Biography

Quisiera que los blancos escuchen nuestras palabras y sueñen con todo lo que estas dicen: si las canciones de los chamanes dejan de escucharse en la selva, los blancos no se salvarán más de lo que lo haremos nosotros

Davi Kopenawa en The Falling Sky – Words of a Yanomami Shaman (La caída del cielo – palabras de un chamán yanomami)

Davi Kopenawa Yanomami es chamán y portavoz del pueblo yanomami, uno de los mayores pueblos indígenas relativamente aislados que vive en la selva amazónica en la frontera de Brasil y Venezuela.

Apodado el “Dalái Lama de la Selva”, Davi es en la actualidad un embajador internacional de su pueblo, y una de las voces más elocuentes y poderosas contra la destrucción de la selva amazónica y sus gentes.

Durante 25 años lideró sin descanso la larga campaña nacional e internacional para conseguir los derechos territoriales de los yanomamis, por la que consiguió reconocimiento por todo el mundo y en su país natal, Brasil. Como resultado, el territorio yanomami fue oficialmente reconocido y demarcado por el Gobierno brasileño en 1992. Los contiguos territorios yanomamis de Brasil y Venezuela conforman la mayor área selvática del mundo gestionada por un pueblo indígena.

El coraje de Davi, su espíritu combativo y tenacidad se reflejan en su apodo yanomami “Kopenawa”, que significa avispón. El nombre le vino cuando en un sueño chamánico los espíritus de las avispas se le aparecieron en el momento en que comenzó a luchar contra la invasión de las tierras de su pueblo por mineros de oro ilegales a finales de los años ochenta que casi exterminan a su tribu.

Davi Kopenawa y miembros de la Asociación Yanomami Hutukara durante la organización de la 7ª Asamblea en 2012, con motivo del vigésimo aniversario de la demarcación del territorio yanomami en Brasil. © Fiona Watson/Survival 2012

Davi ha desempeñado un papel crucial a la hora de aunar a comunidades yanomamis lejanas y diversas. En 2004 fundó Hutukara, la asociación yanomami que defiende los derechos de los yanomamis y que desarrolla proyectos de protección territorial, educativos y de atención médica. Actualmente es su presidente.

Las campañas de Hutukara han logrado que los yanomamis recuperen tierras que los ganaderos les habían robado en los años 70, han obligado al Gobierno a cumplir la Constitución y expulsar a miles de mineros de oro ilegales de su selva, y han forzado a instituciones científicas de los EE.UU. a devolver centenares de muestras de sangre extraída a las comunidades sin su consentimiento.

Ha organizado muchos talleres y reuniones para alentar a los jóvenes y a las mujeres yanomamis a participar en proyectos y para fortalecer los vínculos entre la sanación chamánica y la medicina occidental.

En 2010 Davi publicó su autobiografía, The Falling Sky (La caída del cielo), en colaboración con el antropólogo Bruce Albert. Parte autobiográfica y parte de crítica al materialismo y consumo excesivo del mundo industrializado, realiza un rico y detallado retrato sobre el pueblo yanomami y su modo de vida, y describe su iniciación como chamán y su lucha para salvar la selva y a los pueblos indígenas de la destrucción y la codicia de los “blancos”.

Davi ha viajado por todo el mundo para hablar ante audiencias variadas, que van desde alumnos de escuela primaria hasta la Asamblea General de la ONU.

Davi pasa la mayor parte del tiempo en su comunidad, Watoriki (la montaña del viento), donde practica chamanismo. Está casado con Fátima y tienen seis hijos, incluida una niña adoptada, y cuatro nietos.

Davi Kopenawa con niños yanomamis, comunidad de Watoriki. ©Fiona Watson, 1991

Hogar de Davi Kopenawa, Watoriki, en territorio yanomami de la selva amazónica, Brasil. © Fiona Watson/Survival 1996

Notas biográficas

Davi nació en torno a 1956 en Marakana, una comunidad yanomami situada en la cabecera del río Alto Toototobi, en el estado brasileño de Amazonas, la región de selva amazónica más cercana a la frontera con Venezuela. Uno de los recuerdos más fuertes que tiene de su infancia es el de su madre escondiéndolo bajo un cesto cuando los primeros blancos llegaron a su aldea.

A finales de la década de 1950 y durante los años sesenta, los primeros contactos con foráneos (el Servicio de Protección Indígena del Gobierno brasileño (SPI), la Comisión Fronteriza de Brasil (CBDL) y, más tarde, con misioneros de la organización estadounidense Misión Nuevas Tribus), desencadenaron enfermedades mortales para los yanomamis no contactados de esta remota región. La comunidad de Davi quedó diezmada, y muchos miembros de su familia, incluida su madre, murieron como consecuencia de las epidemias que azotaron la zona en 1959 y 1967.

Las vivencias de Davi le llevaron, entonces, a trabajar durante años como intérprete de la agencia gubernamental para asuntos indígenas, FUNAI. Sus responsabilidades principales eran ejercer como intérprete para los equipos médicos que atendían las aldeas yanomamis y dar asistencia a la FUNAI en la expulsión de los “intrusos blancos” de sus tierras. Esta experiencia le permitió viajar a diversas comunidades yanomamis para interactuar con las autoridades gubernamentales y otros foráneos.

En 1983, Davi comenzó a luchar por el reconocimiento de las tierras selváticas de los yanomamis en los estados brasileños de Roraima y Amazonas. En aquel momento, los mineros de oro (“garimpeiros”) estaban comenzando a invadir ilegalmente la zona y a propagar enfermedades como la malaria y la gripe frente a las que los yanomamis no tenían inmunidad. Como consecuencia, un 20% de la población yanomami murió entre 1983 y 1993 de enfermedades y ataques violentos.

La lucha de Davi le llevó a numerosos países. La primera vez que salió de Brasil fue por invitación de Survival International, que en 1989 le pidió que aceptara en su nombre el “Right Livelihood Award”, o “Premio Nobel Alternativo”, en una ceremonia en el Parlamento sueco. El premio fue otorgado en reconocimiento a los esfuerzos de Survival por ayudar a los yanomamis, así como por el éxito en “concienciar al público sobre la importancia de la sabiduría de los pueblos tradicionales para el futuro de la humanidad”. Durante este viaje Davi habló del terrible impacto de la invasión de mineros de oro en la salud de los yanomamis y en el medioambiente, y advirtió de que los yanomamis sólo sobrevivirían si se reconocían sus derechos territoriales.

Un año después, en 1991, realizó su primer viaje a Estados Unidos, donde se reunió con el Secretario General de las Naciones Unidas, Javier Pérez de Cuéllar, con miembros de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos y con senadores americanos, para concienciar sobre el inminente genocidio de los yanomamis. Davi participó en la “Semana Amazónica”, un evento anual que resalta temas relacionados con la Amazonia y sus pueblos.

El área yanomami fue reconocida oficialmente por el Gobierno brasileño justo antes de que se celebrase la primera Cumbre de la Tierra de Naciones Unidas en Río de Janeiro en 1992. Con 9,6 millones de hectáreas [96.650 kilómetros cuadrados], un tamaño similar al de Hungría o el estado de Indiana en EE.UU:, es una de las reservas más importantes del planeta en diversidad genética, así como el hogar de casi 26.000 yanomamis.

Desde los años ochenta, Davi ha trabajado estrechamente con la CCPY (Comisión Pro Yanomami), la ONG brasileña que jugó un papel fundamental en la exitosa campaña por los derechos territoriales de los yanomamis. El apoyo de Davi ha sido decisivo para los proyectos de la CCPY, tales como su innovador proyecto de educación bilingüe, cuyo objetivo es ayudar a los yanomamis a defender por sí mismos sus derechos mediante la creación de escuelas donde se imparten clases de alfabetización y aritmética, y se forma a profesores yanomamis.

También ayudó a la CCPY a crear la ONG de atención médica Urihi, que formaba a trabajadores sanitarios yanomamis y que redujo exitosamente las tasas de malaria y otras enfermedades infecciosas en las comunidades.

ISA (Instituto Socioambiental), una destacada ONG brasileña que se dedica a temas sociales y medioambientales, asumió proyectos yanomamis de la CCPY y trabaja estrechamente con Hutukara en varios planes.

Durante los noventa y principios de los 2000, Davi hizo numerosos viajes al extranjero para reunirse con organismos gubernamentales y ONG a fin de recaudar fondos para proyectos educativos y de salud vitales con los yanomamis, así como para exponer las continuas amenazas para su pueblo por parte de los buscadores de oro, colonos y terratenientes.

En diciembre de 1992, Davi representó a los pueblos indígenas de la Amazonia ante las Naciones Unidas en Nueva York en ocasión de la apertura oficial del Año Internacional de los Pueblos Indígenas. Al año siguiente, habló en la ONU, en Ginebra, donde expresó su preocupación sobre los posibles efectos negativos de las políticas de desarrollo gubernamentales sobre la tierra yanomami.

En el transcurso de sus viajes, Davi se ha reunido con cuatro presidentes brasileños, con el rey de Noruega, el exvicepresidente de los EE.UU., Al Gore, y el Príncipe Carlos de Inglaterra. Ha sido galardonado con el premio de la ONU Global 500 en reconocimiento a su lucha para preservar la selva de los yanomamis y garantizar un futuro para su pueblo. En abril de 1999, el presidente Fernando Henrique Cardoso concedió a Davi la Orden de Rio Branco en reconocimiento por su labor en nombre de los yanomamis.

Para una cronología más detallada de la vida de Davi, por favor, entra aquí