Allá vamos, otra vez

Por todo el mundo, el “desarrollo” está despojando a los pueblos indígenas y tribales de su tierra, su autosuficiencia y su orgullo, y dejándolos sin nada.

Te invitamos a ver este breve y satírico vídeo subtitulado en castellano, escrito por Oren Ginzburg y narrado en inglés por el actor y comediante David Mitchell, que cuenta la historia de cómo los pueblos indígenas y tribales están siendo destruidos en nombre del “desarrollo”.

Esto sigue sucediendo en la India, Etiopía, Canadá y en otros lugares con devastadoras consecuencias.

El Gobierno de Etiopía, que es el mayor receptor de ayuda internacional procedente de EE.UU y Reino Unido, está reasentando forzosamente a 200.000 indígenas autosuficientes, entre los que se encuentran los mursis, los kwegus y los bodis, y dejando a miles de ellos sin tierra, ganado o medios de vida, y “esperando a morir”. El Primer Ministro de este país, tristemente conocido por sus hambrunas, justifica este plan asegurando que llevará la “vida moderna” a las tribus.

Los beneficiarios de este “desarrollo” están siendo detenidos, golpeados y violados, y sus depósitos de grano destruidos, en un esfuerzo por obligarlos a abandonar sus tierras y sus modos de vida. El resultado será una catástrofe humanitaria.

Tres generaciones contemplan el río Omo, Etiopía.


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Felices y prosperando



Una mujer dongria recolecta comida. India.

Los pueblos indígenas y tribales que viven en sus propias tierras por lo general prosperan. Las investigaciones demuestran que los millonarios más ricos del mundo no son más felices que un pastor masái. Sin embargo, muchos gobiernos consideran que los modos de vida autosuficientes de los pueblos indígenas son “atrasados” y embarazosos; consideraciones que suelen ir acompañadas de un deseo por los golosos beneficios económicos que pueden obtener de las tierras tribales. Los pueblos indígenas se ven obligados a acatar las nociones de “progreso” de otros pueblos, y que habitualmente pasan por convertirse en agricultores sedentarios y tener que unirse a la economía de mercado mayoritaria.

Los dongria kondhs de la India siembran más de 100 cultivos y recolectan casi 200 especies diferentes de alimentos silvestres, lo que les proporciona ricos nutrientes a lo largo de todo el año, incluso en épocas de sequía. Los dongrias han rechazado los intentos por asimilarlos a la sociedad mayoritaria.

“Es absurdo cuando los foráneos llegan y nos enseñan lo que es 'desarrollo'. ¿Es posible el desarrollo que destruye los entornos que nos proporcionan alimento, agua y dignidad? Tienes que pagar por bañarte, por los alimentos e incluso por beber agua. En nuestra tierra, nosotros no tenemos que pagar por el agua, como vosotros, y podemos comer en cualquier parte gratis”. –Lodu Sikaka, Dongria Kondh


Obligados a cambiar


Pueblos indígenas, como los penanes de la parte malasia de Borneo, están siendo empujados a asentamientos ajenos. Se les dice que practiquen una agricultura "moderna", a pesar del conocimiento enciclopédico que poseen sobre su entorno, que los ha mantenido tanto a ellos como a la biodiversidad de sus bosques durante generaciones. Se los traslada para dejar paso a faraónicas presas, que se justifican por la noción de que la transición de la caza y la recolección a la agricultura es “progreso”.

Penanes protestando por la destrucción de su bosque y de su modo de vida.

“Los que vienen de fuera siempre dicen que traen el progreso. Pero todo cuanto traen son promesas vacías. Por lo que realmente luchamos es por nuestra tierra. Por encima de cualquier cosa, es lo que necesitamos”. – Arau, Penan, Sarawak


Devastadoras consecuencias



Los guaraníes de Brasil se ven obligados a vivir en el borde de las carreteras. Despojados de su tierra, cientos de guaraníes se han suicidado, incluida una niña de solo nueve años.

Los pueblos indígenas obligados a abandonar sus cultivos tradicionales y sus prácticas de caza y recolección pierden su autosuficiencia y quedan a merced de unos mercados que no entienden y que a menudo los explotan.

Como sucede en “Allá vamos, otra vez”, las tribus que se han enfrentado a este tipo de “desarrollo” han pasado de unas comunidades prósperas e independientes, reyes de su propia tierra, a malvivir en los límites más marginales de la sociedad. Teniendo que afrontar estas presiones y arrancados de cuajo de sus modos de vida, las sociedades indígenas y tribales se colapsan, y esto les lleva a registrar tasas tremendamente altas de adicción, suicidio y enfermedades crónicas.

“¿Qué clase de desarrollo es este que acorta las vidas de las personas? Se infectan de VIH/SIDA. Nuestros niños reciben palizas en la escuela y no quieren ir. Algunos comienzan a prostituirse. No se les permite cazar. Pelean porque están aburridos y se emborrachan. Están empezando a suicidarse. Nunca antes vimos algo así. ¿Esto es ‘desarrollo’?” – Roy Sesana, bosquimano gana, Botsuana


Tierra y elección


Esto no significa que los pueblos indígenas no quieran el cambio: como todos los pueblos, están en constante cambio y evolución. Pero deben elegir y controlar la dirección de este cambio, y no que se les imponga por foráneos. El factor más importante para el bienestar de los pueblos indígenas es, de lejos, que sus derechos territoriales sean respetados. Una vez que su tierra está asegurada, se encuentran en una posición fuerte para tomar sus propias decisiones sobre los modos de vida y el “desarrollo” que quieren.

Una mujer yanomami, Brasil.

“No es que los yanomamis no quieran el progreso u otras cosas que tienen los hombres blancos. Lo que quieren es poder elegir y que el cambio no les venga impuesto, lo deseen o no”. – Davi Kopenawa, yanomami, Brasil



Para una copia del libro “Allá vamos, otra vez” por favor, visita la tienda online de Survival. ¿No puedes ver el vídeo? Entonces disfruta de esta presentación de diapositivas: