El valle bajo del río Omo, en el suroeste de Etiopía, es el hogar de ocho pueblos indígenas diferentes, cuya población total ronda las 200.000 personas. Llevan siglos habitando la zona.
Sin embargo, el futuro de estos pueblos pende de un hilo. En el río Omo se está construyendo una gigantesca presa hidroeléctrica, llamada Gibe III. Cuando hayan finalizado las obras, esta presa destruirá un entorno frágil y los modos de vida de los pueblos indígenas que viven en él.
Los indígenas no han sido consultados sobre la presa, a pesar de que pueden llegar a perder su medio de vida que depende de la crecida natural del río.
Escribie una carta al primer ministro de Etiopía instándolo a paralizar la presa Gibe III.