Los jarawas

Safaris humanos para ver a los jarawas

Aunque el Tribunal Supremo de la India ordenó en 2002 el cierre de la carretera que atraviesa la reserva de los jarawas, a fecha de hoy sigue abierta y los turistas la recorren como parte de los safaris humanos que se organizan para ver a esta tribu.

En 1999 y 2006 los jarawas padecieron brotes de sarampión, una enfermedad que ha provocado la extinción de muchos pueblos indígenas en todo el mundo tras entrar en contacto con foráneos.

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URGENTE: por favor, envía un email al Gobierno indio para pedirle que ponga fin a los “safaris humanos” inmediatamente

Un niño y un hombre jarawa al lado de la carretera Andaman Trunk Road.
Un niño y un hombre jarawa al lado de la carretera Andaman Trunk Road.
© Salomé

Se cree que las tribus de los jarawas, los granandamaneses, los onges y los sentineleses llevan viviendo en el océano Índico desde hace 55.000 años.

Ahora son superados ampliamente en número por los cientos de miles de colonos indios que se han asentado en las islas Andamán en las últimas décadas.

¿Cómo viven los jarawas?

Hoy en día, aproximadamente 400 miembros de la tribu nómada jarawa viven en grupos de 40 a 50 personas en chaddhas, que es como llaman a sus casas.

Como la mayoría de los pueblos indígenas que viven de forma autosuficiente y en sus tierras ancestrales, los jarawas continúan prosperando y su población se incrementa de forma estable.

Los jarawas cazan cerdos y tortugas y pescan con arcos y flechas en los arrecifes coralinos cangrejos y peces, incluido el panga, las anguilas y los Leiognathidae dentados. También recolectan frutas, raíces silvestres, tubérculos y miel. Los arcos están hechos de madera de chooi, que no crece en el territorio jarawa. Usualmente deben hacer un viaje de larga distancia hasta la isla Baratang para recolectarla.

Tanto hombres como mujeres jarawas recolectan miel silvestre en árboles de gran altura. Durante la recolección de miel los miembros del grupo cantan canciones para expresar su regocijo. Los recolectores de miel mastican la savia de la hoja de una planta repelente para las abejas como la Ooyekwalin, que luego rocían a las abejas con sus bocas para mantenerlas alejadas. Una vez que las abejas se van, los jarawas pueden cortar su nido y lo colocan en un cubo de madera que cargan a sus espaldas. Los jarawas siempre toman un baño luego de consumir miel.

Un estudio de su nutrición y salud reveló que sus “niveles nutricionales” eran “óptimos”. Tienen un conocimiento detallado de más de 150 plantas y 350 especies animales.

‘Los jarawas de las islas Andamán disfrutan de una era de opulencia. Sus selvas les dan más de lo que necesitan,’

Anvita Abbi, profesor de Lingüística, Universidad Jawaharlal Nehru.

En 1998, algunos jarawas empezaron a salir de la selva por primera vez sin sus arcos y flechas para visitar poblaciones y asentamientos cercanos.

En 1990 las autoridades locales anunciaron sus “planes” de largo plazo de sedentarizar a los jarawas en dos comunidades basadas en una economía de pesca. Sugerían que la caza y la recolección quedaran como sus actividades “deportivas”. El plan era tan preceptivo que incluso detallaba qué estilo de ropa deberían ponerse. La sedentarización forzosa ya fue mortal para otras tribus de las islas Andamán, como siempre lo ha sido para la mayoría de los pueblos recién contactados en todo el mundo.

Después de una enérgica campaña organizada por Survival y organizaciones locales, este proyecto de sedentarización fue finalmente abandonado. En 2004 las autoridades anunciaron una política nueva y radical: los jarawas podrían elegir su propio futuro y la intervención externa en sus vidas se reduciría al mínimo. Esto significó un enorme éxito para la campaña internacional y local.

¿A qué problemas se enfrentan?

De las cuatro tribus de las islas Andamán, la situación de los jarawas es la más precaria de todas.

Los jarawas se enfrentan a muchas amenazas:

La carretera que atraviesa su selva trae a su territorio a miles de foráneos, incluidos turistas. Estos últimos tratan a los jarawas como si fueran animales en un safari.

Los foráneos, tanto colonos locales como cazadores furtivos extranjeros, entran a su amplia reserva de selva para robar la caza que la tribu necesita para sobrevivir.

Continúan siendo vulnerables a enfermedades provenientes de fuera contra las que carecen de inmunidad. Una epidemia podría destruirlos.

Las mujeres jarawas sufren abuso sexual por parte de colonos y conductores de autobuses, entre otros.

Sufren presiones para ser integrados a la sociedad “mayoritaria” de la India.

El destino de los granandamaneses y los onges son una clara advertencia de lo que podría ocurrir a los jarawas, a menos que sean reconocidos sus derechos de controlar quién entra a su tierra y para tomar sus propias decisiones sobre el estilo de vida que quieran llevar.

Los sentineleses

Tras la secuela del tsunami de 2004 este hombre de la tribu sentinelese fue fotografiado disparando flechas a un helicóptero
Tras la secuela del tsunami de 2004 este hombre de la tribu sentinelese fue fotografiado disparando flechas a un helicóptero
© Indian Coastguard/Survival

Los sentineleses viven en su pequeña isla, Sentinel del Norte, y continúan resistiéndose a cualquier contacto con foráneos, atacando a cualquiera que se acerca. Les vimos en los titulares de todo el mundo debido al tsunami de 2004 cuando un miembro de la tribu fue fotografiado mientras disparaba flechas a un helicóptero.

¿Quiénes son?

Como los jarawas, los sentineleses cazan y recolectan en la selva, y pescan en las aguas de la costa. Viven en largas casas comunales que contienen varias hogueras, y usan canoas para surcar las aguas de alrededor de su isla.

¿A qué problemas se enfrentan?

El Gobierno indio ha realizado varios intentos fallidos de establecer contacto “amistoso” con los sentineleses. El contacto con la tribu habría tenido, con casi total seguridad, consecuencias catastróficas, ya que su aislamiento les hace muy vulnerables a enfermedades contra las que no tienen inmunidad. El Gobierno ahora dice que no volverá a intentar contactarles.

Los habitantes de la isla Sentinel del Norte conocen a la perfección los peligros que los foráneos traen
Los habitantes de la isla Sentinel del Norte conocen a la perfección los peligros que los foráneos traen

© Christian Caron – Creative Commons A-NC-SA

Desde que las aguas cercanas a la costa de la reserva jarawa han sido tan utilizadas por los furtivos, estos pescadores ilegales ahora se están moviendo hacia las aguas que rodean Sentinel del Norte. En 2006 miembros de los sentineleses mataron a dos pescadores que se habían acercado a su isla ilegalmente.

¿Cómo los ayuda Survival?

Survival está instando a la Administración de las Islas Andamán a que se adhiera estrictamente a su política de no más contacto con los sentineleses, y a que se detenga la pesca furtiva alrededor de la isla.

Los onges

Los onges, de la isla Pequeña Andamán, se autodenominan “en-iregale”, que significa “persona perfecta”. Su población se vio diezmada tras el contacto con los británicos y con los indios, y descendió desde las 670 personas que sumaban en 1900, a los cerca de 100 que quedan hoy.

Los onges viven en una reserva del tamaño de menos de un tercio de su territorio original. La Pequeña Andamán es también, en la actualidad, el hogar de colonos indios, y gran parte de la isla ha sido deforestada.

El Gobierno indio trató de forzar a los onges para que trabajaran en una plantación a cambio de comida y casas, a modo esclavista, pero no tuvo éxito. Actualmente, los onges tienen una gran dependencia de las raciones que proporciona el Gobierno.

Cazar cerdos es esencial para los onges ya que, de acuerdo con sus costumbres, los hombres no pueden casarse hasta que hayan cazado un jabalí. Actualmente, sin embargo, los onges se quejan de que los foráneos cazan todos sus cerdos, lo que contribuye a la baja tasa de natalidad que ya registraban. Survival tiene una campaña en marcha para proteger su tierra frente a los foráneos.

Los granandamaneses

De los cuatro pueblos indígenas de las Islas Andamán, la colonización resultó especialmente desastrosa para los granandamaneses. Cuando llegaron los británicos, este pueblo lo conformaban más de 5.000 personas; en la actualidad sólo sobreviven 56.

Los grandamaneses eran originariamente diez tribus distintas, entre las que se encontraban los jerus, beas, bos, khoras y pucikwares. Cada una tenía su propia lengua, y tenían entre 200 y 700 miembros. Ahora se los conoce colectivamente como grandamaneses.

Una canción de la última de los boBoa Sr, la última superviviente del pueblo indígena bo, que murió en enero de 2010, entona su canto para la cámara.

Los bos fueron la última de las diez tribus en entrar en contacto con los británicos, justo antes del censo de 1901. Las enfermedades que trajeron los foráneos y que les transmitieron las otras tribus grandamanesas ya habían diezmado a los bos, y solo quedaban 48 en el momento del contacto.

Cientos de granandamaneses fueron asesinados en conflictos con los colonos británicos cuando defendían su territorio de la invasión. Los británicos cambiaron sus tácticas y establecieron el “Hogar Andamán”, en el que mantenían presos a los granandamaneses. Muchos otros murieron de enfermedades y abusos en el hogar, y de los 150 bebés nacidos allí, ninguno vivió más de dos años.

En 1970, las autoridades indias trasladaron a los granandamaneses que quedaban a la diminuta Isla del Estrecho, en la que viven ahora completamente dependientes del Gobierno para comer, guarecerse y vestirse. Entre los granandamaneses supervivientes abunda el abuso del alcohol.

Actúa ahora para ayudar a los jarawas

La campaña de Survival en las Andamán se centra en los jarawas porque, de los cuatro pueblos indígenas que habitan en las islas, son los que se encuentran en la situación de mayor precariedad. Tu ayuda es fundamental para su supervivencia. Puedes colaborar de muchas formas.