Multa sin precedentes a ganaderos por ocultar existencia de indígenas aislados

Miembros del grupo ayoreo-totobiegosode en Paraguay el día de su primer contacto en 2004.
Miembros del grupo ayoreo-totobiegosode en Paraguay el día de su primer contacto en 2004.
© GAT/Survival

En un movimiento inesperado, las autoridades paraguayas han sancionado a una empresa ganadera brasileña acusada de talar ilegalmente el bosque del último grupo de indígenas latinoamericanos aislados que vive fuera de la cuenca del Amazonas.

Según la Secretaría del Ambiente de Paraguay (SEAM), que impuso la multa.: “La firma ocultó datos esenciales sobre la existencia de pueblos indígenas dentro de la propiedad en proceso licenciatario”.

La empresa sancionada, Yaguarete Porá, no reconoció que el frondoso bosque que está talando para pastos de ganado es el territorio ancestral de los indígenas no contactados ayoreo-totobiegosode, algunos de los cuales han sido avistados en las proximidades.

La respuesta de la SEAM ha consistido en poner una multa a la empresa de unos 75 millones de guaraníes (cantidad equivalente a 16.000 $ y 11.900 €) y ordenarle la elaboración de un nuevo informe, un “Estudio de Impacto Ambiental”, antes de considerar si le concede una nueva licencia.

La SEAM dejó claro que algunos de los totobiegosode recientemente contactados han confirmado la existencia de familiares aislados en la zona donde ha estado trabajando Yaguarete.

Ésta acusó recientemente al ministro de Medio Ambiente de Paraguay, Óscar Rivas, de trabajar para Survival International después de que Survival expusiera la destrucción de miles de hectáreas del bosque de los totobiegosode por parte de la empresa, y la consecuente cancelación por la SEAM de la licencia de Yaguarete para trabajar allí.

Fuentes internas a Survival declararon hoy: “Aunque esta multa simboliza un mensaje que es bienvenido, la SEAM no sólo debería sancionar a Yaguarete: también debería prohibir a la empresa trabajar en la zona. El bosque es el territorio ancestral de los totobiegosode, y los indígenas llevan intentando conseguir la titularidad de las tierras desde 1993. Destruir ese bosque es inmoral e inconstitucional.”
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