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Los jarawas

Los cazadores furtivos amenazan la supervivencia del pueblo indígena jarawa

Hasta 1998 los jarawas escogieron resistirse al contacto con todos los foráneos. En la actualidad, se encuentran gravemente amenazados. Los furtivos permanecen días enteros acampados en su selva, y las autoridades locales están desafiando la orden del Tribunal Supremo de la India que obliga a cerrar la carretera que atraviesa su reserva.

En 1999 y 2006 los jarawas padecieron brotes de sarampión, una enfermedad que ha provocado la extinción de muchos pueblos indígenas en todo el mundo tras entrar en contacto con foráneos.

 
 

De los cuatro pueblos indígenas de las Islas Andamán, la colonización resultó especialmente desastrosa para los granandamaneses. Cuando llegaron los británicos, este pueblo lo conformaban más de 5.000 personas; en la actualidad sólo sobreviven 56.

Los grandamaneses eran originariamente diez tribus distintas, entre las que se encontraban los jerus, beas, bos, khoras y pucikwares. Cada una tenía su propia lengua, y tenían entre 200 y 700 miembros. Ahora se los conoce colectivamente como grandamaneses.

Una canción de la última de los bo

Boa Sr, la última superviviente del pueblo indígena bo, que murió en enero de 2010, entona su canto para la cámara.

Los bos fueron la última de las diez tribus en entrar en contacto con los británicos, justo antes del censo de 1901. Las enfermedades que trajeron los foráneos y que les transmitieron las otras tribus grandamanesas ya habían diezmado a los bos, y solo quedaban 48 en el momento del contacto.

Cientos de granandamaneses fueron asesinados en conflictos con los colonos británicos cuando defendían su territorio de la invasión. Los británicos cambiaron sus tácticas y establecieron el “Hogar Andamán”, en el que mantenían presos a los granandamaneses. Muchos otros murieron de enfermedades y abusos en el hogar, y de los 150 bebés nacidos allí, ninguno vivió más de dos años.

En 1970, las autoridades indias trasladaron a los granandamaneses que quedaban a la diminuta Isla del Estrecho, en la que viven ahora completamente dependientes del Gobierno para comer, guarecerse y vestirse. Entre los granandamaneses supervivientes abunda el abuso del alcohol.