Devuelven a los yanomamis de Brasil muestras de sangre sustraídas hace casi 50 años

Davi Kopenawa y otros yanomamis entierran las muestras de sangre recientemente devueltas en una ceremonia funeraria, abril de 2015.
Davi Kopenawa y otros yanomamis entierran las muestras de sangre recientemente devueltas en una ceremonia funeraria, abril de 2015.

© Estêvão Benfica – ISA

Miles de muestras de sangre fueron devueltas a la tribu yanomami, en Brasil, tras haber sido tomadas por científicos norteamericanos en la década de 1960 y almacenadas por instituciones académicas sin el consentimiento de la tribu. Los yanomamis han luchado por el retorno de las muestras durante más de una década.

Los yanomamis enterraron las 2.693 muestras durante una ceremonia funeraria especial, encabezada por chamanes, en la comunidad yanomami donde se sustrajo buena parte de ellas.

Solo 15 yanomamis cuya sangre fue sustraída a finales de los años 60 pudieron estar presentes en el ritual. Los chamanes realizaron ritos funerarios en honor a aquellos que dieron su sangre y ya murieron.

Los científicos de Estados Unidos que recolectaron con ahínco miles de muestras de sangre de una comunidad muy aislada de indígenas de Brasil y Venezuela lo hicieron sin obtener su consentimiento informado. Solo años después los yanomamis descubrieron que su sangre había sido almacenada en institutos de investigación violando con ello sus creencias y costumbres funerarias de cremar a aquellos que han fallecido y destruir sus pertenencias.

El polémico antropólogo Napoleon Chagnon asistió a los científicos y organizó el intercambio de bienes, como machetes y cacerolas de cocina, a cambio de la sangre. Chagnon ha sido criticado por su retrato de los yanomamis como “feroces” y de vivir en un “estado de guerra crónico”.

Algunas instituciones extrajeron el ADN de las muestras de sangre para pruebas genéticas en la década de 1990 sin obtener el consentimiento de los yanomamis.

El portavoz yanomami Davi Kopenawa declaró: “Estos americanos robaron nuestra sangre. Ellos no dijeron nada en nuestra lengua sobre las pruebas que iban a realizar. Nadie sabía que iban a usar nuestra sangre para realizar investigaciones”.

“Nadie pensó que la sangre sería guardada en sus refrigeradores, ¡como si se tratara de comida! Solo en el año 2000 supe que la sangre había sido retenida y utilizada para investigar… Luego los ancianos también recordaron que nuestra sangre había sido extraída. Todo el mundo sentía tristeza al saber que nuestra sangre y la sangre de nuestros familiares muertos todavía seguía guardada”.

Las muestras fueron almacenadas en la Universidad Estatal de Pensilvania, la Universidad de Michigan, la Universidad de Emory, el Instituto Nacional de Cáncer y la Universidad de Illinois. Las muestras recientemente retornadas procedían de la Universidad Estatal de Pensilvania.

Visita la página de ISA (en portugués) para más información y fotos de la ceremonia.