Los penanes de Long Seridan protestan contra la construcción de un oleoducto que atraviesa su tierra ancestral.

Los penanes de Long Seridan protestan contra la construcción de un oleoducto que atraviesa su tierra ancestral.

© Survival

Los penanes de la región de Long Seridan han organizado un bloqueo para protestar contra la construcción de un oleoducto de gas que atraviesa su tierra ancestral y destruye su fuente de agua potable.

Al frente de la construcción de los 500 km del oleoducto, ya a punto de finalizarse, se encuentra la petrolera nacional de Malasia Petronas. El oleoducto transportará gas natural desde el estado malasio de Sabah hasta la costa sur de Sarawak.

El oleoducto se abre paso a través del bosque en el que viven muchas comunidades de indígenas penan. Hará que la caza y la recolección se compliquen todavía más para esta tribu, que actualmente atraviesa graves dificultades después de sufrir durante años las consecuencias de la tala, que ha destruido su tierra.

La construcción del oleoducto ha afectado a numerosas comunidades. Un hombre penan le dijo a Survival: “Si construyen este oleoducto a través de nuestra tierra es una forma de matarnos. ¿Cómo vamos a sobrevivir si construyen este oleoducto y nosotros no somos ya capaces de movernos libremente por nuestra zona, de un lado a otro?”

Los 500 km de oleoducto, que está construyendo la petrolera nacional malasia Petronas, cortan en dos el bosque de los penanes y les dificulta la caza.

Los 500 km de oleoducto, que está construyendo la petrolera nacional malasia Petronas, cortan en dos el bosque de los penanes y les dificulta la caza.

© Survival

Los indígenas penanes de Long Seridan iniciaron el bloqueo contra el oleoducto hace casi tres semanas y han advertido de que continuarán hasta que se tengan en consideración sus motivos de protesta.

Al mismo tiempo, otro grupo penan de Long Daloh, a más de 60 km de distancia, también ha estado protestando contra la tala en su tierra y contra la presa de Baram que amenaza con inundar sus hogares y el bosque del que dependen para sobrevivir.

De salir adelante, esta presa desplazará a unos 20.000 indígenas. Muchos penanes y otras comunidades indígenas ya han protestado contra la presa de Baram y han pedido que se cancele.