Megapresa amazónica en suspenso tras protestas

Indígenas kayapó durante las recientes protestas de una semana de duración contra la presa de Belo Monte, Brasil, 2009.
Indígenas kayapó durante las recientes protestas de una semana de duración contra la presa de Belo Monte, Brasil, 2009.
© Greenpeace

El visto bueno para la construcción de la presa hidroeléctrica de Belo Monte, en el río Xingú (Amazonia brasileña), ha sido prorrogado tras las protestas de los indígenas y las objeciones de organizaciones locales e internacionales.

De construirse, la presa sería la tercera más grande del mundo. Con un coste de unos 10 mil millones de dólares, llevaría a más de 200.000 trabajadores a la zona y forzaría a unas 20.000 personas a abandonar sus hogares.

Los pueblos indígenas, que han vivido en el área durante siglos, representarían un elevado porcentaje de los desplazados. Nueve millones de hectáreas de selva se verían afectadas.

La presa fue criticada durante una vista sobre presas organizada por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos el mes pasado, porque viola los derechos humanos y daña el medioambiente. Indígenas kayapó participaron, junto a otros 14 pueblos indígenas, en las protestas de una semana de duración que se desarrollaron en octubre.

Tras la protesta, representantes indígenas entregaron una carta al presidente Lula en la que advertían: “Si el Gobierno decide seguir adelante con la construcción de Belo Monte, nosotros, los indígenas del Xingú, iniciaremos una guerra”.

El departamento de asuntos indígenas del Gobierno brasileño (FUNAI) dio luz verde al proyecto a pesar de haber admitido que la presa tendría un impacto negativo sobre los pueblos indígenas.

La subasta donde las empresas pujan por contratos para construir Belo Monte también se ha retrasado debido a los problemas para adquirir una licencia medioambiental para el proyecto. Si en enero no se ha otorgado la licencia, posiblemente la construcción de la presa se pospondrá para el 2014.

El martes, representantes de comunidades indígenas y otros afectados acudieron a una vista pública donde las autoridades involucradas en la construcción de la presa hablaron de su impacto. Sin embargo, no acudió ningún representante de los organismos gubernamentales más vinculados al proyecto. Ayer tuvo lugar otra
comparecencia, tras una protesta desarrollada por líderes indígenas.

El Director de Licencias y el Coordinador de Infraestructuras y Energía del Ministerio del Ambiente de Brasil, figuras clave en el caso de Belo Monte, anunciaron que renunciaban a sus puestos el martes.

Para más información sobre la presa de Belo Monte, ver la web de International Rivers.

Más información acerca de cómo las presas afectan a otros pueblos indígenas en el mundo.