Los nukaks

Empujados casi a la extinción por foráneos hostiles

Su recóndita selva ha sido invadida por colonos cocaleros del lucrativo comercio de la cocaína. Ahora muchos nukaks han huido de su tierra después de verse atrapados en la violencia de la guerra civil colombiana.

Desde el primer contacto regular en 1988, más del 50% de todo el pueblo indígena ha muerto. Los nukaks son uno de los al menos 32 pueblos indígenas de Colombia “en inminente riesgo de extinción”.

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Los nukaks viven entre los ríos Guaviere e Inírida al sudeste de Colombia.

Son uno de los seis grupos que conforman los pueblos indígenas “makús”. Todos son cazadores-recolectores que viven en las cabeceras de los ríos del noroeste de cuenca amazónica brasileña.

Habitualmente los nukaks viven en pequeños grupos de entre nueve y treinta personas en el interior de la selva y lejos de los ríos.

Se desplazan constantemente, por lo que pasan sólo unos pocos días en un lugar concreto.

Al llevar una vida tan nómada, tienen pocas posesiones y todas pueden ser transportadas con facilidad.

La caza Los nukaks son expertos cazadores. En este fragmento de “Nukak-Maku: los últimos nómadas de la selva”, de AVC Rainbow/Audiovisuales, un grupo de hombres parte a la caza de monos, usando sus cerbatanas de tres metros de longitud y dardos venenosos.

Las casas de los nukaks suelen ser estructuras muy ligeras hechas con madera y hojas de palmera, lo suficiente para tener un techo bajo el que colgar una hamaca.

Cada familia tiene su propio fuego, que se usa no sólo para cocinar y proporcionar calor, sino también para quemar ciertas plantas que ahuyentan a los mosquitos.

Los makús comen pescado, carne de caza, tortugas, fruta, verduras, frutos secos, insectos y miel.

Los hombres cazan con cerbatanas en las que insertan dardos impregnados con curare, un veneno hecho de hasta cinco plantas diferentes.

Contacto

Los nukaks evitaron casi todo contacto regular con foráneos hasta 1988 cuando un grupo de unos cuarenta nukaks apareció de manera inesperada en una recién fundada ciudad colonial llamada Calamar.

"Hombres nukak, Colombia."
"Hombres nukak, Colombia."
© Gustavo Pollitis/Survival

Aunque estaban en lo que consideraban su territorio ancestral, su repentina llegada a Calamar fue toda una sensación en la prensa colombiana e internacional.

Sin embargo, las consecuencias de este contacto regular fueron atroces. En los años siguientes, en parte como resultado de los madereros y los cocaleros que invadieron su tierra, más y más nukaks entraron en contacto con foráneos y muchos fueron devastados por enfermedades como la malaria y la gripe.

En total, más de la mitad del pueblo indígena murió.

Sólo en torno a ese momento se tuvo conocimiento de que misioneros cristianos de la controvertida “Misión Nuevas Tribus” habían contactado con los nukaks en los años 70.

Punto de extinción

La supervivencia de los nómadas [nukaks] depende de que se les asegure el uso de tanta tierra como sea apropiada para su modo de vida".
ONIC, Colombia”

En 1993, gracias a la campaña internacional por los nukaks llevada a cabo por Survival, ONIC y otras organizaciones, el Gobierno colombiano reconoció finalmente el derecho de las tribus a su tierra ancestral. La “Reserva Nukak” fue ampliada en el año 1997 hasta alcanzar casi el millón de hectáreas de selva.

Cocaína

Actualmente la tierra de los nukak está ocupada por cocaleros e invadida por la violencia sangrienta de la guerra civil colombiana.

Niño nukak, Colombia.
Niño nukak, Colombia.
© David Hill/Survival

La guerrillas de izquierdas, los paramilitares de derechas y el ejército colombiano todos tienen tropas en la tierra de los nukak luchando por la coca, la materia prima de la cocaína.

Como resultado, muchos nukak se han visto obligados a huir de sus hogares y buscar refugio en las afueras de una ciudad llamada San José del Guavire. Otros nukak fueron obligados a irse a punta de pistola.

En el año 2006 el Gobierno intentó trasladar a los nukak desplazados de vuelta a la selva, pero el lugar escogido, a tan sólo catorce kilómetros de San José, era demasiado pequeño.

Tras una epidemia de gripe y el trágico suicidio de uno de sus portavoces, Mao-be, los nukak abandonaron ese lugar y regresaron a San José.

La mayoría de los nukak están desesperados por regresar a casa, pero mientras el conflicto armado continúe, el regreso es muy difícil y peligroso.

RIESGO INMINENTE DE EXTINCIÓN”

Los nukaks son uno de los, al menos, treinta y dos pueblos indígenas de Colombia que se cree que hay en “riesgo inminente de extinción”, según la Organización Nacional de Indígenas de Colombia.

Estos pueblos indígenas, que incluyen, entre otros, a los wipiwis, amorúas y wachinas, sufren el conflicto armado colombiano, la negligencia del Gobierno y la invasión de su tierra por los que quieren sus recursos naturales.

La ONIC ha lanzado una campaña internacional, apoyada por Survival y otros, para sensibilizar sobre la lucha de los pueblos indígenas.

Actúa ahora para ayudar a los nukaks

La campaña por los derechos de los nukaks ya ha dado muy buenos resultados. Tras una campaña encabezada por Survival y organizaciones indígenas locales, el Gobierno colombiano creó una reserva para los nukak en 1993, que amplió en 1997.

Lo que los nukaks quieren ahora es que se respeten las fronteras de su reserva y que puedan vivir en ella en paz.

Por favor, escribe al Gobierno colombiano para pedirle que inicie las negociaciones que aseguren que los nukaks puedan regresar a su tierra.

Hazte socio/a o haz un donativo para financiar esta y otras campañas de Survival.