Botsuana: se cumplen veinte años de las expulsiones del Kalahari

Muchos bosquimanos fueron trasladados al campamento de reasentamiento gubernamental de New Xade en 1997.
Muchos bosquimanos fueron trasladados al campamento de reasentamiento gubernamental de New Xade en 1997.

© Noam Schimmel/Survival

Hace 20 años, cientos de bosquimanos fueron obligados a abandonar sus hogares en la Reserva de Caza del Kalahari Central (RCKC) en Botsuana.

Esta fue la primera de una oleada de expulsiones por parte del Gobierno, decidido a abrir sus tierras ancestrales a la minería de diamantes y al turismo.

Los bosquimanos de la comunidad de Xade no fueron avisados previamente y se les forzó a abandonar sus hogares de inmediato. Los subieron a camiones y a quienes se negaban les dijeron que el ejército les dispararía.

Además de la fuerza, se emplearon otras estratagemas indecentes: por ejemplo, se llevaron primero a algunos niños bosquimanos y a sus maestros, forzando a sus desesperados padres a seguirles hasta New Xade, el campamento de expulsión, al que pronto apodaron como “el lugar de la muerte”.

La vida en este campamento, tal y como presenciaron activistas de Survival y muchos medios de comunicación del mundo, era deprimente. Los bosquimanos vivían en tiendas de campaña como refugiados y dependían por completo de las ayudas gubernamentales.

Muchos sucumbieron al VIH/SIDA y al alcoholismo introducidos por los foráneos que acudieron de forma masiva al campamento para sacar provecho de la escasa compensación económica que recibían los bosquimanos.

Los bosquimanos, cazadores y recolectores fuertes con un firme sentido de la independencia y la identidad, se vieron condenados a una vida tediosa, depresiva y sin esperanza, que continúa hasta el día de hoy.

Para muchos observadores, el trato inhumano dado por el Gobierno al pueblo indígena de Botsuana era un reflejo del régimen del apartheid de Sudáfrica, donde las comunidades negras fueron expulsadas sistemáticamente de sus tierras y trasladadas a barriadas superpobladas en las afueras de las ciudades.

Este fue el capítulo más reciente de siglos de persecución de los pueblos bosquimanos del sur de África por los colonos blancos y los pueblos bantúes.

Los bosquimanos celebran la histórica sentencia judicial en 2006. Más de una década después, muchos de ellos todavía malviven en campamentos gubernamentales.
Los bosquimanos celebran la histórica sentencia judicial en 2006. Más de una década después, muchos de ellos todavía malviven en campamentos gubernamentales.
© Survival

Veinte años después, sin embargo, se han producido algunos cambios positivos. Los bosquimanos expulsados de la reserva en 2002 ganaron un juicio histórico con el apoyo de Survival International en 2006 ante el Tribunal Supremo de Botsuana. El tribunal declaró que habían sido expulsados ilegalmente y que tenían derecho a vivir y cazar dentro de la reserva.

Hoy en día, cientos de bosquimanos han abandonado los odiados campamentos de expulsión y han regresado a casa. No obstante, siguen sufriendo acosos, palizas y torturas por parte de los guardaparques cuando ejercen su derecho legal a cazar.

Como explica el portavoz bosquimano Jumanda Gakelebone: “Los bosquimanos no somos cazadores furtivos. Cazamos para sobrevivir, no matamos animales en grandes cantidades. Tomamos lo que necesitamos para sobrevivir.”

Todavía hoy muchas familias son separadas, ya que el Gobierno dice que solo pueden retornar a la RCKC los individuos que recurrieron al alto tribunal. Los jóvenes que cumplen 18 años han de obtener permiso para visitar a sus familiares en la reserva, lo que genera un enorme sufrimiento y muchas dificultades.

Los bosquimanos están preocupados de que sus tierras sean objeto de más exploraciones sin su consentimiento. Pese a que la mina de diamantes en la comunidad bosquimana de Gope, dentro de la reserva, ha reducido su actividad en los últimos tiempos, el mes pasado el Gobierno extendió nuevas licencias de prospección de diamantes a una filial minera conjunta ruso-británica.

En los últimos años, el Gobierno también ha concedido licencias de fracking o fracturación hidráulica en la RCKC.

Como explicó un bosquimano a Survival: “Permitir a las empresas extraer recursos naturales va en detrimento nuestro y atenta contra nuestros derechos humanos”.

Survival sigue batallando por los derechos de los bosquimanos. En 2016, lanzó una campaña internacional con motivo del 50º aniversario del país.