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Orígenes e historia

• La expresión “soluciones basadas en la naturaleza” apareció por primera vez en 2009, en una ponencia elaborada por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) de cara a las negociaciones internacionales sobre el clima.

• Ha llegado a significar el uso de mecanismos como la plantación de árboles, la restauración de hábitats, la preservación de los bosques para absorber el CO2 atmosférico y la adaptación a los efectos del cambio climático.

• Se vendió la idea de que era una manera de hacer frente a la crisis climática. No obstante, se ha convertido en una manera de evitar afrontarla, pues resulta que ofrece una solución fácil que no implica reducir la quema de combustibles fósiles, que es la única respuesta real.

• La industria conservacionista preconiza las SbN porque le permiten ingresar enormes sumas de dinero vendiendo créditos de carbono a partir de sus áreas protegidas con el fin de financiar nuevas áreas protegidas.

 

¿Cómo funcionan las SbN?

• El cambio climático viene provocado por la emisión de CO2 a la atmósfera, procedente en su mayor parte de la quema de combustibles fósiles.

• La única solución efectiva pasa por detener estas emisiones.

• Sin embargo, los ideólogos de las SbN proponen en vez de ello contrarrestar las emisiones “protegiendo” las tierras y los ecosistemas que capturan carbono, por ejemplo mediante la creación de áreas protegidas, la “restauración” de la naturaleza o la plantación de más árboles.

• Reciben el apoyo entusiasta de muchas compañías petroleras, otras industrias contaminantes y quienes ganan dinero en los mercados de carbono. 

• Un informe de 2017 (“Natural Climate Solutions”), escrito principalmente por The Nature Conservancy, afirma que las SbN podrían cubrir el 37 % de la mitigación “de bajo coste” del CO2 necesaria en 2030; sin embargo, el documento presenta graves deficiencias.

 

¿De dónde procede la expresión “30×30”?

• Se trata de la propuesta que propugnan muchos gobiernos de incrementar las áreas protegidas para la “naturaleza” hasta que cubran el 30 % de la superficie terrestre (alrededor del doble de su extensión total actual) en 2030. La apoyan y promueven con fervor todas las grandes organizaciones conservacionistas internacionales.

• Esta propuesta carece de una base científica clara y no tiene en cuenta la destrucción del medioambiente causada por el consumo excesivo en el Norte Global y la explotación de los recursos naturales con fines lucrativos, que continuarán si no se les paran los pies. 


¿Qué tienen de malo?

• Compensación del carbono: te dicen que puedes seguir contaminando siempre que plantes algunos árboles en algún lugar o “preserves” un bosque existente. Pero no permite reducir la emisión total de CO2; las emisiones de los combustibles fósiles siguen aumentando y el carbono almacenado en los árboles y otros “ecosistemas naturales” se libera muy fácilmente con los incendios y otras perturbaciones. También puede dar pie a vastos monocultivos de árboles de crecimiento rápido.

• Mala ciencia: la afirmación de que se podría prevenir el 37 % del cambio climático para 2030 gracias a las SbN es científicamente fraudulenta. La cantidad de carbono que podría ser absorbida en el mundo real por la “naturaleza” para 2030 es mucho menor.

• Empresas: les permite seguir como si nada, así que no adoptarán las medidas necesarias para reducir rápidamente sus emisiones.

• Dinero: exigirá poner precio a la naturaleza, para que se pueda comerciar con ella a cambio de emisiones de carbono en otros lugares. Mucha gente rechaza este concepto y el dinero saldrá simplemente de las empresas, que seguirán contaminando como antes, e irá a parar a los bolsillos de la industria conservacionista.

• Áreas protegidas: crear todavía más áreas protegidas implica el desalojo de millones de pobladores locales e indígenas de sus tierras, cuando son los mejores guardianes de la naturaleza.

• Acaparamiento de tierras: plantar los bosques necesarios para asegurar siquiera la mitad del 37 % de mitigación del clima requeriría una extensión de casi el tamaño de Australia. ¿Dónde están esas tierras y qué ocurrirá con las personas que viven en ellas?

• Alimentación: con tantas áreas protegidas y otros programas de SbN que precisan extensiones de tierra, ¿de dónde obtendrán sus alimentos los seres humanos? Tendríamos que intensificar la explotación agrícola en otras partes del mundo para compensar la pérdida de tierras de cultivo. Esto supondría tener que cambiar los hábitos alimentarios de millones de personas so pena de morir de hambre.

• Repoblación de vida silvestre: se propone a menudo como parte de las SbN, pero contempla a las personas y la naturaleza como algo separado. Sin embargo, todos nuestros territorios con mayor biodiversidad han estado habitados y acondicionados por personas durante milenios, no son “silvestres”. Y en ellos sigue viviendo gente, que depende de sus recursos.

• Finalmente… no resuelve el problema climático real. Apunta con el dedo en una dirección que no es la causa real del cambio climático, a saber, las emisiones de carbono que se generan principalmente en el Norte Global.