El valle bajo del río Omo, en el suroeste de Etiopía, es el hogar de ocho pueblos indígenas diferentes, cuya población total ronda las 200.000 personas. Llevan siglos habitando la zona.
Sin embargo, el futuro de estos pueblos pende de un hilo. En el río Omo se está construyendo una gigantesca presa hidroeléctrica, llamada Gibe III. Cuando hayan finalizado las obras, esta presa destruirá un entorno frágil y los modos de vida de los pueblos indígenas que viven en él.
Los indígenas no han sido consultados sobre la presa, a pesar de que pueden llegar a perder su medio de vida que depende de la crecida natural del río.
El Gobierno etíope ha pedido al Gobierno italiano que financie parte de la construcción de la presa. Se espera que el ministro de Asuntos Exteriores italiano tome una decisión pronto.
Escribie una carta al ministro de Asuntos Exteriores italiano pidiéndole que no financie la presa Gibe III.