Estableciendo contacto

 
El especial “primer contacto” con los Korubo de Brasil

Aunque la mayor parte de las invasiones del territorio de los pueblos indígenas aislados son promovidas por el deseo de los madereros, compañías petroleras, terratenientes, etc., de arrebatarles las tierras y recursos, los gobiernos a veces tratan de establecer contacto por sus propias razones.

En Brasil, la agencia para asuntos indígenas, la FUNAI, tiene desde hace tiempo una pequeña unidad encargada de iniciar el contacto, como último recurso, con pueblos remotos que se encuentran en riesgo inminente de una colisión descontrolada y posiblemente desastrosa con el mundo exterior.

El encuentro entre la FUNAI y los korubo es uno de los únicos “primeros contactos” que han sido capturados por una cámara de televisión.

Uno de los contactos más extraordinarios de esta unidad tuvo lugar en un rincón de las profundidades de la Amazonia brasileña el 15 de octubre de 1996. Tras meses observando y esperando, un pequeño grupo de indígenas korubo se sobrepuso al miedo y emergió lentamente de la selva para encontrarse con el equipo de la FUNAI.

La tensión de este momento histórico fue capturada para las cámaras por Sydney Possuelo, el jefe de la unidad de la FUNAI. A diferencia de tantos otros primeros contactos, el encuentro inicial fue pacífico y ningún korubo falleció a causa de él.

Algunos años antes, este minúsculo grupo de 24 korubo se había separado del grupo principal, internándose sin darse cuenta en un área invadida por madereros y colonos armados. Temiendo por su seguridad, el equipo de la FUNAI decidió establecer contacto con ellos. Durante meses el equipo acampó al borde del río y abrió caminos hacia el interior de la selva con el fin de localizar la aldea korubo, con la esperanza de que su presencia permanente en el río les indicaría sus intenciones amistosas.

El futuro de los korubo es seguro siempre y cuando se les deje en paz.
Sin embargo, este pequeño grupo de korubo sigue siendo muy vulnerable ante ataques violentos. Su curiosidad natural ha llevado a algunos a salir de la selva para buscar contacto con personas que se desplazan por el río. La FUNAI ha establecido un puesto de vigilancia en el río para tratar de impedir que la gente entre en el territorio de los indígenas.

El territorio korubo yace dentro de la reserva indígena del Vale do Javari, en la frontera entre Brasil y Perú. Es el hogar de siete pueblos contactados y unos siete grupos indígenas no contactados, lo que supone una de las mayores concentraciones de pueblos aislados de Brasil.

Con más de ocho millones de hectáreas de selva virgen, esta área ha sido durante largo tiempo el objetivo de caucheros, madereros, colonos y traficantes de droga, que a menudo han masacrado a los indígenas. Los korubo no temen resarcirse y han matado ocasionalmente a algunos invasores, indicando su deseo de que se les deje en paz.

 

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