“La vida antes del contacto era increíble”

Artículo escrito por Laura de Luis, responsable de comunicación de Survival, para la revista de Asociación Solidaria Aragonesa, Y El Sur, publicado en abril de 2026.
Salomon Dunu, un hombre matsés, dijo una vez: “La vida antes del contacto era increíble”. Y de entre todos los testimonios de personas indígenas que reúne Resistir para Existir: la lucha global de los pueblos indígenas en aislamiento, esta frase breve y contundente resuena con especial fuerza en mi memoria.
La primera vez que la escuché me resultó abrumadora. Y el año pasado, mientras trabajaba en la versión española del informe, sus siete palabras sobrevolaban cada uno de los testimonios que traducía.
Quizás porque, de algún modo, simbolizan las raíces que permanecen en el subsuelo de un bosque talado. Quizás porque la nostalgia que expresan condensa el desgarro de tantísimos indígenas aislados que han sufrido la violencia atroz del contacto forzado. Una “motosierra” que arranca de cuajo modos de vida únicos, sabidurías ancestrales y conexiones vitales con el territorio. Pero las raíces tienen memoria…
“Nuestros hermanos en aislamiento todavía viven en la selva. Sabemos que están ahí fuera. Mi propio hijo los ha visto. Ellos viven como nosotros lo hacíamos antes. Se trasladan de un lugar a otro y, cuando ven a una persona blanca, huyen. Cuando escuchan que alguien se aproxima, ocultan rápidamente sus huellas con palos y hojas”, nos contó también Salomon, matsés recientemente contactado.
A partir de testimonios como el suyo, recopilados durante décadas de investigación de Survival, Resistir para existir analiza por primera vez de forma global e interconectada la lucha de los pueblos indígenas en aislamiento. Este enfoque es crucial: si seguimos tratando las denuncias sobre las violaciones de derechos humanos que sufren estos pueblos como problemas nacionales y aislados, no estaremos llegando al origen de las amenazas que ponen en jaque su supervivencia.
Urge una mirada que aborde su larga lucha contra el racismo y la colonización desde una óptica capaz de evidenciar cómo el sistema capitalista es el conquistador actual, que expande sus dominios por todo el mundo y depreda sus entornos naturales para alimentar el hambre insaciable de las industrias del Norte Global.
El informe revela que existen 196 pueblos y grupos indígenas en aislamiento: repartidos por bosques y selvas de América del Sur, Asia y el Pacífico, luchan contrarreloj para tener un futuro al que mirar. Si no se pone fin a la invasión y al robo de sus territorios, en solo una década la mitad de ellos podrían ser aniquilados.
El 96 % de estos pueblos y grupos están amenazados por actividades extractivas como la tala, la minería o la extracción de petróleo. Son los muebles de nuestros hogares, el combustible del transporte de mercancías e incluso el níquel de las baterías de los automóviles eléctricos “sostenibles” los que arrasan las selvas del mundo y a quienes las habitan.
A estas amenazas tradicionales se suman ahora otras: influencers que viajan en busca de un primer contacto para aumentar sus seguidores en redes sociales; misioneros evangélicos financiados por organizaciones multimillonarias que rastrean a estos pueblos con tecnología de última generación para convertirlos; o bandas criminales vinculadas al narcotráfico y la minería ilegal que operan en lo más profundo de la selva.
Pero más allá de desentrañar los peligros queponen en jaque la supervivencia de los pueblos indígenas en aislamiento, Resistir para existir es ante todo un canto a la resiliencia y resistencia de estos pueblos. Sus páginas demuestran que, cuando los territorios de los pueblos indígenas no contactados se protegen, estos no solo sobreviven sino que prosperan. Y al hacerlo, gestionan y cuidan algunos de los entornos más biodiversos del planeta, desempeñando un papel crucial en la lucha contra el cambio climático que el resto del mundo dice querer ganar.
“Ahora les pido que nos ayuden. Porque los indígenas aislados están ahí fuera, queremos que el Gobierno proteja la tierra. (…) Quiero que aquellos que apoyan a los pueblos indígenas ayuden a los matsés. Digan al mundo que los matsés están totalmente en contra de la empresa petrolera. No la queremos en nuestra tierra”.
A Salomon y a su pueblo les arrebataron la posibilidad, no meramente de sobrevivir, sino de EXISTIR, en mayúsculas, plenamente.
Su mensaje, el de quienes sobrevivieron al contacto y el de quienes todavía lo evitan, es inequívoco: los pueblos indígenas en aislamiento necesitan que respetemos sus derechos territoriales. Sin sus territorios, no hay existencia posible. Por favor, infórmate y apoya: indigenasenaislamiento.org



