El Tribunal Supremo mantiene el dictamen de genocidio

El Tribunal Supremo Federal, máxima instancia judicial de Brasil, reconoció ayer la condena de genocidio contra cuatro garimpeiros (mineros de oro) que asesinaron a 16 indígenas yanomami en 1993. El voto fue unánime.

Los abogados de los garimpeiros habían recurrido la sentencia de genocidio original dictada por un juez federal, que ahora ha sido respaldada por el Tribunal Supremo. Ahora por fin el asunto puede ser dado por cerrado.

La masacre de 16 yanomami de la comunidad Haximú de Venezuela fue obra de 22 garimpeiros brasileños que operaban ilegalmente en el área. En un brutal ataque, los garimpeiros dispararon a ancianos, mujeres y niños y acuchillaron a un bebé con un machete.

Cuatro garimpeiros recibieron condenas de entre 19 y 20 años de prisión por el crimen de genocidio y aún están cumpliendo condena en la cárcel. La Convención de la ONU sobre genocidio, ratificada por Brasil, establece que el asesinato "con la intención de destruir, del todo o en parte, un grupo nacional, étnico, racial o religioso" constituye genocidio.

La sentencia del Tribunal Supremo es muy significativa y envía un aviso importante a quienes continúan cometiendo crímenes contra los pueblos indígenas de Brasil.