Hambre: la nueva arma de Etiopía para expulsar a las tribus de su tierra 11 julio 2012

Niño suri del valle del Bajo Omo, en Etiopía. Los violentos robos de tierras están devastando a su tribu.
Niño suri del valle del Bajo Omo, en Etiopía. Los violentos robos de tierras están devastando a su tribu.

© Survival

Survival ha recibido inquietantes informaciones de miembros de varias tribus en el valle del Bajo Omo que describen cómo el Gobierno está destruyendo sus cultivos para obligarlos a irse de su tierra para establecerse en zonas de reasentamiento designadas.

Los más afectados por los robos de tierras son los pastoralistas suris, bodis y mursis, y los cazadores-recolectores kwegus.

Muchas familias se encuentran ahora desesperadas, ya que no tienen sorgo, y la tierra en la que pasta su ganado también está siendo destruida rápidamente debido a que el Gobierno continúa arrendándola para plantaciones de caña de azúcar y palma de aceite.

Una mujer mursi explica lo que está ocurriendo:


Desde el valle del OmoUna mujer mursi denuncia la destrucción de los cultivos de la tribu. Su identidad se ha mantenido en secreto para protegerla frente a represalias.

Algunas comunidades bodis ya están siendo reasentadas en los campos en contra de su voluntad. Un hombre bodi ha dicho: “Se están quedando con nuestra tierra a la fuerza. La excavadora incluso destrozó los huertos en los que crecían nuestros cultivos. Pasaron justo por donde crecía nuestro sorgo”.

A los mursis les han dicho que deben vender su ganado, y que serán trasladados a los campos de reasentamiento antes de que termine el año. Una mujer mursi ha declarado: “El otro día fui al río Omo. Fui a mis almacenes para recoger el grano y había desaparecido. Las excavadoras habían tirado mis depósitos de grano. No me gusta lo que están haciendo. Cuando fui, lloré. Nuestras reservas de grano habían desaparecido. Ahora tendremos serios problemas. No sabemos qué hacer. Quizás moriremos”.

Niños karos y hamares llevan su ganado a beber al río Omo.
Niños karos y hamares llevan su ganado a beber al río Omo.

© Survival

El acceso al río Omo está cortado ya que el Gobierno sigue despejando terrenos y construyendo carreteras hacia las plantaciones de caña de azúcar, que son parte del proyecto Kuraz Sugar, de propiedad estatal.

El Gobierno también está arrendando grandes extensiones de tierra tribal a inversores nacionales y extranjeros. Al oeste del Parque Nacional del Omo, los suris se están manifestando contra una empresa malasia que está plantando palma de aceite en parte de sus mejores tierras para pastos.

Según un hombre suri: “El Gobierno vino con soldados y durante dos semanas trataron de evitar que los suris plantaran sus cosechas, para hacer que la gente pasara hambre y que aceptara trasladarse al campo de reasentamiento. La mayoría de los suris tienen miedo de ir al sitio en el que plantan sus cosechas. Solo algunos fueron. En una comunidad cercana a la plantación malasia quemaron tres casas, con los depósitos de grano dentro. Fueron los trabajadores de la plantación quienes lo hicieron”.

Human Rights Watch ha publicado recientemente el informe ¿Qué pasará si llega el hambre?, que documenta cómo las fuerzas de seguridad del Gobierno están empujando a las comunidades a irse de sus tierras mediante la violencia y la intimidación, amenazando su modo de vida al completo sin ninguna compensación o posibilidad de elección de medios de subsistencia alternativos.

 

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