Familia marma de las Chittagong Hill Tracts en Bangladesh. Las tribus de esta región se encuentran amenazadas por los colonos y el ejército de Bangladesh, una zona en la que los asesinatos, las torturas y las violaciones están a la orden del día.

Familia marma de las Chittagong Hill Tracts en Bangladesh. Las tribus de esta región se encuentran amenazadas por los colonos y el ejército de Bangladesh, una zona en la que los asesinatos, las torturas y las violaciones están a la orden del día.

© Mark McEvoy/Survival

Los activistas han advertido que en la actualidad las mujeres y las niñas jummas de las Chittagong Hill Tracts son víctimas de violaciones perpetradas impunemente por los colonos. Solo en los primeros tres meses de 2014 se han registrado seis casos de violaciones de mujeres jummas.

Según fuentes locales una mujer indígena, Sabita Chakma, fue violada y asesinada por un grupo de colonos bengalíes cuando iba al río por la mañana. En otro incidente una adolescente fue abandonada en el bosque en estado de inconsciencia después de ser violada por una banda de hombres. Existen también muchos casos de abuso sexual, incluido un presunto intento de violación por parte de un joven oficial del ejército.

Es probable que las cifras reales de las atrocidades cometidas sean mucho más elevadas, puesto que abundan los casos no denunciados o registrados. Los jummas no confían en que los responsables serán juzgados mientras las víctimas de violaciones enfrentan el estigma social. Las fuerzas locales de seguridad tienden más a proteger a los violadores que a la propia población indígena de la región.

El Gobierno de Bangladesh ha trasladado a centenares de miles de colonos a las Chittagong Hill Tracts, hogar de once tribus conocidas en su conjunto como los jummas. Los indígenas han visto sus tierras arrebatadas por los colonos y también han sufrido una violenta represión a manos del ejército.

En un artículo recientemente publicado titulado “When rapists are Bengali. When Rape Is A State Weapon For Ethnic Cleansing” (“Cuando los violadores son bengalíes. La violación como arma del estado para la limpieza étnica”), Samari Chakma, una abogada indígena, escribió: “Nosotras, las mujeres indígenas de las colinas en Khagrachari, vivimos el día a día con miedo y ansiedad extremas. En la actualidad, las Chittagong Hill Tracts son un paraíso para violadores”.