era y es nuestra. Nunca hubo duda alguna.

Cuando los blancos llegaron por primera vez a nuestras tierras yawanawás, nos trajeron cosas desconocidas para nosotros, como el alcohol, el azúcar y la sal.

Creo que nuestro modo de vida es la forma más saludable de vivir en este mundo para los yawanawás, lo que no excluye que aprovechemos las enseñanzas que nos llegan de fuera. Compartir nuestros conocimientos nos hace felices: aquéllos que todavía aprendemos de la selva.

Sin embargo, muchos jóvenes yawanawás siguen marchándose a las ciudades, acudiendo a fiestas, bebiendo mucho y frecuentando a prostitutas. Como tantos otros pueblos indígenas, también nosotros tenemos ahora un grave problema con la diabetes.



© Nixiwaka Yawanawa

El conocimiento de la selva

Tenemos personas conocidas como “doctores de la selva”. Saben todo lo que hay que saber sobre las plantas medicinales. Dicen que este mundo es un lugar hermoso para vivir y que todos tenemos la responsabilidad de cuidarlo.

Sé que la medicina occidental está haciendo uso ahora de nuestras plantas y remedios que, nosotros, los yawanawás, hemos utilizado durante siglos. Desde la corteza de los árboles a la saliva de la rana, tenemos las respuestas tanto para remedios como para venenos. Las mujeres untan su barriga con un tipo de planta de patata llamada “rau” para quedarse embarazadas. Otras plantas, como la llamada "hukâshupa” es utilizada por los amantes para fomentar relaciones exitosas. Es el jugo de tres plantas molidas que se aplica como perfume para atraer a un amante. La selva es un lugar mágico.

Creo que tal vez el mundo occidental pueda aprender de nosotros a vivir una vida más armoniosa y en paz con nuestro entorno. Espero que algún día podamos combinar el conocimiento yawanawá con las ideas occidentales.

Desde los tiempos más remotos, los yawanawás han utilizado el “rumê” (rapé a base de la corteza de un árbol específico) como parte de nuestra tradición y cultura. Normalmente utilizamos “rumê” durante nuestras ceremonias sagradas con UNI (nuestra bebida sagrada, más conocida como ayahuasca). 


Pero el “rumê” también se toma por la tarde antes de lavarse. El agua limpia nuestro cuerpo y espíritu; es nuestro momento preferido del día.



© Nixiwaka Yawanawa

Tradiciones yawanawás

Tenía una relación estrecha con Tuîkuru, Tata, tíos y tías. Tuîkuru era nuestro patriarca. Me enseñó todo lo que hay que saber sobre mi cultura yawanawá: el idioma, las tradiciones, las plantas medicinales y nuestras canciones sagradas. Las cantamos durante nuestras ceremonias, cuando bebemos nuestras bebidas sagradas. Entonces nos contamos las historias de nuestros antepasados.

A los yawanawás se nos conoce por nuestras canciones y cuentos. Mi preferido es “Wakomaya”, que significa “felicidad”. Es una canción que cantamos para dar la bienvenida a los invitados que vienen a nuestra comunidad y una invitación para que bailen con nosotros. Siempre que canto esta canción a mi hija, ella se relaja y escucha atentamente.

Durante las ceremonias yawanawás, tenemos visiones a través de las canciones de los chamanes, que nos conectan con el mundo de los espíritus. En el momento en el que los chamanes empiezan a cantar, transmiten sus visiones al grupo. Algunos las entienden, otros no.

Durante una de nuestras ceremonias tradicionales tuve una visión muy fuerte: iba de la mano de mi mujer, que ha vivido en Londres desde su infancia. En la visión, me mostraba una ciudad que aparecía de detrás de una colina. Cuando finalmente vine a Londres, tuve una fuerte sensación de déjà-vu, como si ya hubiese estado aquí antes. Estoy convencido de que fue por mi visión.

Heredamos estos rituales de nuestros antepasados. Forman parte de lo que somos. Son el momento en el que puedes conectar con los espíritus y ver el mundo de forma diferente.

La caza

Los hombres yawanawás salen a cazar temprano, sobre las 4 o 5 de la madrugada. Cazamos solos. Sería demasiado ruidoso si cazáramos en grupo, especialmente en verano, cuando las hojas crujen bajo los pies. Empecé a cazar cuando tenía diez años y aprendí siguiendo a mi padre a la selva.

Cazamos venados, jabalíes y tapires. Y por la noche, cazamos la paca nocturna, un tipo de roedor sudamericano.

Según nuestra mitología, el cazador yawanawá que se encuentra durante la caza con un jabalí que tiene una pata blanca, tiene mucha suerte.

Cuando cazamos, imitamos a ciertos animales para atraerlos, como monos, venados y caimanes.



© Nixiwaka Yawanawa

Mascotas

Mi madre tenía un loro que vivió 13 años. El loro hablaba y solía preguntarme “Você quer café?” (“¿Quieres un café?”).



© Nixiwaka Yawanawa

Comida

Desayunamos plátanos, papaya, caña de azúcar y jugo de mandioca o yuca (llamada “caiçuma”). Y carne, si sobró de la cena de la noche anterior. Para la comida hay otra vez mandioca, con plátanos verdes y papilla de plátano macho. Cenamos carne y pescado.

Escalando el Ben Nevis

La subida al Ben Nevis fue un desafío del que me había hablado una gran amiga mía. Ella pensaba que sería una gran oportunidad para que demostrase mi apoyo a nuestros hermanos, los awás, que tienen muchos problemas. Siendo indígena, tenemos que ayudarnos entre nosotros de todas las formas posibles. Deseo poder hacer más por ellos.

No me preparé mucho para la subida. Al haber crecido en la Amazonia, siempre he estado en forma, quizá como resultado de haber cazado. Lo principal fue la preparación mental a través de la meditación. La subida me pareció agotadora, pero con gusto repetiría.

Subir el Ben Nevis ha sido una de las cosas más hermosas que he hecho en mi vida. Tanto el cambio del paisaje como el cambio de la temperatura me sorprendieron; me costó soportar el frío. Tras llegar a la cumbre no tuvimos más que unos pocos minutos para sacar fotos. Cuando me quité los guantes, mis manos parecían de hielo.



© Nixiwaka Yawanawa

De la Amazonia a Londres

La primera vez que oí hablar de Survival fue por medio de un amigo nuestro muy cercano, que trabajó con los yawanawás durante más de quince años. También fue el patrocinador de mi viaje a Londres y apoyó a mi familia con todos sus medios. Estamos muy agradecidos por su ayuda y su amor.

Londres es una ciudad muy bonita, con una historia rica y llena de fantasmas. Siento una energía muy fuerte en invierno, cuando camino por los parques. De vez en cuando me siento rodeado por fantasmas que caminan a mi lado.



© Nixiwaka Yawanawa

Trabajando con Survival

Solo llevo trabajando con Survival International un mes, pero ya he visto todo el apoyo que dan a familias como la mía y a las comunidades que luchan por sus tierras y contra la tiranía del mundo occidental. Creo que Survival es muy importante para pueblos indígenas como el mío, porque son una promesa para el cambio y una ayuda para proteger nuestras vidas. Tengo el honor de trabajar con un grupo tan sólido de personas auténticas, simpáticas y motivadas, que verdaderamente son honestas y creen en su trabajo.

Survival realmente puede ayudar a cambiar la opinión de la gente mostrando al mundo cómo viven los pueblos indígenas, sus tradiciones y creencias, y los problemas a los que nos enfrentamos. Cuesta escuchar que otros piensan que los pueblos indígenas son “atrasados” o “primitivos”. Están equivocados. Es una falta de respeto hacia el modo en que elegimos vivir.

Ha llegado el momento de que tomemos nuestras propias decisiones, de que tengamos voz y que elijamos cómo queremos vivir.

Las tierras yawanawás



© Nixiwaka Yawanawa

Nuestra tierra es nuestro hogar, nuestra amiga y camarada. Respetamos mucho nuestra tierra y tenemos la responsabilidad de cuidarla.

Mi momento favorito del día en la selva es al final de la tarde, la puesta del sol, cuando tomo nuestra medicina sagrada. Todos se reúnen en una zona amplia de tierra abierta. Al atardecer, los pájaros regresan a los árboles de tacana para descansar, y los cantos de los pájaros makukaus nos envuelven. Es un momento muy tranquilo del día. Lo echo de menos.

La destrucción de nuestra selva es horrible, porque la selva está viva. Para nosotros y los animales es la vida. No separamos nuestra existencia de ella, todos somos uno, las plantas, el agua, los árboles y los yawanawás.

Cuando se daña a la selva es como si parte de nuestro cuerpo resultara herido. Se siente como una creciente enfermedad que necesita curación. Nuestra tierra está demarcada desde hace veintinueve años, pero esto no ha bastado para detener la deforestación en la frontera entre Perú y Brasil. Tenemos miedo de que un día pueda llegar a nuestra tierra y amenace la caza, nuestra seguridad y la de los animales que viven con nosotros.

La deforestación es la causa de muchos problemas entre las comunidades indígenas. Y los animales necesitan la selva tanto como nosotros.

Hemos luchado para proteger nuestra Madre Tierra. La medicina nos muestra que tenemos que hacer llegar nuestra visión a quienes no pueden ver la hermosura de este lugar.


Escucha a Nixiwaka en el programa "Newsday de la BBC (en inglés)


Nixiwaka Yawanawa World Service Recording