US : remote_ip:209.200.185.87 cookies[:remote_ip]: http_client_ip:
 

Los pueblos indígenas del valle del Omo

Una gigantesca presa hidroeléctrica amenaza a los pueblos indígenas del bajo río Omo.

Estos pueblos indígenas llevan habitando esta zona desde hace siglos, y han desarrollado técnicas para sobrevivir a sus duras condiciones.

No se les ha consultado acerca de la presa, a pesar de que pueden llegar a perder su medio de vida, que depende de la corriente natural del río.

Actúa ahora ↓

 
 

En julio de 2006 el Gobierno de Etiopía firmó un contrato con la compañía italiana Salini Costruttori para construir Gibe III, la mayor presa hidroeléctrica del país. En lo que supone una violación de la legislación etíope, no hubo una licitación pública para adjudicar el contrato.

Hombres kwengus, pescando en el río Omo, Etiopía
Hombres kwengus, pescando en el río Omo, Etiopía
© Survival International

Las obras comenzaron en 2006 con un presupuesto de 1.400 millones de euros. Ya se ha construido un tercio de la presa y los costes siguen subiendo.

La presa bloqueará la parte suroeste del río Omo, que discurre a lo largo de 760 kilómetros desde las tierras altas de Etiopía hasta el lago Turkana en Kenia. El valle del Bajo Omo está declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, en reconocimiento a su valor arqueológico y geológico. En esta zona el río Omo atraviesa los parques nacionales del Mago y del Omo, hogar de varios pueblos indígenas.

La legislación medioambiental etíope estipula que debe efectuarse un estudio del impacto medioambiental y social (ESIA, por sus siglas inglesas) antes de aprobar cualquier proyecto. Pese a ello, la Agencia de Protección Medioambiental (EPA, por sus siglas inglesas) etíope aprobó el ESIA de forma retroactiva, en julio de 2008, dos años después de que se iniciaran las obras.

El ESIA fue realizado por parte de una compañía italiana, CESI, y financiado por la EEPCo (Corporación Etíope para la Energía Eléctrica) y la misma Salini, lo cual plantea dudas acerca de su independencia y credibilidad. El correspondiente informe, publicado en enero de 2009, se pronunciaba a favor del proyecto, afirmando que el impacto sobre el medio ambiente y los pueblos indígenas será “insignificante” e incluso “positivo”.

En épocas de sequía los nyangatomes excavan profundos agujeros en la tierra para sacar agua del lecho del río Kivis, Etiopía.
En épocas de sequía los nyangatomes excavan profundos agujeros en la tierra para sacar agua del lecho del río Kivis, Etiopía.
© Serge Tornay/Survival

Según expertos independientes, la presa tendrá un impacto enorme sobre el delicado ecosistema de la región, al alterar la crecida estacional del río Omo y reducir drásticamente su caudal. Esto traerá consigo la desertización de gran parte de la zona ribereña y eliminará el bosque ripícola.

Si la crecida natural, con sus ricos depósitos de cieno, desaparece, las economías de subsistencia se derrumbarán y al menos 100.000 indígenas tendrán que hacer frente a la escasez de alimentos.

Actúa ahora para ayudar a los pueblos indígenas del valle del Omo