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Indígenas aislados de Brasil

En riesgo de extinción por enfermedad y pérdida de tierra

En las profundidades de la selva amazónica viven pueblos indígenas que no tienen contacto con el mundo exterior.

Madereros ilegales y terratenientes ganaderos están invadiendo su tierra y trayendo enfermedades. No sobrevivirán a menos que esto se detenga.

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Algunos pueblos indígenas aislados se han visto dramáticamente reducidos a sus últimos integrantes. Estos son algunos de los más amenazados.

El “último de su tribu”

Casa y jardín del "hombre del agujero" donde cultiva mandioca y otros vegetales.
Casa y jardín del "hombre del agujero" donde cultiva mandioca y otros vegetales.
© J.Pessoa

Se cree que este hombre solitario es el último superviviente de su tribu, probablemente masacrado por los terratenientes ganaderos que ocuparon la región de Tanaru, en el estado de Rondonia.

Vive solo y siempre está huyendo.

No sabemos cómo se llama, a qué pueblo indígena pertenece o qué idioma habla.

También se le conoce como “el hombre del agujero” por los grandes agujeros que cava para atrapar animales o para esconderse en ellos.

Rechaza totalmente cualquier tipo de contacto.

La FUNAI ha delimitado un pedazo de selva para su protección, que está totalmente rodeado por terratenientes ganaderos.

A finales de 2009, fue perseguido sin piedad alguna por un asesino a sueldo. En el pasado, muchos terratenientes utilizaban asesinos a sueldo para matar indígenas no contactados en Rondonia.

Los piripkura, Mato Grosso

No sabemos cómo se llaman a sí mismos, pero sus vecinos, los indígenas gaviao, les llaman los piripkura o “la gente mariposa”, lo que describe la forma en que de manera constante se mueven por la selva. Hablan tupi-kawahib, una familia de idiomas que comparten con varios pueblos indígenas en Brasil.

Hombre piripkura durmiendo.
Hombre piripkura durmiendo.
© Jair Candor

Los piripkura eran unos veinte individuos cuando la FUNAI los contactó por primera vez la década de 1980. Después del contacto, volvieron a la selva. Desde entonces, se ha vuelto a contactar con tres miembros de este pueblo indígena.

En 1998, dos hombres piripkura, Mande-í y Tucan, salieron de la selva por propia voluntad. Uno de ellos estaba enfermo y fue hospitalizado.

Durante el breve tiempo que permaneció en el hospital habló de cómo en el pasado reciente su tribu era más numerosa y describió cómo habían sido masacrados por los blancos, y cómo él y su único compañero anduvieron por la selva cazando, pescando y recolectando.

Hay un verdadero riesgo de genocidio.Funcionario brasileño hablando sobre la situación apremiante de los piripkura

No sabemos si hay otros supervivientes piripkura, pero Mande-í y Tucan están en grave peligro y sus tierras son constantemente invadidas por madereros ilegales que bloquean sus senderos de la selva para evitar que puedan cazar.

La FUNAI ha firmado una orden temporal que prohíbe el desarrollo de actividades económicas y la entrada en la tierra de los piripkura sin permiso. Pero, salvo que el Gobierno actúe de modo urgente para cartografiar y ratificar legalmente sus tierra, los últimos supervivientes piripkura conocidos puede que desaparezcan para siempre.

Los kawahiva del río Pardo, Mato Grosso

Se sabe poco de este pueblo indígena, pero se cree que pertenece al grupo de los kawahiva. La FUNAI estimaba que eran unos 50 individuos hace unos años, pero hoy día puede que sean incluso menos.

Hogar de indígenas aislados abandonado apresuradamente, río Pardo, Brasil
Hogar de indígenas aislados abandonado apresuradamente, río Pardo, Brasil
© Survival

Se piensa que dejaron de tener hijos porque están constantemente huyendo de madereros y otros intrusos.

Como siempre están escapando, no pueden cultivar y se ven obligados a depender solo de la caza y la pesca.

Su tierra aún no ha sido protegida y, por lo tanto, su supervivencia como pueblo corre un gran riesgo. Su selva es constantemente invadida por madereros, muchos de los cuales operan desde Colniza, una de las más violentas ciudades fronterizas de Brasil en una de las regiones más deforestadas de la Amazonia.

En un giro inesperado, un fiscal federal ha iniciado una investigación sobre el genocidio de estos kawahiva. Según Naciones Unidas, el crimen de genocidio se define como “infligir deliberadamente en un grupo condiciones de vida con la intención de destruirlo, total o parcialmente”.

Las evidencias sugieren que los madereros han perseguido de modo deliberado a los kawahiva y les han forzado a abandonar sus hogares y vivir a la carrera.

Los korubo del valle del Javarí

En la frontera entre Brasil y Perú, el valle del Javarí es el hogar de siete pueblos indígenas contactados y de unos siete grupos no contactados, una de las mayores concentraciones de pueblos indígenas aislados en Brasil.

Mujer korubo e hijo del valle del Javarí en torno a la época de su primer contacto.
Mujer korubo e hijo del valle del Javarí en torno a la época de su primer contacto.
© Erling Soderstrom

Uno de ellos, los korubo, es conocido en la zona como los “caceteiros” o “los hombres de los palos” por los largos palos que usan para protegerse.

En 1996, la FUNAI contactó con un grupo de treinta korubo que se habían separado del grupo principal, que continúa sin ser contactado y que reiteradamente evita el contacto con los pueblos de los alrededores.

Las enfermedades mortales contraídas a través de los foráneos están afectando a los grupos contactados en su territorio y se teme que puedan transmitirse a otros grupos no contactados con consecuencias trágicas.

Actúa ahora para ayudar a indígenas aislados de Brasil

Tu apoyo es vital para la supervivencia de los indígenas aislados de Brasil. Hay muchas formas en las que puedes colaborar.