La minería amenaza a un pueblo indígena de Filipinas
Los palawanes viven en el sur de la isla Palawan, en Filipinas.
La llegada de miles de nuevos colonos y un gran impulso a la minería por parte del Gobierno filipino suponen una grave amenaza a este pueblo indígena.
El principio en el que los palawanes basan su vida se denomina ingasiq, que significa “compasión”. Este principio es la base de todas sus acciones y enfatiza la importancia de comportarse con los otros con generosidad y compasión.
Sus ceremonias, oraciones, cánticos y danzas sanadoras forman parte de lo que llaman adat et kegurangurangan, o “ las costumbres de los antepasados”.
Para los palawanes, el universo es vertical y está dividido en catorce niveles diferentes. Las almas de los beljan (chamanes) pueden viajar a estos otros niveles para “curar el mundo” y restablecer el equilibrio cósmico.
No consideran a los chamanes personas especiales o sagradas, pero son los que, en un trance o en un sueño, pueden penetrar en el mundo invisible y entrar en contacto con seres sobrehumanos.
Pueden ver y extraer las impurezas que están provocando enfermedades en el cuerpo de un paciente. Normalmente también son expertos en el uso de plantas medicinales.
La buena salud depende del equilibrio entre el cuerpo y su “fuerza vital” (kuruduwa). La pérdida del kuruduwa crea una alteración que hace al cuerpo vulnerable ante las enfermedades y los ataques de seres malévolos.
El ser supremo para los palawanes es Empuq, (el Señor o Amo), a quien ven como el creador de todas las cosas en el mundo. Otros seres benévolos viven en las montañas más altas.
Los palawanes creen que el bosque es el hogar de muchos demonios. Creen que los demonios llamados lenggam son los cuidadores de los animales venenosos y que muerden como los escorpiones y las serpientes.
Si se caza o recolectan frutos de los árboles en demasía, se puede provocar que estas criaturas ataquen a los humanos.