Información de contexto

Guardianes

Por todo el mundo pueblos indígenas y tribales están defendiendo sus tierras frente a los foráneos. Se ven a sí mismos como los guardianes del mundo natural para las generaciones futuras.

La mayoría de las áreas de mayor valor para la conservación del medio ambiente son territorios indígenas.

El fuerte vínculo entre un pueblo indígena y su territorio y el respeto fundamental que las comunidades indígenas tienen hacia los ecosistemas de los que dependen son factores clave para mantener la riqueza ecológica de las tierras indígenas.

La organización conservacionista WWF ha declarado que el 80% de las “ecorregiones” más ricas del mundo están habitadas por comunidades indígenas.

Nosotros cuidábamos de la tierra. Ahora que ya no estamos allí, nadie cuida de ella.Tapal Bandialetto, Wanniyala Aetto

Estas zonas son de vital importancia para todos nosotros, ya que son reservas de rica biodiversidad y sumideros de dióxido de carbono, por lo que su conservación es una prioridad global. Sin embargo, hasta ahora han sido preservadas precisamente porque han sido de vital importancia para los pueblos indígenas que han vivido en ellas durante generaciones.

Esto no significa que todos los pueblos indígenas vivan “en armonía con la naturaleza”, pero sí que muchos pueblos indígenas que han podido proteger sus propias tierras han mantenido un medio ambiente rico y biológicamente diverso.

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Mucho antes de que se acuñara el término “conservacionismo”, los pueblos indígenas habían desarrollado medidas enormemente efectivas para mantener la riqueza de su tierra.

Palawan plantando arroz en tierras altas en Barangay Culasian, municipio de Rizal.
Palawan plantando arroz en tierras altas en Barangay Culasian, municipio de Rizal.
© Dario Novellino

La custodia de su tierra incluye prácticas como los tabúes, la rotación de cultivos, la prohibición temporal de la caza y los bosques sagrados. Si arrasan su tierra, pescan demasiado en sus ríos o talan demasiados árboles, ellos, y los espíritus que veneran, sufrirán.

Los tabúes están muy arraigados en muchas culturas indígenas, y sirven tanto para mantener el orden social como para proteger los recursos de los que depende la comunidad.

El resultado de estos tabúes y prácticas es un racionamiento efectivo de los recursos del territorio del pueblo indígena, lo que da a la diversidad de plantas y animales espacio y tiempo suficientes para florecer.

Protegiendo el “corazón del mundo”

Los líderes espirituales, o “mamas”, de los koguis de Colombia han protegido los lugares sagrados de este pueblo indígena desde hace siglos.

Indígenas arhuaco, Colombia.
Indígenas arhuaco, Colombia.
© Survival

Ellos, y sus vecinos los arhuacos y los arsarios, conservan los lugares, llevan a cabo rituales y mantienen la “Ley de la Madre” que rige el mundo.

Su sistema de protección indígena es uno de los más complejos del mundo.

Los pueblos de la Sierra Nevada de Santa Marta han sido masacrados desde los tiempos de la colonización hasta las recientes oleadas de combates entre las guerrillas, los paramilitares, los traficantes de droga y los colonos.

A pesar de estos enormes problemas, los “mamas” continúan enseñando las costumbres de la Madre y protegiendo su montaña sagrada, a la que consideran el corazón del mundo.

Áreas de conservación comunitaria

En Australia, un fuerte movimiento indígena está consiguiendo reunir a las comunidades aborígenes con su tierra y ayudándolas a “cuidar del territorio”.

Teniendo en cuenta la horrible historia de injusticias, pobreza y mala salud entre los aborígenes, este movimiento de retorno al hogar ancestral está generando beneficios económicos, de salud y medioambientales.

© Niño aborigen, Australia

Sin embargo, movimientos como éste tienen que luchar cuesta arriba para cambiar prejuicios muy asentados sobre los pueblos aborígenes, el "conservacionismo no científico” y la recolección de recursos silvestres.

Las agencias de conservación medioambiental deben tener alicientes para trabajar con los residentes locales de las zonas a conservar, para intentar conseguir su consentimiento antes de comenzar proyectos y encontrar modos de aunar formas locales y occidentales de proteger los recursos vitales del planeta.