Ritual de pesca indígena reconocido como patrimonio cultural en Brasil 4 junio 2010

Hombres enawene nawe cocinan pescado en su comunidad.
Hombres enawene nawe cocinan pescado en su comunidad.
© Fiona Watson/Survival

El yãkwa, uno de los rituales más importantes practicado por los indígenas enawene nawe, ha sido reconocido oficialmente como parte del patrimonio histórico y cultural de Brasil por el ministro de Cultura brasileño.

El yãkwa dura cuatro meses y es uno de los mayores rituales que tienen lugar en la Amazonia brasileña. Los enawene nawe construyen intricadas presas de madera de un lado a otro de los afluentes del río Juruena para atrapar grandes cantidades de peces. Acampan en la selva, ahúman los peces capturados en unas construcciones especialmente levantadas para la ocasión y luego los envían en canoas de vuelta a su comunidad.

Cuando los hombres y los niños regresan de los campamentos de pesca, intercambian comida por medio de rituales con el mundo de los espíritus en esmeradas ceremonias.

Dos ONG, OPAN (Operaçao Amazônia Nativa) y Video in Villages, han grabado el ritual en un documental que pronto será difundido.

El reconocimiento del Gobierno del yãkwa se produce en un momento crítico: el ritual se encuentra amenazado por la desaparición de la pesca en el río Juruena.

El año pasado, por primera vez, el ritual no se pudo practicar de la forma habitual porque la pesca había desaparecido. Se piensa que esto se debió a un cambio en los patrones de lluvia, y como consecuencia de la actual construcción de un complejo de presas hidroeléctricas en el río Juruena.

La pesca es una parte esencial de la dieta de los enawene nawe, puesto que no comen carne roja. Debido a la presión de los indígenas, quienes se enfrentaban a una dramática escasez de alimentos, el Gobierno hizo que la empresa constructora de la presa comprará tres mil kilos de peces de piscifactoría para este pueblo indígena el año pasado.

Debido a la falta de pesca, el importante ritual de intercambio de la pesca con los espíritus no se pudo llevar a cabo, lo que ocasionó una gran consternación entre los enawene nawe.

Según afirmó Juliana Almeida, de OPAN, que trabaja en estrecha colaboración con los enawene nawe:“Los indígenas salen a pescar y regresan quejándose de que no hay peces y de que el agua del río está muy sucia”.

La construcción de presas en el río Juruena es una fuente de conflicto entre los indígenas, las empresas constructoras y el gobierno del estado de Mato Grosso.

 

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