Vuelve la calma a las Chittagong Hill Tracts, pero el miedo permanece 2 marzo 2010

Los hijos de Buddhapati Chakma, que murió por los disparos de los soldados, hablan con los periodistas locales.
Los hijos de Buddhapati Chakma, que murió por los disparos de los soldados, hablan con los periodistas locales.
© Satrong Chakma

Las Chittagong Hill Tracts (CHT) recuperan la calma, tras los ataques de la semana pasada contra los indígenas jumma perpetrados por el ejército y los colonos de Bangladesh.

Sin embargo, informes de la zona sugieren que miles de jummas se han quedado sin techo después de que los colonos, con el apoyo del ejército, incendiaran más de 400 casas indígenas.

Las llamas también arrasaron dos templos budistas, dos iglesias y una escuela. La tensión fue en aumento cuando los colonos, respaldados por los soldados, expandieron sus asentamientos sobre la tierra de los jummas.

Tras los ataques de Baghaihat, en los que dos personas murieron por los disparos del ejército y cientos de casas fueron destruidas por completo, la violencia se extendió a otras zonas de las Chittagong Hill Tracts. Más de 60 hogares jummas fueron arrasados en la región de Khagrachari. Las restricciones de movimiento y el miedo a ser atacados por los colonos o a ser arrestados con falsos cargos, ha dificultado que muchos jummas se aventuren a salir de sus escondrijos, así como los esfuerzos por confirmar el número de víctimas mortales y de heridos.

La UE ha condenado los ataques y ha solicitado una investigación independiente de los incidentes y que los responsables sean llevados ante la justicia. Los grupos jumma y algunas organizaciones como Survival International, Amnistía Internacional y la Comisión de las CHT han condenado igualmente los enfrentamientos y han exigido una investigación. En Bangladesh, India, Estados Unidos, Gran Bretaña y Australia han tenido lugar manifestaciones pacíficas de protesta por lo sucedido.

Cientos de miles de colonos han sido trasladados a las Hill Tracts durante los últimos sesenta años, en una política apoyada por sucesivos gobiernos, desplazando así a los once pueblos indígenas jummas y sometiéndoles a una violenta represión.

En 1997, el Gobierno y los jummas firmaron un acuerdo de paz por el que el primero se comprometía a desmantelar los campamentos militares de la región y a poner fin al robo de la tierra de los jummas por parte de los colonos y del ejército. El acuerdo era esperanzador, pero los campamentos militares permanecen en las Hill Tracts, y la violencia y las apropiaciones de las tierras continuan.

 

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