Un análisis jurídico considera que los pueblos indígenas son injustamente perseguidos por “delitos contra la fauna salvaje” 4 marzo 2015

Pueblos indígenas como los “pigmeos” bakas del sudeste de Camerún se enfrentan a abusos a manos de patrullas antifurtivos.
Pueblos indígenas como los “pigmeos” bakas del sudeste de Camerún se enfrentan a abusos a manos de patrullas antifurtivos.

© Edmond Dounias/Survival

El abogado británico de derechos humanos Gordon Bennett emitió un análisis jurídico condenatorio acerca de los impactos negativos de la aplicación de las leyes de fauna salvaje sobre los pueblos indígenas en Bostuana, Camerún e India. La declaración se realizó el pasado viernes durante el simposio organizado por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (IUCN) y otros referida a “delitos contra la fauna salvaje”.

Bennett presentó un documento en el que argumentó que la aplicación de legislación relativa a la fauna salvaje casi siempre daña a los pueblos indígenas porque las leyes equivocadas están siendo ejecutadas por gente equivocada en contra de las personas equivocadas y expuso ejemplos en Botsuana, Camerún y la India.

El derecho de los bosquimanos del Kalahari a cazar para alimentarse es un derecho fundamental ratificado por el Tribunal Superior de Botsuana. El presidente Khama prohibió ilegalmente toda la caza en el país excepto para cazadores de trofeos acaudalados que pagan para ello. Los bosquimanos que son detectados cazando son arrestados, golpeados y torturados.

El portavoz bosquimano Jumanda Gakelebone dijo: “Todavía somos cazadores-recolectores. Queremos ser reconocidos como cazadores-recolectores. Si nos dicen ‘no caces’, significa ‘no comas’. Si van a prohibir cazar tienen que consultarnos. Nos van a convertir en furtivos. Pero cazar para nosotros nunca se ha referido a furtivismo. Cazamos para alimentarnos”.

Los bosquimanos han sido criminalizados por el Gobierno de Botsuana por cazar para alimentar a sus familias.
Los bosquimanos han sido criminalizados por el Gobierno de Botsuana por cazar para alimentar a sus familias.

© Philippe Clotuche/Survival

En India los esfuerzos para salvar al tigre han conducido a la expulsión ilegal de incontables comunidades. En Camerún los “pigmeos” bakas han sido golpeados o torturados por patrullas antifurtivos y ahora temen regresar al bosque. Ello ha generado devastadoras consecuencias para su salud, formas de vida y conocimientos indígenas.

Bennett hizo un llamamiento a los conservacionistas para que implementaran una aproximación radicalmente diferente que escuche las voces indígenas como los “ojos y oídos de la tierra” que son y respete sus derechos.

El simposio realizado en Sudáfrica precede a una conferencia intergubernamental de alto nivel sobre tráfico ilegal de animales salvajes que se desarrollará en Kasane, Botsuana, este mes de marzo. Los gobiernos, al igual que el consorcio de organizaciones de conservación “United for Wildlife” han sido criticados por fallar en reconocer públicamente que los indígenas cazadores no son furtivos

El director de Survival, Stephen Corry, declaró: “Personas indígenas y Survival International están realizando un llamamiento a la conferencia en Botsuana y a las organizaciones que integran United For Wildlife para que realicen una declaración sobre la caza indígena de subsistencia: ‘los pueblos indígenas no deberían ser criminalizados por cazar para alimentar a sus familias’”.

 

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