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Empujados casi a la extinción por invasores hostiles

Los cazadores-recolectores nukak en Colombia solo han estado en contacto regular con foráneos desde fines de la década de 1980. La selva de los nukak fue invadida y la mayoría de los nukak fueron expulsados de su territorio a las afueras de los pueblos cercanos. La desnutrición y enfermedades como la malaria han matado a más de la mitad de su población, y ahora, muchos de los supervivientes se enfrentan a la violencia sexual y la drogadicción. Los Nukak siguen luchando por volver a casa.

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Tradicionalmente, el pueblo indígena nukak habita entre los ríos Guaviare e Inírida al sudeste de Colombia, en pequeños grupos en el interior de la selva y lejos de los ríos.

Solían estar constantemente en movimiento: pasaban solo unos pocos días en un mismo lugar y tenían muy pocas posesiones fáciles de transportar.

Asentamiento nukak en Charras, Colombia. © Sara Mediavilla/Survival

Las casas del pueblo indígena nukak solían ser estructuras muy ligeras hechas con madera y hojas de palmera: es todo cuanto necesitaban para tener un techo bajo el que colgar una hamaca. Desde que fueron expulsados de su territorio, no tienen acceso a tantas palmeras como antes, y dependen de grandes láminas de plástico para cubrir sus techos y protegerse de las fuertes lluvias amazónicas. Estas láminas de plástico se rompen fácilmente con el viento, y son caras y muy difíciles de conseguir.

Cada familia tiene su propio fuego que se usa, no solo para cocinar y proporcionar calor, sino también para quemar ciertas plantas que ahuyentan a los mosquitos.

Comen diversos tipos de micos, pescados, tortugas, frutas de las palmas, frutos secos, insectos, larvas y miel.

Los hombres cazan con cerbatanas en las que insertan dardos impregnados con curare, un veneno hecho de hasta cinco plantas diferentes.

Contacto

Los nukak evitaron casi todo contacto regular con foráneos hasta 1988, cuando un grupo de unos cuarenta de ellos apareció de manera inesperada en el municipio de Calamar, en el departamento del Guaviare.

Hombres nukak, Colombia. © Gustavo Pollitis/Survival

Aunque estaban en lo que consideraban su territorio ancestral, su repentina llegada a Calamar fue toda una sensación en la prensa colombiana e internacional.

Sin embargo, las consecuencias de este contacto regular fueron atroces. En los años siguientes, en parte como resultado de la invasión de su tierra por madereros, cocaleros y paramilitares, más y más nukak entraron en contacto con foráneos y muchos fueron devastados por enfermedades como el sarampión y la gripe, frente a las que no tenían inmunidad.

Más de la mitad del pueblo indígena nukak murió entre finales de los 80 y principios de los 90, la mayoría de gripe. Todavía siguen siendo vulnerables a las enfermedades respiratorias agudas, que son para ellos la principal causa de defunciones.

Únicamente a partir de ese momento se tuvo conocimiento de que misioneros evangelistas de la controvertida “Misión Nuevas Tribus” habían contactado con los nukak en los años 70. Actualmente los misioneros siguen estableciendo contacto con ellos.

Punto de extinción

En 1993, gracias a la campaña por los nukak llevada a cabo en Colombia por ONIC (la Organización Nacional Indígena de Colombia) y otras organizaciones, y amplificada internacionalmente por Survival, se creó el Resguardo Nukak, ampliado en 1997 hasta alcanzar casi el millón de hectáreas de selva.

Pero en 2009, los nukak fueron declarados uno de los al menos 32 pueblos indígenas de Colombia considerados en “riesgo inminente de extinción”, según la ONIC.

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Hoy

Hoy la población nukak se ha recuperado ligeramente, aunque sigue siendo inferior a 1.000 personas, pero su territorio ha sido ocupado de forma violenta por diversos grupos armados, por colonos que usan la selva de los nukak para cultivar coca para el narcotráfico, y por ganaderos que han deforestado grandes extensiones de selva. Por si fuera poco, gran parte de su territorio está sembrado de minas antipersona.

Mujeres y niños nukak se reúnen alrededor de un teléfono para ver dibujos animados por la noche en un reasentamiento nukak en la Amazonía colombiana © Sara Mediavilla/Survival

Como resultado, muchos nukak tuvieron que huir de su hogar en la selva y buscar refugio en las afueras de un pueblo llamado San José del Guaviare. Otros nukak fueron forzados a abandonar el territorio a punta de pistola.

En el año 2006 el Gobierno intentó trasladar a los nukak desplazados de vuelta a la selva, pero el lugar escogido, a tan sólo catorce kilómetros de San José, era demasiado pequeño.

Tras una epidemia de gripe y el trágico suicidio de uno de sus portavoces, Mao-be, los nukak abandonaron ese lugar y regresaron a San José.

Los nukak ahora viven confinados en unos 20 asentamientos en el departamento de Guaviare, en los lindes de su territorio ancestral. Aunque fueron priorizados en las recientes negociaciones del Acuerdo de Paz de Colombia, la gravedad de su situación no ha mejorado. Ignorados en gran medida por las autoridades, no hay un censo actualizado de su población y carecen de acceso a atención médica básica y recursos para mantenerse. Su precario estado y su reciente contacto con la sociedad mayoritaria los hacen extremadamente vulnerables a enfermedades comunes como la gripe y el sarampión, contra las que no tienen inmunidad. Los jóvenes nukak están particularmente expuestos al abuso de alcohol y drogas, violencia sexual y reclutamiento forzado para trabajar en las plantaciones ilegales de coca.

Los nukak están desesperados por regresar a su hogar en la selva, para poder prosperar de nuevo como un pueblo autosuficiente, pero, dados los peligros, las autoridades deben actuar urgentemente para garantizar que se respete la ley colombiana y que los nukak puedan vivir de manera segura en su territorio.

Seguimos queriendo volver a casa. En el territorio teníamos agua limpia y no había zancudos [el mosquito que transmite la malaria]. Aquí estamos abandonados, pero el Nukak siempre lucha por su familia
Alex Tinyú (Pueblo Nukak)

Más sobre los nukak

- "El último pueblo indígena contactado en Colombia lucha por regresar a su hogar desde hace más de 30 años" por Sara Mediavilla.

"Los colonos me pusieron María. Pero yo no soy María. Jenawen es mi nombre" por Fiore Longo.

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La lucha por los derechos de los nukak ya ha marcado una gran diferencia. Después de campañas dirigidas por Survival y organizaciones indígenas locales, el gobierno colombiano creó el Resguardo Nukak en 1993, ampliándolo en 1997.

Los Nukak quieren que ahora se respeten los límites de su reserva y poder vivir en paz en su territorio, como es su derecho.

Por favor, actúa por los nukak

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