Wilderness Safaris es una empresa turística que tiene alojamientos diseminados por todo el sur de África.
Mientras que el Gobierno de Botsuana niega el acceso al agua a los bosquimanos, Wilderness Safaris ha abierto un complejo turístico en su tierra con bar y piscina.
A finales de 2010 Survival lanzó un boicot internacional al turismo de Botsuana “hasta que el Gobierno pusiera fin a la brutal campaña de persecución hacia los bosquimanos del Kalahari”.
Poco después lanzamos una petición para que Wilderness Safaris quitara su alojamiento de lujo del territorio bosquimano. En tres meses recogimos 30.000 firmas. Los bosquimanos consiguieron una gran victoria en enero de 2011 cuando el Tribunal de Apelaciones de Botsuana confirmó su derecho a acceder al agua en sus tierras. En consecuencia, hemos suspendido el boicot y la petición, por ahora.
Esto es lo que dice Wilderness Safaris
Wilderness Safaris afirma que sus viajes “cambian la vida de la gente”. Este es sin duda el caso de su Kalahari Plains Camp (Campamento en las llanuras del Kalahari): construido sin consultar a los bosquimanos en cuyas tierras ancestrales se sitúan las instalaciones.
Wilderness Safaris inauguró el campamento tras firmar un alquiler con el Gobierno, que espera desarrollar el turismo en la reserva. Sin embargo, el alquiler no reconoce los derechos de los bosquimanos a utilizar y ocupar sus tierras ancestrales, como establece el fallo de 2006 del Tribunal Supremo.
Wilderness Safaris ha situado el campamento en las llanuras del Kalahari dentro del territorio tradicional del grupo de los bosquimanos gana llamados los kgei.

Los límites del territorio se acordaron en 2001, en una reunión mantenida entre la organización bosquimana First People of the Kalahari (Primeros Pueblos del Kalahari) y el Departamento del Gobierno para la Naturaleza y los Parques Nacionales.
Cuando el Tribunal Supremo falló que los bosquimanos tienen el derecho legal y constitucional a ocupar sus tierras tradicionales, quería decir que tienen el derecho a utilizar y ocupar sus tierras, incluidas en las que se sitúa el campamento, así como la zona circundante utilizada para las rutas de observación de la fauna.
Wilderness Safaris sabe que “el agua es el bien más preciado en el desierto”. También sabe que los bosquimanos pasan dificultades sin tener acceso al agua, hecho recientemente subrayado por el relator especial de Naciones Unidas para los pueblos indígenas, quien declaró que en la reserva los bosquimanos “hacen frente a condiciones muy duras y peligrosas debido a la falta de acceso al agua”. Sin embargo, esto no les ha impedido abrir una piscina en el Campamento.
(De la empresa fililial Safari Adventure )

A pesar de haber abierto el campamento sin consultarlos, Wilderness Safaris alega que sí implica a los bosquimanos. Sin embargo, no hay nada “mutuamente beneficioso” en el Campamento en las Llanuras del Kalahari, que permite a sus huéspedes tomar cócteles en la orilla de la piscina, mientras los bosquimanos luchan para encontrar suficiente agua para sobrevivir en sus tierras y se les prohibe usar el agua de sus pozos.
Wilderness Safaris utiliza a los bosquimanos para promocionar su campamento, ofreciendo a sus huéspedes una “ruta interpretada bosquimana”. A los huéspedes del campamento quizá les interese saber que mientras sus paseos les permiten “conocer la cultura única de esta fascinante gente”, los bosquimanos se ven obligados a caminar hasta casi 400 kilómetros para conseguir agua.