Es con gran pesar que comunicamos el fallecimiento de Virginia Luling, voluntaria de Survival entre 1969 y 1989, Responsable de Campañas en África entre 1989 y 2004, y una gran “luchadora por los derechos humanos”.
Obituario a cargo del Director de Survival, Stephen Corry

“Burguesa anglo-americana” es la descripción que Virginia hacía de sí misma, con su modestia característica. Esta definición no podría ser menos reveladora sobre una mujer cuya vida estuvo marcada por un profundo internacionalismo, altruismo, sacrificio personal, y humildad totalmente exenta de protagonismo.

Cuando era estudiante de doctorado en antropología, Virginia fue una de las primeras personas en implicarse en el trabajo de Survival desde su fundación en 1969. Durante diez años llevó incansablemente el Grupo de Apoyo de Surrey; describía con modestia su labor de captación de fondos como “sobre todo organizar tenderetes”. Después de habernos brindado muchos años de voluntariado –seis de ellos editando nuestro boletín de noticias–, Virginia poco a poco se incorporó al personal de la oficina, en último término aceptando el puesto de responsable de campañas en África, ya a finales de los ochenta. Hasta que se jubilara en 2004, sus años de trabajo estuvieron jalonados de viajes de campo, siempre emprendidos con fortaleza y disfrute, invariablemente con presupuestos limitadísimos, usando el transporte local y el alojamiento más baratos que podía (o ninguno en absoluto). Fue Virginia la que se encargó de hacer la primera visita de Survival a los bosquimanos de Botsuana, que posteriormente sería tan decisiva para nuestro trabajo en las décadas de los noventa y del 2000. Su primera noche en el Kalahari la pasó durmiendo profundamente bajo las estrellas, al lado del vehículo averiado, mientras sus compañeros bosquimanos se acurrucaban en el interior, a salvo de los leones que merodeaban.

Los indígenas ogieks de Kenia dicen que siempre la recordarán por su papel en la construcción de la red de activistas de derechos humanos que posteriormente se convertiría en el Consejo para el Bienestar Ogiek. Lo expresaron así en el tributo que le brindaron al jubilarse: “Tu contribución a nuestro éxito es incalculable”.

A Virginia también podemos atribuirle el mérito de haber obtenido una de las mejores frases acerca de Survival que haya pronunciado ningún indígena: un nativo de Tanzania le dijo, refiriéndose a nuestro nuevo logo, “Cada vez que veo esos largos dedos me siento feliz”.

El viaje que hizo a Etiopía en los ochenta para investigar alegaciones sobre un programa gubernamental de reasentamiento forzoso a gran escala hubiera dado escasos frutos a quien tuviera menos determinación e ingenio, pero Virginia supo leer entre líneas y publicó varios informes condenatorios que lograron que este escándalo recibiera la atención del mundo entero.

Pero es quizás por su trabajo en el Cuerno de África por lo que más se la conoce fuera de Survival. Su trabajo de campo en Afgoye, Somalia, y en la región de Oromo, en Etiopía, al principio de su carrera, desencadenaron un vínculo permanente con esta zona, cuyas gentes y conflictos siempre la acompañaron. Virginia fue secretaria de la Sociedad Anglo-Somalí, y –como experta en procedencia de clanes en Somalia meridional, y hablante del somalí– prestó testimonio pericial e informes en cientos de casos de asilo. Durante décadas, también estuvo muy estrechamente vinculada con la Asociación de Ayuda a Oromo, y apoyó que niños refugiados procedentes de Oromo pudieran ir a la escuela en Kenia.

Haciendo gala de un coraje exento de ostentación, Virginia hizo varios viajes a Somalia durante la guerra civil, y en una ocasión el señor de la guerra de la región incluso le proporcionó guardaespaldas.
Haciendo gala de un coraje exento de ostentación, Virginia hizo varios viajes a Somalia durante la guerra civil, y en una ocasión el señor de la guerra de la región incluso le proporcionó guardaespaldas.

© Survival

A la vez que volcaba su dedicación y compromiso con los pueblos indígenas, Virginia encontraba tiempo para desarrollar otros intereses. Había crecido con una madre novelista, Sylvia Luling (su apellido de soltera era Thompson), y un padre artista, por lo que Virginia tenía muchos contactos literarios, y era ella misma una excelente escritora. Además de una tesis titulada “Influencias coloniales y postcoloniales en una comunidad de Somalia meridional”, publicó muchas obras, entre ellas una serie de libros para niños (“Surviving Peoples”) y decenas de artículos y ensayos sobre Somalia. Su primera licenciatura fue en lengua y literatura inglesas, y, puesto que había estudiado con JRR Tolkien, era muy activa dentro de la Tolkien Society. El artículo que preparó para la conferencia que conmemoraba el centenario, “Un antropólogo en la Tierra Media”, analizaba sus obras desde una visión de Europa desoccidentalizada y con el estilo ingenioso que era propio de Virginia.

Pero Virginia no siempre estuvo a la vanguardia, por delante de su tiempo, como ocurría con sus apreciaciones de la Tierra Media, algo que era la primera en admitir. En la ocasión en que un bosquimano le preguntó acerca de su opinión sobre el juicio de O.J. Simpson, ella necesitó averiguar de quién se trataba. Y cuando, en el transcurso de una reunión, se mencionó que Survival iba a hacer uso de una “empresa de distribución y entregas” (donde se empaquetan y envían productos del catálogo a los socios), exclamó “No tengo ni idea de lo que es una empresa de distribución y entregas, ¡pero suena estupendo!”.

Su extraña capacidad para adormilarse, aparentemente, en reuniones especialmente aburridas, y para luego despertarse de repente haciendo alguna observación súbita y absolutamente apropiada, era la envidia de todos nosotros (a diferencia de su chucho, “Stubbs”, que al no poder quedarse en casa solo de lo anciano y achacoso que estaba, tenía que acompañar a Virginia a la oficina, para su desgracia y la nuestra también).

Durante mucho tiempo he sostenido que Virginia es la única persona con quien Survival, durante sus primeros 44 años de historia, ha estado realmente en deuda, y me siento agradecido de haber tenido la oportunidad de decírselo a ella finalmente, y de despedirme justo antes de que se marchara de Londres por última vez. Era alguien que jamás pensaba en sí misma, y que, en la adversidad, nunca desfalleció en su compromiso con los pueblos indígenas. En algunas tradiciones asiáticas, este tipo de persona se conoce como “bodhisattva”. Ni que decir tiene que Virginia se habría quedado atónita ante este calificativo, y no habría querido reconocerse así ni por un momento. Pero lo era, y desde luego fue todo un privilegio y un honor haberla conocido.

Un grupo de amistades procedentes de Oromo recorrió Inglaterra de punta a punta en un minibús alquilado para hacerle una visita poco antes de que falleciera. Imbuida de callada firmeza y de determinación, Virginia se enfrentó a su enfermedad final con el mismo coraje, dignidad y fortaleza con que había hecho frente por igual a señores de la guerra armados en Somalia, dictadores africanos y leones del Kalahari.

Survival le ha dado su nombre a una pasantía permanente con el fin de alentar a los jóvenes que se incorporen al departamento de campañas a seguir sus pasos de gigante. Nunca la olvidaremos.

El personal de Survival y los integrantes del comité envían sus más sentidas condolencias a la familia.


Una selección de homenajes recibidos del extranjero


No era una tarea fácil luchar tan valientemente para restituir la confianza a los ogieks, que tanto habían sufrido la opresión a finales de los noventa, durante la dictadura.

La echaremos mucho de menos como mentora que fue de nuestra causa… nunca escatimó esfuerzos en la defensa de los derechos humanos. Que Dios todopoderoso haga descansar su alma en la paz eterna. Para siempre la recordaremos.

Joseph Sang, ogiek

Quiero transmitir nuestras sentidas condolencias por la pérdida de esta gran luchadora por los derechos humanos. Los ogieks siempre la recordaremos por su humildad y por su lucha por los pueblos indígenas.

Que Dios todopoderoso acoja su alma.

Daniel Kobei, ogiek

Lamento lo ocurrido a Virginia y quiero enviar las condolencias de los bosquimanos de la RCKC. Acompañamos a su familia en el duelo

Jumanda Gakelebone, bosquimano

Hemos tenido noticias del fallecimiento de Virginia Luling. Es una gran pérdida para los pueblos indígenas de África, para la comunidad que defiende los derechos humanos, sin duda para todos los que trabajaron con ella en Survival, y para su familia.

Por favor, acepten nuestras más sentidas condolencias.

Nigel Crawhall, Comité Coordinador de Pueblos Indígenas de África

Prácticas Virginia Luling

Puedes hacer un donativo online para las vacantes de prácticas Virginia Luling