Una gigantesca presa hidroeléctrica amenaza a los pueblos indígenas del bajo río Omo.
Estos pueblos indígenas llevan habitando esta zona desde hace siglos, y han desarrollado técnicas para sobrevivir a sus duras condiciones.
No se les ha consultado acerca de la presa, a pesar de que pueden llegar a perder su medio de vida, que depende de la corriente natural del río.
El valle bajo del río Omo es un paraje de una belleza espectacular, que alberga diversos ecosistemas, incluidas praderas, restos volcánicos y uno de los pocos bosques de ribera “prístinos” que quedan en el África semiárida, hábitat de una rica y variada fauna y flora.
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| Indígenas del valle del Omo, Etiopía. © Ingetje Tadros/ingetjetadros.com |
Los bodis (me’en), los daasanaches, los karas (o karos), los kwegus (o mugujis), los mursis y los nyangatoms viven a lo largo del río Omo y dependen de él para subsistir, habiendo desarrollado complejas prácticas socioeconómicas y ecológicas intrincadamente adaptadas a las duras y frecuentemente impredecibles condiciones del clima semiárido de la región.
La crecida anual del río Omo propicia la rica biodiversidad de la región y garantiza la seguridad alimentaria de los pueblos indígenas, máxime si se tiene en cuenta que las precipitaciones son escasas e irregulares.
Dichos pueblos dependen de este fenómeno para poder practicar un sistema de cultivos que depende de las crecidas, aprovechando la fértil franja que queda a lo largo de las orillas del río cuando el nivel de las aguas desciende lentamente.
También recurren al cultivo pluvial rotativo de sorgo, maíz, habas, pimientos, calabacines y tabaco en los terrenos inundables. Algunos de estos pueblos, en particular los kwegus, practican la caza y la pesca.
Las vacas, cabras y ovejas son parte vital del modo de vida de la mayoría de estos pueblos indígenas, al reportarles sangre, leche, carne y pieles. Las vacas tienen un gran valor y se emplean como pago por la riqueza que aporta la novia que va a ser desposada.
Constituyen una importante protección contra el hambre cuando escasean las lluvias y los cultivos. En determinadas épocas las familias se desplazan a campamentos temporales para proporcionar nuevos pastos a los rebaños, sobreviviendo a base de la leche y la sangre que éstos les aportan. Los bodis dedican poemas a sus reses favoritas.
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| © Survival |
Otros pueblos, como los hamares, chais y turkanas, viven más alejados del río pero, gracias a una red de alianzas interétnicas, también ellos pueden acceder a los terrenos inundables, especialmente en tiempos de escasez.
A pesar de esta cooperación, cada cierto tiempo se producen conflictos entre los pueblos por los recursos naturales. Debido a que el Gobierno de Etiopía se ha ido apropiando de cada vez más territorio indígena, la competencia por los escasos recursos se ha intensificado. La introducción de armas de fuego ha vuelto más peligrosas las luchas interétnicas.