La Comisión Supervisora de Entidades Benéficas del Reino Unido investiga a WWF

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El organismo regulador de las entidades benéficas del Reino Unido ha iniciado una investigación oficial sobre WWF, asestando un duro golpe a esta organización que ya se encuentra en el punto de mira.

Esta decisión es consecuencia de un sobrecogedor reportaje de Buzzfeed News, que reveló que WWF financia, equipa y trabaja directamente con fuerzas paramilitares que han sido acusadas de golpear, torturar, agredir sexualmente y asesinar a numerosas personas.

La principal respuesta de WWF a la información de Buzzfeed ha consistido en contratar a un bufete de abogados especializado en la “gestión de imagen” para que lleve a cabo una “revisión independiente”.

En la investigación se comprobará si WWF del Reino Unido adopta las debidas precauciones para garantizar que el dinero de los donativos que se remite al extranjero no contribuya a la comisión de actos de violencia.

En una declaración, la comisión ha señalado que “las presuntas atrocidades y los atentados contra los derechos humanos son incompatibles con todo lo que se asocia a la beneficencia”.

La noticia llega justo un día antes de que se comience a emitir la nueva serie de Netflix y WWF titulada Our Planet, narrada por David Attenborough.

El director de Survival International, Stephen Corry, ha declarado hoy:

“Es un paso adelante que la Comisión Supervisora de Entidades Benéficas emprenda por fin una investigación, pero no nos quita la respiración. La Comisión no se ocupa más que de WWF del Reino Unido y no es competente para juzgar su complicidad en las violaciones de los derechos humanos.

Lo más que puede ocurrir es que exija a WWF que investigue, cosa que WWF ya ha dicho que hará. Vendrá después un largo periodo de espera y todo acabará en una operación de lavado de imagen.

WWF está al tanto de estas atrocidades desde hace años. No olvidemos que actualmente WWF proyecta la creación de una nueva área protegida, Messok Dja, que comporta el robo de tierras de los ‘pigmeos’ bakas en el Congo. Lo que hace falta es un clamor público contra la conservación de la naturaleza militarizada que tan dañina es para el planeta y los pueblos que lo habitan.”