El movimiento por los pueblos indígenas.Survival es la única organización que trabaja defendiendo los derechos de los pueblos indígenas tribales en todo el mundo.
Trabajamos con cientos de comunidades y organizaciones indígenas. Nos financiamos casi por completo gracias a personas comprometidas y a algunas fundaciones. No aceptamos financiación de ningún gobierno nacional, ya que los gobiernos son los principales violadores de los derechos indígenas, ni tampoco aceptamos dinero de empresas que puedan estar implicadas en abusos cometidos contra pueblos indígenas.
Hemos recibido contribuciones económicas de unos 250.000 simpatizantes de casi 100 países distintos; millones de personas consultan habitualmente nuestra documentación, publicada en siete idiomas. No restringimos nuestra información o materiales a quien pueda pagarlos: queremos que todo el mundo conozca la realidad de los pueblos indígenas.
Survival fue fundada en 1969 por un grupo de personas consternadas ante el genocidio de los indígenas amazónicos, que había sido relatado por el periodista Norman Lewis en un artículo publicado en la revista del diario Sunday Times.
Actualmente somos un equipo de aproximadamente 50 empleados, becarios y voluntarios en nuestras oficinas de Ámsterdam, Berlín, Londres, Madrid, Milán, París y San Francisco. Somos una organización sin ánimo de lucro (o el estatus equivalente en cada país donde estamos registrados).
Survival trabaja de forma conjunta, como una sola organización, con una sola voz. Muchas de nuestras oficinas tienen sus propias juntas directivas.
Entre los “embajadores” de Survival contamos con Quentin Blake, Julie Christie, Kurt Jackson, Mark Rylance y Pippa Small.
Ayudamos a los pueblos indígenas a proteger sus vidas, tierras y derechos humanos. Nos enfrentamos a las actitudes racistas que refuerzan la forma en que los pueblos indígenas son vistos con el objetivo de impedir que se sigan cometiendo injusticias e ilegalidades contra ellos.
Trabajamos para cambiar las actitudes racistas y las falsas creencias que existen sobre los pueblos indígenas. Nuestra idea es promover el entendimiento y el respeto hacia estos pueblos y las elecciones que hagan sobre su futuro.
Impulsamos una alianza creciente de personas en todo el mundo que apoyan a los pueblos indígenas y sus derechos, y la convertimos en acción efectiva.
Queremos un futuro en el que los pueblos indígenas sean reconocidos y respetados, en el que ya no se cometan injusticias contra ellos, y un mundo en el que los pueblos indígenas sean libres de vivir en sus propias tierras, a salvo de la violencia, la opresión y la explotación.
Creemos que todos los países deben respetar y defender, como estándares mínimos, la Declaración de Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas, así como ratificar y aplicar el Convenio sobre Pueblos Indígenas y Tribales (Convenio 169 de la OIT).
También creemos que todas las empresas y organizaciones que operan en áreas indígenas deben adoptar el compromiso, en forma de políticas oficiales y vinculantes, de no emprender acciones sin el consentimiento previo, libre e informado de los pueblos indígenas afectados. Esto se aplica igualmente a organizaciones medioambientales.
Queremos subrayar que este consentimiento no puede nunca ser libre e informado a no ser que a los pueblos indígenas se les notifique expresamente, al principio de cualquier negociación, que tienen derecho a negar su consentimiento sin sufrir repercusiones negativas.
Creemos que las empresas no deberían operar en áreas indígenas sin haber antes alcanzado acuerdos claros y vinculantes, por escrito, que se hayan firmado sólo después de que los indígenas hayan recibido asesoramiento experto e independiente. Disponemos de textos modelo para este tipo de acuerdos, elaborados por expertos.
Creemos que no deberían realizarse incursiones en las tierras de "indígenas aislados que no mantengan un contacto pacífico con foráneos":http://www.indigenasaislados.org/, ya que no pueden dar su consentimiento informado.
Ellos saben lo que más les conviene y tienen derecho a elegir un modo de vida diferente.
Los pueblos indígenas no son atrasados, primitivos ni pertenecen a la Edad de Piedra. Tienen un conocimiento inestimable y único de su entorno, especialmente de las plantas y los animales. La mayor parte de los cultivos que constituyen la dieta básica del planeta, y que alimentan a millones de personas, fueron desarrollados por pueblos indígenas. Muchas de las medicinas que usamos en la farmacopea “moderna” fueron originalmente empleadas por ellos.
Su supervivencia nos beneficia a todos. La diversidad que representan nos demuestra que existen formas de vida alternativas que también pueden ser exitosas. Nos enseñan a distinguir entre lo que realmente compartimos todos los seres humanos y lo que no es más que condicionamiento social.
Su desaparición no es inevitable.
Somos conscientes de que en muchas sociedades, algunas de ellas indígenas, se realizan prácticas crueles no consentidas. Nunca cuentan con nuestra aprobación. Algunas de estas prácticas (por ejemplo, la mutilación genital femenina o el infanticidio) se emplean a veces como argumento para menoscabar los derechos indígenas. Consideramos que esto es un error, porque dichas prácticas se realizan también en sociedades no indígenas.
El sentimiento de bienestar de las personas está por encima de los beneficios políticos o económicos.
Los proyectos de “desarrollo” que destruyen las vidas de las personas no son “progreso” y no deberían consentirse.
Los pueblos indígenas brindan al mundo actual valores y modos de vida alternativos y exitosos: la diversidad es importante.
Cuanto más se comprenda a los pueblos indígenas, más se los respetará y menos serán maltratados.
Nuestra intención no es que los indígenas “se queden como están”, sino garantizar su supervivencia para que puedan elegir por sí mismos su futuro. Esto no es posible sin sus tierras.
La opinión pública es la única fuerza efectiva que puede provocar cambios permanentes. Nuestro objetivo es amplificarla para dar forma a un movimiento que consiga cambios reales y duraderos.
Nunca aprobamos la violencia ni ninguna práctica, por muy “tradicional” que se considere, que no haya sido libremente consentida.
El movimiento por la abolición de la esclavitud cambió para siempre la idea retrógrada de que la esclavitud era algo normal y positivo para todos (incluso para los propios esclavos). Nosotros pretendemos hacer lo mismo por los pueblos indígenas: las transformaciones que éstos sufren no son fruto de ningún “progreso inevitable”, sino que son víctimas del expolio criminal de sus tierras y recursos.
La Declaración sobre Derechos de los Pueblos Indígenas y Tribales y el Convenio sobre Pueblos Indígenas y Tribales (Convenio 169 de la OIT) deben ser los estándares mínimos respetados en todas partes. Reconocen el derecho de los pueblos indígenas y tribales a la propiedad de sus tierras. Sin él, el resto de derechos humanos también les son negados, porque sin sus tierras no sobrevivirán.
Nuestra lealtad es principalmente hacia los pueblos indígenas. Les ofrecemos cualquier información útil de la que disponemos: nunca aceptamos reunirnos confidencialmente con gobiernos ni empresas. Cuando se nos invita a participar en este tipo de reuniones, hacemos hincapié en que si se nos proporciona información que creemos pudiera beneficiar a las comunidades indígenas, se la transmitiremos a éstas inmediatamente.
Pueblos que durante muchas generaciones han seguido formas de vida en gran medida autosuficientes y que se diferencian de la sociedad mayoritaria dominante.
Existen unos 150 millones de indígenas tribales, pero es imposible calcular el número de pueblos, puesto que depende de cómo se cuenten. Por ejemplo, los españoles pueden contabilizarse como un único pueblo o como varios.
Hay pueblos indígenas tribales en todos los continentes habitados, repartidos en unos sesenta países. Sus vidas están íntimamente vinculadas a los territorios ancestrales que son la base de su sustento y de sus modelos de sociedad.
Los indígenas tribales constituyen en torno al 40% de lo que se entiende, en una categoría más amplia, por pueblos indígenas, y que incluye muchos pueblos que han sido privados de sus tierras y autosuficiencia. No existe una clara línea divisoria entre lo que se considera “tribal” y lo que se considera “indígena”.
Hay unos 100 pueblos indígenas “aislados” en todo el mundo que no mantienen un contacto pacífico con la sociedad nacional mayoritaria.
Violencia
Los indígenas sufren todavía violentos ataques, e incluso son asesinados, sobre todo en algunas zonas de América Central y Sudamérica, África y Asia.
La violencia, a menudo autoinfligida, es también un problema importante en países ricos (tales como Canadá y Estados Unidos, Australia o Nueva Zelanda), donde a los indígenas se les ha privado de casi todo.
Esclavitud
En algunas regiones, los indígenas siguen actualmente sometidos a una forma de esclavitud llamada “esclavitud por deudas”, en la que se les obliga a extraer materias primas para saldar una supuesta deuda con un foráneo.
Racismo
La idea de que los indígenas son “primitivos” y que no pueden elegir de forma racional su propio futuro se deriva de una ideología colonial y racista, que aún se emplea para justificar su expolio.
Robo de tierras
Los pueblos indígenas son, por regla general, autosuficientes y dependen sólo de su tierra para obtener alimentos y sustentar su modo de vida. La tierra constituye también la base de su identidad. Les es arrebatada para proyectos de “desarrollo”, como minería, construcción de presas, ganadería, etc., y también para proyectos “conservacionistas”.
Robo de recursos
Incluso cuando la tierra misma no les es arrebatada, a menudo sí se expolian sus recursos. Entre ellos, la madera o los minerales.
Progreso forzado
Todos los pueblos están en constante evolución, pero los cambios que se les imponen a los pueblos indígenas en nombre del “progreso” tienen como consecuencia una calidad de vida muy inferior a la que tenían antes, con incrementos en las tasas de enfermedad, suicidio, encarcelamiento, adicciones, etc. Cualquier cambio debería ser controlado por la propia comunidad.
Survival se centra en los pueblos indígenas tribales más vulnerables, aquellos que tienen más que perder. Éstos a menudo tienen menos capacidad de articular sus propias ideas, y son los menos “integrados” y los que menos contacto tienen con la sociedad mayoritaria. A menudo se enfrentan a su desaparición total a causa de enfermedades y del robo de sus tierras.
Elegimos casos específicos en función de criterios definidos, como lo es la urgencia de la situación. Otros criterios incluyen la existencia de una amenaza grave para las vidas o el sustento de esa comunidad, o que se trate de una población pequeña, lo que la hace más vulnerable.
Para cada caso desarrollamos una campaña con objetivos claros, como por ejemplo, conseguir los derechos colectivos de propiedad territorial. La mayor parte de las campañas duran décadas.
Difundimos las campañas insistentemente a través de todos los medios posibles (prensa escrita, televisión, radio, internet, etc.) denunciando cualquier abuso y solicitando el apoyo de la gente.
Hacemos un seguimiento de los medios de comunicación y rebatimos los estereotipos falsos que perjudican a los pueblos indígenas al describirlos como “atrasados” y “primitivos”.
Producimos materiales educativos para escuelas y para el público general, mostrando la realidad de los pueblos indígenas y sus modos de vida.
Financiamos proyectos médicos y de autoayuda coordinados directamente con comunidades indígenas.
Difundimos las ideas y la voz de los pueblos indígenas y los consideramos nuestros socios.
Proporcionamos a los representantes indígenas una plataforma para que se dirijan directamente a un público internacional.
Ayudamos a los representantes indígenas a hablar cara a cara con las empresas y organizaciones que violan sus derechos.
No pretendemos representar a los pueblos indígenas, a no ser que ellos nos lo pidan.
Investigamos las atrocidades que se cometen contra los pueblos indígenas.
Estamos en contacto directo y personal con cientos de organizaciones y comunidades indígenas, así como muchos otros, que nos proporcionan información. Estos contactos se fomentan, siempre que es posible, por medio de viajes sobre el terreno que llevan a cabo desde hace más de cuarenta años. En algunas zonas no damos difusión a estas visitas para evitar represalias.
Denunciamos la situación informando a la opinión pública de lo que ocurre y canalizando su respuesta en una acción que da resultados.
Desarrollamos los casos en forma de campañas con objetivos claros, en especial el de lograr los derechos colectivos de propiedad territorial.
Difundimos información actualizada a diario en todos los medios de comunicación posibles (televisión, radio, periódicos, internet, exposiciones). También publicamos nuestros propios libros e informes, casi siempre dirigidos a un público no especializado, y producimos nuestros propios documentales.
Presionamos a gobiernos, empresas, organizaciones misioneras, etc.
Organizamos concentraciones y protestas pacíficas ante embajadas y empresas. A lo largo de los más de cuarenta años que llevamos desarrollando estas actividades, nunca se han producido incidentes violentos.
Nuestros simpatizantes escriben directamente a aquellos que violan los derechos indígenas.
Presentamos nuestros casos ante las Naciones Unidas y otros foros internacionales.
Damos charlas en colegios, universidades, congresos, etc.
Gestionamos un archivo fotográfico.
Asignamos nuestros recursos a actividades educativas, de investigación y difusión, destinando sólo una pequeña parte a gastos de administración. No afirmamos que la mayor parte de nuestros fondos se destinen a los propios pueblos indígenas, puesto que no es así.
Gestionamos fondos específicamente destinados a proyectos originados en las propias comunidades indígenas; cada céntimo recaudado va directamente allí.
Puedes hacernos llegar donativos para los siguientes fondos específicos: Fondo Guaraní, Fondo Yanomami y Fondo Bosquimano.
Nuestras cuentas se auditan con el máximo rigor; publicamos un resumen en nuestro informe anual.
Haz un donativo, por pequeño que sea, o hazte socio/a. Dependemos casi totalmente de miles de pequeñas aportaciones. Esto nos otorga una gran independencia: es una garantía de que no tenemos que adaptar nuestro mensaje o trabajo para complacer a nuestros donantes.
Mantente al día de nuestras noticias y actividades a través de nuestras noticias electrónicas mensuales, dos notas de prensa semanales y/o noticias actualizadas a diario en nuestra página web. Puedes elegir la cantidad de información que deseas recibir. Nunca facilitaremos tus datos a terceras partes.
Síguenos en Facebook or Twitter. El número de personas que ven nuestros mensajes es un indicador de nuestra fuerza: cuantas más, mejor. Es mucho más probable que los gobiernos y las multinacionales escuchen a los pueblos indígenas si saben que miles de personas les apoyan.
Escribe directamente a quienes tienen el poder. Nuestras campañas de envío masivo de cartas generan una respuesta multitudinaria en forma de miles de cartas e emails, a menudo en sólo un día o dos. Cada voz cuenta. Entre los funcionarios que trabajan para los gobiernos ante los que protestamos a menudo hay personas que simpatizan con nosotros, que nos piden que enviemos estas cartas para poder demostrar que se trata de una cuestión importante a nivel internacional.
Súmate a nuestras recogidas de firmas. Presentamos ante gobiernos y empresas cientos de miles de firmas que los avergüenzan e impulsan a tomar medidas, y captamos así también la atención de los medios de comunicación.
No apoyes a las empresas que violan los derechos de los pueblos indígenas. No compres sus productos ni sus acciones. Boicotéalas.
No apoyes el turismo en parques, reservas o lugares de donde se haya expulsado forzosamente a los pueblos indígenas. Resístete: boicotéalos.
Acude a nuestras concentraciones y protestas pacíficas. Siempre se llevan a cabo de forma respetuosa y no violenta. A menudo a los participantes se les ha invitado a entrar a la embajada ante la que protestaban.
Haz un seguimiento de la prensa y de la actualidad política para dar con declaraciones racistas. Diles que tú “plantas cara al racismo”:/plantalecara o envíanos la información para que nosotros lo hagamos.
Pasa la voz. Las cifras son importantes. Las minorías sólo podrán conseguir justicia si otras personas les apoyan.
Contribuye a nuestro archivo fotográfico. Con tus fotos puedes ayudar a los pueblos indígenas.
Hemos logrado que la actitud de la opinión pública y la de la prensa sea, cada vez más, de apoyo y comprensión hacia los pueblos indígenas.
Cuando comenzó nuestra campaña contra los intentos del Gobierno de Botsuana de expulsar a los bosquimanos de sus tierras, la prensa del país estaba en su mayor parte posicionada en nuestra contra, con el argumento de que los bosquimanos debían “desarrollarse” fuera de sus territorios, les gustase o no. Ahora, la prensa de Botsuana tiene un conocimiento mucho mayor de este tema y en general simpatiza con los bosquimanos.
En cada caso en que trabajamos, definimos dos o tres objetivos específicos: a menudo los alcanzamos (aunque esto puede llevar años).
Uno de nuestros mayores éxitos fue la creación del Parque Yanomami en Brasil. La campaña comenzó en Brasil y encabezamos la movilización internacional, que comenzó en los años setenta. El territorio yanomami fue reconocido legalmente por el Gobierno en 1992. El carismático líder yanomami Davi Kopenawa afirma que su pueblo no habría sobrevivido sin nosotros.
Survival ha estado en la primera línea de la exitosa campaña internacional contra los planes del gigante minero Vedanta Resources para extraer bauxita en las colinas sagradas de la tribu Dongria Kondh.
Muchos indígenas nos han dicho que no habrían sobrevivido sin Survival International.
Cientos de miles de simpatizantes en decenas de países, nos han ayudado económicamente, y millones de personas acceden habitualmente a nuestra información.
Nuestros “embajadores” son Quentin Blake, Julie Christie, Kurt Jackson, Mark Rylance, Pippa Small y Gillian Anderson.
Entre las personas que apoyaron la compra de nuestra sede internacional en 2001 están el Dalai Lama y el Príncipe de Gales.
Muchos escritores, artistas y fotógrafos destacados participaron en Somos uno, el libro que conmemora nuestro 40 aniversario, entre otros Eduardo Galeano, Noam Chomsky, Arundhati Roy, Sebastiao Salgado, Vandana Shiva, Damien Hirst, Richard Gere, Jane Goodall, Germaine Greer, Colin Firth, Yann Arthus-Bertrand, A.C. Grayling, Peter Matthiessen, Don McCullin, George Monbiot, Carlo Petrini y Desmond Tutu.
Entre las personas más relevantes que nos apoyaron en nuestros primeros años se encuentran Peter Cook, Julian Huxley, Claude Lévi-Strauss, Norman Lewis, Yehudi Menuhin, Spike Milligan y Laurens van der Post.
Algunos de nuestros artículos a la venta son creaciones exclusivas de Quentin Blake, Richard Long, John Rocha y Pippa Small, entre otros.
Nuestra subasta de arte contemporáneo, celebrada en 1989, tuvo el apoyo de algunos de los artistas más reconocidos internacionalmente, entre ellos Bridget Riley, John Piper, Elizabeth Frink, Anthony Gormley, Peter Blake, Andy Goldsworthy, Sidney Nolan y Anish Kapoor.
El presentador de televisión Bruce Parry produjo un álbum para recaudar fondos a beneficio de Survival con algunas estrellas de la música contemporánea, como KT Tunstall, will.i.am (Black Eyed Peas), Johnny Borrell (Razorlight), Tom Baxter, Mystery Jets, Jason Mraz, Yusuf Islam, Hot Chip, the Go! Team y Mike Oldfield.
Alexander McQueen declaró que somos una de sus ONG favoritas.
El reparto que participó en 2010 en un espectáculo teatral a beneficio de Survival en Londres, organizado por Mark Rylance, estaba compuesto por Gillian Anderson, Julie Christie, Mackenzie Crook, Sinead Cusack, Edward Fox, Emilia Fox, Derek Jacobi, Danny Sapani, John Sessions, Imelda Staunton, Juliet Stevenson, Zoë Wanamaker, James Wilby, Bruce Dickinson e Ian Paice.
Nuestro trabajo ha recibido prestigiosos galardones, como el Premio Nobel Alternativo (Suecia/Internacional), el Premio León Felipe (España) y la Medaglia della Presidenza della Camera dei Deputati (Italia).
Gobiernos y multinacionales que pretenden despojar a los pueblos indígenas de sus tierras o recursos.
Fuerzas armadas que quieren controlar las zonas indígenas.
Organizaciones religiosas extremistas que pretenden convertir a los pueblos indígenas a la fuerza, sin importarles a qué precio.
Organizaciones medioambientales extremistas que quieren expulsar a los pueblos indígenas de las “áreas protegidas” o impedirles desarrollar su modo de vida.
Muchos que creen erróneamente que sólo la “civilización occidental” ha generado mejoras en nuestro bienestar.