Los guaraníes brasileños sufren en manos de violentos terratenientes
Para los guaraníes, la tierra es el origen de toda vida. Pero las violentas invasiones de terratenientes ganaderos han destruido su territorio y prácticamente toda su tierra les ha sido robada.
Los niños guaraníes se mueren de hambre y sus líderes han sido asesinados. Cientos de hombres, mujeres y niños guaraníes se han suicidado.
A lo largo de los últimos 500 años, prácticamente la totalidad de las tierras guaraníes les han sido arrebatadas.
Los episodios de deforestación han convertido el que una vez fuera fértil hogar de los guaraníes en una extensa red de haciendas de ganado y plantaciones de caña de azúcar que abastecen el mercado brasileño de biocombustibles.
Muchos de los guaraníes se han visto hacinados en pequeñas reservas, ahora sobresaturadas de forma crónica. En la reserva de Dourados, por ejemplo, 12.000 guaraníes viven en poco más de 3.000 hectáreas.
La destrucción de los bosques ha traído como resultado la imposibilidad de cazar o pescar, y disponen de tan poca tierra que casi no es posible el cultivo. La malnutrición constituye un serio problema, y desde 2005 al menos 53 niños guaraní han muerto de hambre.
Brasil tiene una de las industrias de biocombustibles más desarrolladas del mundo. Las plantaciones de caña de azúcar se establecieron en la década de los años 80 y dependen en gran medida de la mano de obra indígena. A menudo los empleados trabajan por un salario lamentable en condiciones terribles. En 2007 la policía llevó a cabo una redada en una destilería de alcohol de caña de azúcar y descubrió que 800 indígenas trabajaban y vivían en condiciones infrahumanas.
Debido a que los hombres indígenas se ven forzados a buscar trabajo en las plantaciones, se ausentan de sus comunidades durante largos periodos, lo que tiene un gran impacto en la salud y en la sociedad de los guaraníes. Enfermedades de transmisión sexual y el alcoholismo se han introducido por los trabajadores que han regresado, y han aumentado las tensiones internas y la violencia.
Unas 80 nuevas plantaciones de caña de azúcar y destilerías de alcohol están planificadas en Mato Grosso do Sul, muchas de las cuales serán construidas en la tierra ancestral que reclaman los guaraníes.
Los guaraníes de Mato Grosso do Sul sufren el racismo y la discriminación, así como altos niveles de acoso por parte de la policía. Se estima que unos 200 guaraníes están en prisión con muy poco o nulo acceso a asesoramiento legal o a intérpretes, atrapados en un sistema legal que no entienden. Como resultado, personas inocentes están siendo condenadas. Además Muchos están cumpliendo severas y desproporcionadas condenas por delitos menores.
La respuesta de este pueblo profundamente espiritual a la escasez crónica de tierra ha sido una epidemia de suicidios única en Sudamérica. Desde 1986, más de 517 guaraníes se han suicidado. El más joven de ellos tenía sólo nueve años.
Tu ayuda es fundamental para la supervivencia de los guaraníes. Puedes colaborar de diferentes maneras: