El doctor William Milliken, etnobotánico en los Reales Jardines Botánicos de Kew, Londres, habla con Survival International sobre el uso que los yanomamis hacen de las plantas de la selva, el inquietante sonido de los monos aulladores al amanecer y por qué es importante dar más valor al conocimiento botánico de los pueblos indígenas.

Los yanomamis utilizan a diario aproximadamente 500 especies de plantas distintas. ¿Con qué usos?

Los yanomamis dependen de una amplia variedad de plantas de la selva para la mayoría de los aspectos de sus vidas cotidianas.

Las plantas comestibles silvestres, por ejemplo, se utilizan con frecuencia para complementar aquellas que cultivan en sus huertos, y son de especial importancia cuando se desplazan fuera de sus comunidades.

Utilizan la madera de la selva para construir sus casas, para confeccionar herramientas y armas, y como combustible, entre otros muchos usos. Varias especies fibrosas se utilizan para tejer y atar, para cestas y para hamacas temporales. Otras sirven como tintes, venenos, medicinas, pintura corporal, tejados, perfumes, drogas alucinógenas, etc.

De hecho, aparte de sus cultivos, el algodón, la caza, la pesca y, actualmente, algunos artículos manufacturados como cazos y cuchillos, prácticamente todo lo que usan proviene de las plantas de la selva.

Grupo de indígenas yanomami en la selva en Demini, Brasil.
Grupo de indígenas yanomami en la selva en Demini, Brasil.
© Fiona Watson/Survival

¿Qué tipos de problemas médicos tratan con plantas y hierbas?

La concepción yanomami de la enfermedad y sus causas no son iguales que en la medicina occidental, por lo que en bastantes casos es muy difícil interpretar exactamente qué usos les dan a sus medicinas.

Pero la mayoría de las dolencias comunes que sufren los yanomamis tienen curas botánicas específicas. Utilizan una amplia gama de especies para, por ejemplo, tratar fiebres, el dolor de estómago, dolores musculares, diarrea, desórdenes respiratorios y conjuntivitis. Otras sirven para el dolor de muelas, los mordiscos de serpientes, problemas cutáneos, infecciones y lombrices.

¿Podría dar ejemplos del conocimiento que tienen los yanomamis de la ecología de la selva?

Sí, es un aspecto fundamental del conocimiento para un buen cazador, e igualmente relevante para las actividades de recolección.

Saben, por ejemplo, qué árboles contienen larvas de escarabajos comestibles cuando se caen y comienzan a pudrirse (y a veces los yanomamis hacen que se caigan a propósito). También saben qué especies acogen a colonias de orugas comestibles en ciertos momentos del año, y qué flores visitan las numerosas especies de abejas de miel que pueden reconocer.

Sin embargo, no todo su conocimiento es utilitarista: los yanomamis son grandes observadores de la naturaleza, y a lo largo de sus vidas continúan acumulando conocimiento sobre las complejas relaciones entre las plantas y los animales, basándose en sus propias experiencias.

Un cazador yanomami en la selva de Venezuela.
Un cazador yanomami en la selva de Venezuela.
© JERRY CALLOW/SURVIVAL

¿Qué pueden enseñarnos los yanomamis y otros pueblos indígenas sobre una vida en equilibrio con la naturaleza?

Es absolutamente cierto que el impacto que los yanomamis tienen sobre su entorno solo es sostenible porque es parte de un sistema ya muy establecido que ha evitado que se les agoten los recursos.

Que haya poca caza suele ser el motivo por el que una comunidad se traslada, abandonando sus claros en la selva, a los que solo regresarán cuando esta haya comenzado a recuperarse.

Utilizan veneno para peces en los ríos, reducen las poblaciones de mamíferos, talan árboles y a veces acaban con poblaciones enteras de palmeras para techar sus casas, pero lo importante es que solo toman de la selva lo que necesitan para sobrevivir. Y lo hacen con consideración, basándose en una comprensión profunda de lo que puede y no puede proveer.

Esta es, para mí, la diferencia fundamental, y algo de lo que podemos aprender. Esto, y el hecho de que su medio ambiente y su tierra están tan arraigados en su cultura material y espiritual que la idea de destrozarlos es un completo anatema.

En general, cada dolencia tiene sus curas, y las únicas excepciones son algunas de las enfermedades infecciosas que han sido introducidas por los foráneos, y con las que los yanomamis no tienen mucha experiencia.

Utilizan algunas plantas para asegurar el éxito en la caza de ciertos animales o como fuente de fuerza y resistencia, cuando las llevan alrededor del cuello en pequeños manojos o collares. Otras tienen un papel en la brujería, y causan infertilidad, picores, enfermedades o incluso la muerte a sus enemigos. Cuando me traían especímenes para identificarlos a menudo me decían que fuera especialmente cuidadoso al manejar esas plantas.

Si, como se ha sugerido, muchas especies de plantas aún no han sido documentadas por los científicos occidentales, y si muchas de estas están desapareciendo, ¿no tendría sentido darle mucho más valor al conocimiento botánico de los pueblos indígenas?

Es cada vez más urgente hacerlo, por varios motivos. Tiene todo el sentido del mundo, desde un punto de vista utilitarista, beber de la sabiduría indígena. En cualquier ámbito de la vida es normalmente más rápido, más eficiente y más barato preguntarle a alguien para obtener una respuesta que tratar de averiguarla desde el principio.

Y francamente sería una locura, además de una gran arrogancia, que los científicos desestimaran el conocimiento existente, adquirido a lo largo de milenios de experiencia, ¡simplemente porque no se ha adquirido a través de un método “científico”!

¿Qué es lo más importante que ha aprendido en su tiempo con pueblos indígenas?

Pues puede que parezca obvio, pero me ha enseñado mucho sobre la importancia de valorar perspectivas distintas. Reflexionando, también me ha enseñado cosas sobre nuestra propia cultura, modo de vida y actitudes hacia el otro que no. siempre me han hecho sentir especialmente cómodo.

Un niño yanomami rema en su canoa de regreso a su hogar en la Amazonia brasileña.
Un niño yanomami rema en su canoa de regreso a su hogar en la Amazonia brasileña.
© Survival

¿Y qué ha aprendido sobre la forma en la que coexisten con su entorno natural?

He aprendido que lo respetan y lo valoran de un modo que pocos de nosotros hacemos, sospecho. En general están mucho más integrados en su entorno que nosotros, y saben mucho más sobre él, y eso se refleja en la forma en que lo gestionan.

¿Tiene un momento favorito del día en la selva?

Si tengo que elegir, probablemente me quede con la hora antes del atardecer, cuando una luz tenue y clara ilumina los troncos a través de las ramas, las cigarras comienzan a “cantar” y las parejas de guacamayos y loros vuelan con determinación hacia sus nidos, graznando y charlando sobre los acontecimientos de la jornada.

Puede que no haya silencio, pero es un momento de extrema paz.

La noche también puede ser maravillosa, especialmente en una comunidad yanomami. Los murmullos de las conversaciones, el crepitar y las chispas de las hogueras cuando se echa un nuevo tronco a las ascuas, el canto de un chamán y los lúgubres graznidos de los pájaros en las profundidades de la selva.

También el rugido de los monos aulladores al amanecer.

Vista nocturna desde el interior de una maloca yanomami en Tootobi, Brasil.
Vista nocturna desde el interior de una maloca yanomami en Tootobi, Brasil.
© Victor Engelbert/Survival

¿Qué no conocemos “nosotros” sobre la Amazonia, y por qué es importante?

Depende de lo que consideres como “nosotros”. Colectivamente, incluidos los pueblos indígenas que allí viven, conocemos muchísimo. Desde la perspectiva de un científico occidental, sin embargo, solo estamos comenzando a arañar la superficie. Es muy importante aunar ambas perspectivas; de hecho es más importante que nunca.

Tenga en cuenta el cambio climático, por ejemplo. Tan solo estamos empezando a comprender qué es probable que le ocurra a la Amazonia a medida que el planeta se calienta, y sin embargo las consecuencias serán de largo alcance. La sabiduría indígena puede desempeñar un rol fundamental a la hora de mejorar esta comprensión, y ayudar a gestionar y a adaptarnos a los cambios que se avecinan.

De igual modo, el conocimiento científico puede ayudar a las comunidades indígenas a prepararse para conservar sus medios de subsistencia y gestionar sus recursos en un mundo cambiante. Gradualmente, el planeta se está dando cuenta del valor de la selva amazónica como proveedora de “servicios de ecosistema” vitales no solo para sus habitantes, sino para todos.

Cuanto antes lo entendamos, mejor.

¿Qué cuestiones ponen en peligro la riqueza de conocimiento acumulada por los pueblos indígenas?

En algunos casos se trata de la desaparición de los propios indígenas, y la falta de acceso a sus tierras tradicionales y sus recursos.

Si los habitantes de la selva, por ejemplo, pierden su selva, también se perderán sus conocimientos sobre las plantas de la selva en una o dos generaciones. En otros casos se asocia a la erosión cultural, más extendida, que a veces es resultado de la desestabilización deliberada de las sociedades indígenas.

Aún existen muchas creencias falsas sobre los pueblos indígenas. La idea colonial de que los pueblos indígenas son de algún modo atrasados todavía se utiliza para justificar la usurpación de sus tierras. ¿Cómo cree que se pueden modificar estas actitudes de forma permanente?

No hay una respuesta fácil ni una solución rápida, pero creo que las percepciones han cambiado considerablemente en las últimas décadas.

La primera vez que fui a Brasil recuerdo perfectamente que me dijeron que los indígenas que vivían río arriba eran animales peligrosos que “se comían a la gente”. Aunque probablemente esta percepción siga existiendo en algunos lugares, por distintos motivos está mucho menos extendida. La creciente conciencia sobre la desesperada situación de los pueblos indígenas y el ruidoso apoyo exterior a sus derechos han desempeñado un importante papel, pero en muchos casos son los propios indígenas los que, mediante su implicación constructiva a la par que enérgica, han ayudado a cambiar las opiniones y a moldear su relación con el mundo “exterior”.

Con una mayor conciencia internacional sobre la importancia de la biodiversidad también se ha generado respeto hacia el valor de la sabiduría indígena y hacia el vital rol de los pueblos indígenas como guardianes y defensores del medio ambiente.

Pero puede que todo esto suene un poco optimista: soy muy consciente de que muchas partes del mundo las actitudes hacia los pueblos indígenas son más primitivas que nunca, y que siguen sufriendo injusticias como resultado.

El movimiento de Survival por los pueblos indígenas cree en un mundo en el que sus derechos sean respetados y sus modos de vida, reconocidos.

Afortunadamente. No nos vendrían mal más organizaciones como Survival, cuyo trabajo respeto enormemente.

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