"Abran la presa y dejen que fluya el agua", suplican indígenas de Etiopía

Niño kwegu a las afueras de su cabaña. Los indígenas del Valle del Omo encuentran dificultades para alimentar a sus hijos por la sequía.
Niño kwegu a las afueras de su cabaña. Los indígenas del Valle del Omo encuentran dificultades para alimentar a sus hijos por la sequía.
© Survival

El hambre está azotando a muchos pueblos indígenas del Valle del Bajo Omo en Etiopía como consecuencia de la grave sequía que azota la región y a que la crecida anual del río no se ha producido.

Los kwegu, un pequeño pueblo indígena de cazadores-recolectores, se han visto muy afectados por la escasez de alimento. Según fuentes consultadas por Survival, dos niños kwegu y cuatro adultos murieron de hambre el pasado mes de noviembre.

Un hombre kwegu envió este mensaje: "Id y dad estas noticias a vuestros mayores, nosotros, el pueblo kwegu, estamos hambrientos.

Otros pueblos indígenas tienen ganado, pueden beber leche y sangre. Nosotros no tenemos ganado; nos alimentamos del río Omo. Dependemos de la pesca; es como nuestro ganado. Si el Omo no tiene su crecida natural, nosotros moriremos."

En los últimos tres años el Valle del Omo, hogar de ocho pueblos indígenas diferentes y alrededor de 200.000 habitantes, no ha registrado el promedio de precipitaciones. La crecida anual del río Omo, que es el medio de vida en la región, han disminuido en los últimos años y en el año 2009 ni tan siquiera se produjeron.

Según declaraciones de un indígena mun: “Antes las crecidas de las aguas venían y teníamos grandes áreas de cultivo. Ahora, los sitios de cultivo… no tienen agua.”

No está claro por qué han cesado las lluvias o por qué no se ha producido la crecida. Lo que está claro es que las presas de Gibe (que comprenden la construcción de un total de cinco diques en el río Omo) podrían asfixiar a una región ya en apuros, con sus habitantes atravesando una situación límite.

Algunos kwegu culpan a la presa. Uno de ellos expresó: “Nuestra tierra se ha vuelto mala. Apresaron el agua y conocimos el hambre. Abran la presa y dejen que fluya el agua.”

La presa Gibe I ya ha sido construida, embalsando uno de los afluentes del río Omo. La presa Gibe II, que bloquea el mismo río, fue recientemente el origen de una serie de situaciones embarazosas para el Gobierno etíope y la firma italiana Salini Construttori, después de que parte de ella se colapsara tan sólo 10 días después de su apertura.

Un tercio de la presa Gibe III ya está construida. A 50 metros se ha construido recientemente una ataguía como parte de la presa en construcción. Algunos piensan que esto podría haber contribuido a la falta de inundaciones anuales. De completarse, Gibe III será la segunda presa hidroeléctrica más grande de África.

Los expertos advierten que destruirá irremediablemente el ciclo de inundaciones del río Omo, que es crucial para la supervivencia y modo de vida de los pueblos indígenas de este valle.

Por su parte, el Gobierno de Etiopía asegura que la presa Gibe III, además de generar suficiente electricidad para abastecer al país numerosas veces, servirá para incrementar la seguridad de los pueblos indígenas río abajo, poniendo fin a las enormes inundaciones que arrastran consigo a personas y ganado. Pero los pueblos indígenas son claros: sin las crecidas anuales ellos no podrán sobrevivir.

Un indígena mun dijo: "Ahora que las inundaciones se han ido, tenemos un gran problema. Tenemos miedo a morir. La estación lluviosa no se ha producido en tres años. ¿Por qué no han estado funcionando las lluvias todo este tiempo? ¿Acaso el cielo no ha firmado su contrato de trabajo? ¿Acaso se olvidó de trabajar?

Ahora no hay cantos ni danzas a lo largo del río Omo. La gente está demasiado hambrienta. Los niños están callados.

Las grandes lluvias se han ido durante tres años y ahora, vamos al Omo y no hay agua."