El pueblo indígena munduruku denuncia minería ilegal en Brasil

Indígenas mundurukus se manifiestan delante del Ministerio de Justicia en Brasil, 2018.

Indígenas mundurukus se manifiestan delante del Ministerio de Justicia en Brasil, 2018.

© Marcelo Camargo/Agência Brasil

Dirigentes y representantes del pueblo indígena munduruku han denunciado a buscadores de oro que operan ilegalmente en su territorio en la Amazonia brasileña y anuncian que no dejarán de luchar hasta que se resuelvan sus problemas.

La zona alrededor del río Tapajós alberga a muchas comunidades mundurukus. Es uno de los territorios indígenas más intensamente invadidos, ya que desde hace algunos años atrae a buscadores de oro.

La tribu está furiosa y preocupada por los crecientes impactos sociales y ambientales de la invasión. Mostrando una botella llena de agua turbia del Tapajós, Alessandra Munduruku ha declarado esta semana en la capital, Brasília: “Esta agua sucia trae muerte y enfermedad a nuestra gente, y nuestros peces están llenos de mercurio.”

El mes pasado, los mundurukus cortaron una de las carreteras de la región para protestar contra la invasión de los mineros y emitieron varias declaraciones a la atención de los pariwats (gente no indígena), advirtiéndoles de que “estáis destruyendo nuestros lugares sagrados y alterando nuestro mundo espiritual. Esto trae enfermedades y muerte a nuestro pueblo. Ya no aceptaremos más esta destrucción (…) La minería de oro divide a nuestro pueblo, introduce nuevas enfermedades y contamina a nuestra gente con mercurio. La minería acarrea drogas, alcohol, armas y prostitución. Y codicia.”

Se ha reportado que niños mundurukus sufren problemas de desarrollo debido al alto nivel de mercurio en sus cuerpos. Los efectos duraderos de la contaminación por mercurio entre los pueblos indígenas y en la vida acuática son causa de gran preocupación. Un estudio sobre la contaminación por mercurio en Brasil, presentado en junio, calcula que hay de 18,5 a 221,5 toneladas de mercurio en varias regiones del país.

Organizaciones mundurukus reclaman la expulsión de todos los buscadores de oro y han denunciado los intentos por parte del actual Gobierno de legalizar las actividades mineras en los territorios indígenas.

El presidente Jair Bolsonaro ha manifestado a menudo su apoyo a los buscadores de oro y pretende promulgar una ley que legalice la actividad minera en territorios indígenas, pese a la oposición generalizada de los pueblos indígenas.

Si el Congreso aprueba la ley de actividades mineras, 177 territorios indígenas se verán afectados directamente, incluidas las tierras de por lo menos seis pueblos indígenas no contactados, que son los más vulnerables del planeta. El territorio yanomami, que ya ha sido invadido intensamente por numerosos buscadores de oro ilegales, será uno de los más afectados, ya que es objeto de 678 solicitudes de licencia minera, más que ningún otro territorio indígena.

Los mundurukus, cuyo nombre significa “pueblo de las hormigas de fuego”, son una tribu amazónica de 14.000 personas. Cultivan mandioca y otros tubérculos comestibles, bananas y piñas en sus huertos en la selva, y cazan, pescan y recolectan una amplia variedad de frutas y frutos secos.