Los yanomamis

La minería, la ganadería y una caótica atención sanitaria amenazan a los yanomamis

Durante miles de años, los yanomamis han vivido prósperamente en las selvas de Sudamérica.

Ahora se enfrentan a dificultades mientras el Gobierno falla a la hora de protegerles frente a invasiones criminales, ataques y enfermedades.

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Los yanomamis entraron en un contacto continuado con foráneos en 1940, cuando el Gobierno brasileño mandó trabajadores para delimitar la frontera con Venezuela.

Pronto se establecieron allí el Servicio Estatal de Protección de los Indígenas y grupos de misioneros. Este flujo de personas provocó las primeras epidemias de sarampión y de gripe, por las que murieron muchos yanomamis.

Madre yanomami e hijo.
Madre yanomami e hijo.
© Steve Cox/Survival

A comienzos de los 70, el Gobierno militar decidió construir una carretera a través del Amazonas y a lo largo de la frontera norte. Sin aviso previo, las excavadoras atravesaron la comunidad de Opiktheri. Dos comunidades enteras fueron aniquiladas por completo como consecuencia de enfermedades contra las que no poseían inmunidad.

Los yanomamis continúan sufriendo los impactos devastadores y duraderos de la carretera que introdujo colonos, enfermedades y alcohol. Actualmente, los terratenientes y los colonos la utilizan como punto de acceso para invadir y deforestar el área de los yanomamis.

La fiebre del oro y el genocidio

Durante los años 80, los yanomamis sufrieron enormemente cuando cerca de 40.000 buscadores de oro brasileños invadieron su tierra. Estos buscadores les dispararon, destruyeron muchas comunidades y les expusieron a enfermedades contra las que no tenían inmunidad. El 20% de los yanomami murió en sólo siete años.

Después de una larga campaña internacional liderada por Davi Kopenawa Yanomami, Survival y la Comisión Pro Yanomami (CCPY), la tierra yanomami de Brasil fue demarcada finalmente como “Parque Yanomami” en 1992 y los buscadores de oro fueron expulsados.

Mineros ilegales trabajando ilegalmente en tierritorio yanomami.
Mineros ilegales trabajando ilegalmente en tierritorio yanomami.
© Survival

A pesar de ello, tras la demarcación, los buscadores de oro volvieron a la zona, generando tensiones. En 1993, un grupo de mineros entró en la comunidad de Haximú y asesinó a 16 yanomamis, entre ellos a un bebé. Tras una protesta nacional e internacional, un tribunal brasileño declaró a cinco de ellos culpables de genocidio. Dos están cumpliendo condena en la cárcel, mientras que los demás lograron escapar. Este es uno de los pocos casos en todo el mundo en el que un tribunal ha declarado a personas como culpables de genocidio.

Sin embargo, los indígenas brasileños no tienen derechos territoriales adecuados sobre su tierra. El Gobierno rechaza reconocer el derecho territorial de los indígenas, a pesar de haber ratificado el derecho internacional (Convenio 169 de la OIT) que lo garantiza. Además, a muchas personalidades de la clase dirigente brasileña les gustaría que se redujese el tamaño del área yanomami y que se permitiese en ella la minería, la ganadería y la colonización.

Para complicar aún más las cosas, el ejército brasileño ha establecido cuarteles en el corazón de la tierra de los yanomamis, lo que ha aumentado las tensiones. Los soldados han prostituido a mujeres yanomamis, y algunas de ellas se han infectado de enfermedades de transmisión sexual.

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