Información de contexto

Shell – empresa de hidrocarburos

A comienzos de los años 80, Shell realizó exploraciones petrolíferas en una remota zona del sureste de la Amazonia peruana.

El centro de operaciones se encontraba a lo largo del río Urubamba, uno de los afluentes más importantes del caudaloso Amazonas, que discurre por las famosas ruinas incas de Machu Picchu.

“Primer contacto”

Las exploraciones de Shell conllevaron la apertura de caminos que se adentraban en la selva virgen, habitada por pueblos indígenas no contactados.

Como resultado, los madereros tuvieron acceso a lo que hasta la fecha había sido una región inaccesible. ¿La consecuencia?: un “primer contacto” con el pueblo indígena nahua que acabó con la vida de más de la mitad de sus habitantes.

“¡Esa terrible enfermedad!”

El impacto del “primer contacto” con los nahuas en 1984 fue devastador. Se produjeron epidemias, neumonías y una tremenda escasez de alimentos. Se estima que casi un 60% del pueblo murió.

“Muchas, muchas personas murieron. La gente moría por todas partes, como les ocurre a los peces después de envenenar el arroyo. Dejaron que la gente se pudriera por las riberas del río, en la selva y en sus casas. ¡Esa terrible enfermedad!” recuerda Tomás, un hombre nahua.

Un primer contacto trágicoJorge, un hombre murunahua que en su primer contacto perdió un ojo por un disparo de los madereros, recuerda la tragedia que siguió.

Finalmente Shell encontró gas y no petróleo. Pero en 1996 decidió continuar con las exploraciones para evaluar todo el potencial de los depósitos.

La empresa llevó a cabo su proyecto con pleno conocimiento de que en la región vivían indígenas no contactados como los nanti y de que estos podían resultar diezmados, como ya ocurrió con los nahuas, a raíz del contacto con sus trabajadores.

El “proyecto Camisea”

Finalmente, Shell abandonó completamente la región. En la actualidad un consorcio de empresas, entre las que se encuentran Pluspetrol y Hunt Oil, se encargan de la explotación de los yacimientos de gas en esta zona, a los que se conoce como los
yacimientos de gas de Camisea.

El ahora denominado “proyecto Camisea” ha recibido duras críticas. La organización indígena AIDESEP afirmó que ha contaminado los ríos y arroyos, que ha traído nuevas enfermedades y que ha hecho peligrar el acceso a la alimentación y a las medicinas tradicionales.

¿Un contacto forzado?

El área donde trabajan estas empresas, llamada “Lote 88” por el Gobierno, abarca una reserva para pueblos indígenas no contactados. Se trata de la primera reserva creada para pueblos indígenas aislados en todo Perú.

Según una delegación de ONG internacionales, los empleados del “proyecto Camisea” habrían establecido, supuestamente, contacto forzado con miembros de algunos de esos pueblos.

La situación es tan grave que AIDESEP ha recurrido al organismo de defensa de los derechos humanos más importante de Latinoamérica, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, para que se suspenda el trabajo en la región.

“El proyecto Camisea está amenazando los derechos fundamentales de los pueblos indígenas y perjudicando los frágiles ecosistemas y la biodiversidad de la Amazonia”, aseguraron fuentes de AIDESEP en una declaración conjunta con otras organizaciones peruanas.