Los pigmeos

El desplazamiento y la discriminación destrozan a los habitantes de la selva

Los pueblos de la selva del África central han vivido de la caza y la recolección desde hace milenios. Pero en las últimas décadas sus tierras ancestrales han sufrido la devastación causada por la tala, la guerra y la invasión de agricultores.

Debido a la expansión de zonas protegidas como respuesta a estos problemas, su subsistencia se ha hecho cada vez más difícil y su fuerte vínculo con su selva está amenazado.

 
 

Los pueblos que viven en la tierra de la que han cuidado desde hace siglos gozan de mejor salud y nutrición que sus vecinos que han sido desplazados de sus territorios en la selva.

Las consecuencias de perder su tierra son demasiado previsibles: la caída progresiva en la pobreza, mala salud y la destrucción profunda de su identidad, cultura y conexión con la tierra. Esto crea una nueva “subclase” que requiere el apoyo del gobierno central.

© Salomé/Survival

El conflicto en la República Democrática del Congo (RDC) ha sido especialmente brutal para los pueblos “pigmeos” del país. Han sufrido matanzas y violaciones, y supuestamente han sido víctimas de canibalismo por parte de los combatientes armados.

En 2003, representantes bambuti presentaron una petición a la ONU para proteger su pueblo de los horrendos abusos a manos de las milicias armadas en el Congo, incluyendo incidentes extremadamente frecuentes de violaciones de mujeres por parte de los hombres armados. Una de las consecuencias ha sido un drástico incremento de la tasa de VIH/SIDA.

“A lo largo de nuestras vidas hemos visto crueldad, masacres, genocidio, pero nunca hemos visto que se cace y se coma a seres humanos como si fueran animales, como ha ocurrido recientemente.” Sinafasi Makelo, portavoz de los mbuti.

Durante el genocidio de Ruanda en 1994 los batwa también sufrieron desproporcionadamente: algunos estudios estiman que un 30% de los batwa fueron asesinados – más del doble de la media nacional.

Allí donde las comunidades pigmeas siguen teniendo acceso a los recursos abundantes de la selva de los que han dependido tradicionalmente, su nivel de nutrición es bueno.

© Salomé/Survival

Cuando se ven desplazados de la selva, a menudo sin compensación o alternativas para ganarse la vida, su salud se deteriora rápidamente. Un estudio informa que un 80% de los baka sedentarios en Camerún tienen frambesía (una infección dolorosa de la piel).

Otros estudios han demostrado que las comunidades pigmeas que viven en la selva tienen tasas más bajas de muchas enfermedades como malaria, reumatismo, infecciones respiratorias y hepatitis C en comparación con poblaciones sedentarias bantu que viven cerca.

Además, las comunidades ya no tienen acceso a los productos medicinales de la selva de los que dependían, y corren el riesgo de perder su rico conocimiento tradicional de la medicina natural.

La mayoría de las comunidades no tienen acceso a asistencia sanitaria debido a la falta de disponibilidad y fondos y al maltrato humillante. Los programas de vacunación pueden tardar mucho en llegar a los pueblos de la selva y existen informes de personas pigmeas que han sido discriminadas por el personal médico.