Los onges

Los onges son uno de los pueblos indígenas de las islas Andamán de la India. Son un pueblo asiático negro; los únicos habitantes permanentes de la isla Pequeña Andamán hasta los años 40, cuando su tierra fue robada por colonos de la India, Bangladés y las islas Nicobar.

Ahora comparten su isla con más de 18.000 colonos y se los obliga a vivir hacinados en una reserva que ocupa una diminuta parte de lo que fue su tierra ancestral.

Desde que se produjo el contacto hace unos cien años la población de los onges, así como su salud y bienestar, se han desplomado. Son por desgracia un dramático ejemplo de lo que el futuro depara a sus vecinos los jarawas y los sentineleses si la India no mantiene su política actual de no contacto.

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Esta página fue actualizada por última vez el julio 10, 2021


Los onges

Los onges se autodenominan en-iregale, que significa “persona perfecta”.

Viven desde hace mucho tiempo en Pequeña Andamán, la isla más meridional del archipiélago Andamán.

La población de los onges también se vio diezmada tras el contacto con los colonos británicos e indios, y descendió desde las 670 personas que sumaban en 1900, a las cerca de 112 que quedan hoy.

Hasta los años cuarenta, los onges eran los únicos habitantes permanentes de Goubalambabey (nombre onge para Pequeña Andamán). En la actualidad comparten la isla de 732 km2 con más de 18.000 colonos procedentes de la India, Bangladés y las islas Nicobar. En 1976 los onges fueron sedentarizados con el fin de obtener “las instalaciones básicas para una vida higiénica y para protegerse de los fenómenos naturales”. Ahora viven en una reserva en Dugong Creek que supone una pequeña parte del tamaño de su territorio original.

Un hombre onge descansa en su hamaca. Islas Andamán.

Un hombre onge descansa en su hamaca. Islas Andamán. © Survival International

El tsunami de 2004 destruyó completamente los asentamientos de los onges pero todos los indígenas sobrevivieron. Sabían que si el mar retrocedía rápidamente después volvería precipitadamente con una fuerza devastadora.

Cuando sintieron el terremoto y vieron el nivel de las aguas bajar considerablemente, se reunieron en la orilla y lanzaron piedras al mar para engañar a los espíritus enfadados (que pensaban que estaban haciendo temblar los pilares sobre los que se sostiene el océano) y hacerles creer así que ellos, los onges, estaban en el agua. Después se apresuraron tierra adentro para ponerse a salvo de las olas que, sabían, vendrían después.

Gran parte de la isla Pequeña Andamán ha sido deforestada y en la actualidad los onges tienen que competir con los colonos por los jabalíes y el pescado. A pesar de que los onges aún pasan mucho tiempo cazando y recolectando miel en lo que queda de su selva, dependen en gran medida de las autoridades de Andamán para las raciones de arroz, lentejas y otros productos. Preocupados por la dependencia que se había creado, el Gobierno indio trató de forzar a los onges para que trabajaran en una plantación de cocos a cambio de las raciones, una forma de trabajo en condiciones de servidumbre, pero no tuvo éxito.

Los onges consideran que los dientes blancos son señal de un cuerpo muerto, por eso mastican una corteza que tiñe de rojo su dentadura. Adornan su cuerpo y cara con arcilla blanca y ocre.

A pesar de las raciones y asistencia sanitaria del Gobierno, su salud ha empeorado desde que fueron sedentarizados y padecen altas tasas de malnutrición, mortalidad infantil y una tasa de crecimiento peligrosamente baja. Las tasas de mortalidad infantil y en la niñez se duplicaron en los primeros años después de su asentamiento.

Una mujer y un niño onges. Los onges pintan sus cuerpos, incluidos sus rostros, con barro blanquecino.

Una mujer y un niño onges. Los onges pintan sus cuerpos, incluidos sus rostros, con barro blanquecino. © Survival

Los nacimientos de niños onges se anuncian en la prensa de Andamán de manera similar a cómo los osos pandas son criados con éxito en zoológicos. La población onge sufrió un nuevo golpe devastador en 2008 cuando ocho hombres onges murieron tras beber un líquido desconocido que habían encontrado en la costa. Se cree que los onges pensaron que se trataba de alcohol, que fue introducido en las comunidades onges por los colonos.

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