Información de contexto

Zonas protegidas

Las “zonas protegidas” o “parques” son términos vagos para extensiones de tierra o mar que se protegen en nombre del conservacionismo medioambiental.

Más del 13% de la superficie terrestre del planeta está en una zona protegida. El equivalente a 2.000 millones de hectáreas, más del doble del tamaño de Estados Unidos.

Los espacios con la etiqueta de “zona protegida” no son automáticamente el centro de demasiada acción conservacionista. Muchas zonas protegidas sólo existen en teoría. Se las conoce como “parques de papel”.

En función del tipo de zona protegida en la que se habite, las implicaciones son distintas. Algunos parques están “estrictamente protegidos”, lo que significa que la presencia de personas en ellos está prácticamente prohibida. Otros parques incorporan el “uso sustentable” de los recursos en la manera de gestionar el área.

Para los pueblos indígenas, las consecuencias de las reservas estrictamente restringidas pueden ser muy graves. Pueden ser ilegalmente expulsados de sus tierras ancestrales y prohibírseles acceder a sus recursos. Las áreas de uso sustentable, sin embargo, pueden ayudar a las comunidades indígenas a proteger sus territorios de las presiones externas (como la tala, la agricultura a gran escala o la minería).

A menudo se describe erróneamente las áreas protegidas como salvajes, incluso aunque pueblos indígenas sean dependientes de esas tierras y las hayan administrado durante milenios. Ahora, los científicos de la conservación reconocen y valoran cada vez más los complejos sistemas de los pueblos indígenas para proteger y gestionar sus territorios.

Existen directorios mundiales de “áreas indígenas y comunitarias conservadas” (ICCAs, por sus siglas en inglés). Las ICCAs protegen, al menos, tanto territorio de bosque como las zonas oficialmente protegidas, y tal vez incluso el doble. Los pueblos indígenas y tribales cuidan el medioambiente mejor que nadie.

Es de vital importancia que las zonas protegidas no violen los derechos de las comunidades indígenas locales. Cualquier zona protegida que se encuentre dentro de territorio indígena debería ser establecida tan sólo con el consentimiento previo, libre e informado de dichas comunidades. Para atender mejor a los intereses tanto del conservacionismo medioambiental como de los derechos y necesidades de los pueblos indígenas, los gobiernos y las organizaciones conservacionistas deben trabajar hacia el reconocimiento de los derechos territoriales de las comunidades indígenas locales y ayudarlas a proteger sus territorios de las amenazas del exterior.