Información de contexto

Presas

La construcción de presas es una amenaza para los pueblos indígenas de todo el mundo.

Los gobiernos inundan las cuencas de los ríos y cambian sus cursos para lograr un aumento de la producción eléctrica.

Los habitantes de la zona son los que más suelen sufrir, se ven obligados a marcharse de su tierra al desaparecer o deteriorarse los recursos de los que dependen.

Proporcionar energía y privar de derechos

Ante la demanda económica de electricidad, la solución que suelen ofrecer los gobiernos viene en forma de grandes presas industriales, completamente destructivas para los pueblos y el medio ambiente.

Grandes presas sumergen bajo el agua los hogares y lugares donde viven miles de personas que pasan a ser desplazadas.

El proyecto de presas Narmada en el centro de la India, por ejemplo, obligará a unas 320.000 personas a buscar nuevos hogares y afectará a la vida de muchas más.


Chica del valle de Narmada, India.

Instaladas en sistemas fluviales frágiles, provocan un cambio enorme en la ecología y en la dinámica general de la tierra y de los ríos.

Además de las presas, se construyen grandes depósitos que suponen un riesgo muy elevado para la salud, ya que el agua estancada sirve de criadero para los insectos transmisores de enfermedades tropicales graves como la malaria.

Los pueblos indígenas dependen de los ríos para obtener comida y agua para beber y lavarse. Para muchas comunidades las cascadas y los rápidos son lugares sagrados.

A pesar de ello, y con demasiada frecuencia, los pueblos que tiene más que perder son los que menos son tenidos en cuenta por los que planifican las presas.

No se suele consultar a las comunidades indígenas que viven en el corazón de las zonas afectadas.

Descargar el informe de Survival sobre los impactos de las presas

Estudio de casos

Desde Malasia a Brasil nuevas presas prometen electricidad para algunos y devastación para otros.

PUEBLOS INDÍGENAS DEL VALLE DEL OMO, ETIOPÍA.

A lo largo del río Omo, en Etiopía, se está construyendo una gigantesca presa llamada Gibe III. Una vez finalizada, la presa destruirá un entorno frágil y los medios de vida de ocho pueblos indígenas asentados río abajo que están estrechamente vinculados al río y a su crecida anual.

En el deficiente estudio realizado del impacto medioambiental y social (ESIA, por sus siglas en inglés), se afirma que es posible efectuar una crecida artificial, pero, de acuerdo con la ONG Campaña por la Reforma del Banco Mundia, “en toda África no existe una sola planta hidroeléctrica que haya conseguido recrear este tipo de modelo”, debido a las dificultades técnicas y los altos costes.

Tampoco está claro que se hayan ofrecido garantías de que las comunidades indígenas podrán participar en la regulación de las crecidas artificiales y la irrigación de los campos.

Entre otras cosas, el ESIA no llevó a cabo una evaluación exhaustiva del uso que dan a la tierra las comunidades indígenas. Hasta que no se comprenda este aspecto, será imposible valorar cómo éstas podrían verse afectadas por la presa.

Descargar PDFs: Informe de International Rivers, Comentario de African Resources Working Group y carta de Survival a los directores del Banco Africano de Desarrollo.

LOS ENAWENE NAWES, BRASIL

A lo largo de la parte alta del río Juruena, que ha alimentado a los enawene nawes y a otros pueblos indígenas durante siglos, se está construyendo una serie de presas hidroeléctricas.

Este pueblo sabe que la pesca y la calidad del agua se verán seriamente afectados.

Además de estar ya cercados por los madereros, los productores de soja, los ganaderos y otros, ahora deben resistir esta última amenaza a su tierra y a su modo de vida.

En su última protesta dejaron en ruinas una presa que se estaba construyendo. Es obvio que temen que su destino vaya a ser el mismo que el de muchos otros pueblos indígenas que ya han tenido que sufrir los efectos de este tipo de programa de “desarrollo”.

Otras presas brasileñas que afectan a comunidades indígenas incluyen las presas del río Madeira y Belo Monte.

LOS PENANES, MALASIA

En 2008, se filtró un mapa que mostraba los planes de construcción de una presa gigantesca en Sarawak, Malasia, por parte de la compañía eléctrica nacional.

Los penanes de la zona, acostumbrados ya a las interferencias destructivas de los foráneos, se enfrentan ahora a un nuevo reto para su tierra y modo de vida.

Accidentalmente, se publicaron planos en Internet sobre la localización de presas que sumergirán hogares y comunidades.

Para empeorar las cosas, estas presas están proyectadas para producir mucha más
electricidad de la que necesita en Sarawak.

Pasa a la acción

Haz saber a los que toman las decisiones sobre los proyectos de construcción de presas que sus planes, que no tienen en cuenta a los pueblos indígenas, están siendo observados muy de cerca por todo el mundo. Tu oposición puede recordarles la gravedad de su decisión.

Pide al Gobierno de Etiopía que detenga la construcción de la presa Gibe III.
Escribe una carta por los enawene nawe.
Envía una carta instando al Gobierno de Sarawak a que reconozca los derechos de los penan.