La construcción de nuevas presas amenaza a los indígenas amazónicos
Los enawene nawe viven en una zona de sabana y pluviselva tropical en el estado de Mato Grosso, al oeste de Brasil. Aunque la mayor parte de su tierra fue oficialmente reconocida en 1996, una zona crucial denominada “Río Preto”, en la que los indígenas se reúnen cada año para pescar peces y luego ahumarlos, se quedó fuera.
La zona está siendo invadida por terratenientes y, por si fuera poco, el Gobierno del estado de Mato Grosso ha anunciado que va construir un enorme complejo de presas hidroeléctricas en la zona alta del río de la tierra de los enawene nawe.
Los indígenas enawene nawe son uno de los pocos pueblos indígenas del mundo que no comen carne roja.
Su hogar es un territorio rico y bello de selva y de savana en los límites de la cuenca del Amazonas en Brasil. Les ofrece todo lo que necesitan: cultivos como el maíz y la mandioca, miel y, sobre todo, pesca abundante.
Malocas enawene nawe como éstas rodean el
círculo central donde se celebran las ceremonias.
© Fiona Watson/Survival
Están divididos en clanes y viven en una docena de malocas, o casas comunales, hechas de madera y paja.
Para ellos es esencial mantener el equilibrio y la armonía entre la naturaleza y el mundo de los espíritus. El universo de los enawene nawe tiene dos niveles, y entre ambos viven ellos.
El nivel superior es el hogar de los enore nawe, o espíritus celestiales, que son los dueños de la miel y de algunos insectos voladores. Acompañan a los enawene nawe en sus viajes de pesca y en sus expediciones para recolectar productos de la selva, y les protejen de los peligros del mundo más allá de su comunidad.
El nivel subterráneo es el mundo de los yakairiti, o espíritus del infierno. Kawari, un anciano de la tribu, explica su papel: “toda esta tierra pertenece a los yakairiti, que son los dueños de los recursos naturales. Si agotas la tierra y la pesca, los yakairiti se vengarán y matarán a todos los enawene nawe”.