Los pigmeos

El desplazamiento y la discriminación destrozan a los habitantes de la selva

Los pueblos de la selva del África central han vivido de la caza y la recolección desde hace milenios. Pero en las últimas décadas sus tierras ancestrales han sufrido la devastación causada por la tala, la guerra y la invasión de agricultores.

Debido a la expansión de zonas protegidas como respuesta a estos problemas, su subsistencia se ha hecho cada vez más difícil y su fuerte vínculo con su selva está amenazado.

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Gran parte del territorio en el que las comunidades pigmeas han vivido tradicionalmente es rico en madera y minerales.

Hay una competición entre madereros y ecologistas para hacerse con la propiedad de lo que queda de selva.

Los derechos y las necesidades de los pueblos de la selva han sido ignorados en esta lucha por las selvas de África central.

© Salomé/Survival

En el Congo, compañías madereras multinacionales entraron para extraer la madera valiosa cuando vieron las primeras señales de paz.

Muchas veces las comunidades locales son engañadas para que firmen la entrega de sus derechos territoriales, lo que implica la pérdida de su herencia cultural, de sus medios de subsistencia y de su seguridad alimenticia a cambio de un puñado de sal, azúcar o un machete.

Los resultados son devastadores para la gente, la selva, el clima y el futuro de este país desesperadamente inestable.

Siguiendo los pasos de los leñadores llegan miles de colonos, ansiosos de cultivar la tierra que se acaba de hacer accesible y hostiles ante los pueblos de la selva cuyas tierras han sido destruidas.

“Desde que nos expulsaron de nuestra tierra, la muerte nos persigue. Enterramos a gente casi todos los días. La comunidad se está vaciando. Nos dirigimos hacia la extinción. Ahora todos los ancianos han muerto. Nuestra cultura también se está muriendo.Hombre mutua de Kalehe, RDC.

Se ha creado un círculo vicioso para los pueblos de la selva que, privados de su medio natural y por tanto de su medio de vida, quedan aún más empobrecidos por los forasteros que se aprovechan de su situación.

Con el aumento de la pobreza disminuye su capacidad para defender sus derechos. Las enormes plantaciones de las multinacionales se extienden a la selva.

En Camerún, las comunidades bagyeli al borde del parque nacional Campo Ma’an están apiñadas entre la zona de conservación medioambiental y la tierra que se ha entregado a las compañías multinacionales para la explotación.

Las plantaciones de palma de aceite y de árboles de caucho son zonas restringidas para los bagyeli. No ha habido ninguna compensación por la pérdida de su tierra, no hay trabajos, ni asistencia sanitaria ni otros beneficios.

Su salud se deteriora, porque los mosquitos son abundantes en las plantaciones. Ha aumentado la malaria y la nutrición de los bagyeli ha disminuido radicalmente sin el acceso a los alimentos de la selva.

Sus condiciones de vida no son nuestra responsabilidad. Los asuntos de pobreza no son nuestra responsabilidad.John Makombo, Uganda Wildlife Authority

Los foráneos que han venido a trabajar en las plantaciones discriminan a los bagyeli y cazan los animales locales, privando así a los bagyeli de su principal fuente de proteínas.

Conservación

En 1991 el Bosque Impenetrable Bwindi en Uganda fue declarado parque nacional. Los batwa fueron expulsados y les prohibieron cazar y recolectar. Pocos fueron compensados.

No fueron consultados. La mayoría vivea ahora como “okupas” en la tierra de otros, siempre con miedo de que les trasladen, sin acceso a la selva y sin tierra propia.

Los pigmeos son expertos en la selva. Aquí, fotografiados en la República Democrática del Congo.
Los pigmeos son expertos en la selva. Aquí, fotografiados en la República Democrática del Congo.
© Kate Eshelby/Survival

Los ancianos dicen que no pueden enseñar a sus hijos las habilidades tradicionales como recoger miel, cazar o la medicina natural porque no pueden adentrarse en la selva.

Los batwa han sido excluidos de los parques nacionales, pero también son maltratados y explotados por los agricultores fuera.

Cuando se demarcaron las zonas destinadas a la conservación, los agricultores que habían invadido el bosque con sus plantaciones recibieron compensación. Los batwa desplazados no la recibieron.

Un día, estábamos en la selva cuando vimos a gente acercándose con ametralladoras que nos dijeron que saliéramos de la selva. Estábamos muy asustados y empezamos a correr sin saber a dónde ir y algunos de nosotros desaparecieron. O murieron o se fueron a un lugar que no conocemos. La consecuencia de la expulsión es que ahora todos están dispersos.Sembagare Francis

Los ingresos turísticos de algunos de los principales parques nacionales son sustanciales. Los turistas extranjeros pagan cientos de dólares por una excursión de un día para ver gorrillas en Bwindi.

Este dinero va al Gobierno de Uganda. Son los pueblos de la selva quienes pagan por ello.

Desalojos

Comunidades twa han sido expulsadas de los parques en toda la región, incluyendo el Parque Nacional Volcanoes (Ruanda), Mgahinga (Uganda) y Kahuzi-Biega (RDC).

Como pueblos que viven en y de la selva, han sufrido excepcionalmente por la conversión de su tierra en áreas de conservación de las que han sido expulsados.

Viviendo en la pobreza como “okupas” en los límites de las tierras que un día fueron suyas, ahora dependen de mendigar y trabajar para otros por sueldos precarios.

En 1999 el parque nacional Campo Ma’an fue demarcado para “compensar” por el daño medioambiental causado por el oleoducto Chad-Camerún.

Los cazadores-recolectores bagyeli no sólo perdieron su tierra sino que también les impidieron el acceso a la zona y los obligaron a asentarse y a comenzar a cultivar; y todo ello sin consulta previa.

En cuanto al parque del Lago Lobeke de Camerún y al parque Bumba-Bek, Global Environment Facility, el patrocinador de los parques, recientemente ha averiguado que varias comunidades baka fueron desplazadas y que 8.000 personas sufrieron la pérdida de sus ingresos, ya que antes recolectaban en la zona.

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