Indígenas aislados

Genocidio

Poblaciones enteras están siendo exterminadas por la violencia ejercida por los foráneos que les arrebatan sus tierras y recursos, y por enfermedades como la gripe y el sarampión frente a las que no tienen inmunidad.

Estos indígenas aislados sapanawas emergieron de la selva en 2014 después de que unos foráneos masacraran a la mayoría de sus ancianos. Fueron tantos los asesinados que no pudieron enterrarlos a todos y muchos cuerpos se convirtieron en alimento para los buitres.

Desde que los akuntstus fueron forzosamente contactados en los años 70, los foráneos han intentado acabar con ellos en repetidas ocasiones. Tras el fallecimiento de Konibu (derecha) y Ururú (izquierda, escondida) solo sobreviven cuatro akuntsus. Cuando ellos también mueran, la tribu se habrá extinguido para siempre.

Boa Senior era la última superviviente de la tribu bo del archipiélago Gran Andamán (India). Con su muerte en 2010 se consumó la aniquilación de su pueblo y la extinción de su lengua. Cuando los británicos colonizaron las islas Andamán en torno a 1850, los bos y otros pueblos indígenas vecinos sumaban 5.000 granandamaneses. La mayoría fueron asesinados o murieron a causa de las epidemias introducidas por los colonos; hoy sobreviven menos de 60 granandamaneses. © Alok Das

Casa y huerto de un indígena aislado en Brasil. Se piensa que es el único superviviente de una tribu masacrada por terratenientes ganaderos hace décadas. Se le conoce como “el hombre del agujero” porque vive completamente solo en un pedazo de selva, donde cava profundos agujeros para capturar animales o para esconderse de los foráneos. © J. Pessoa

Tucan, un hombre piripkura, duerme en la selva. Los piripkuras eran una veintena cuando la FUNAI los contactó por primera vez a finales de los 80. Después del contacto regresaron a la selva. Desde entonces se volvió a entrar en contacto con tres miembros de este pueblo indígena, pero después dos regresaron a la selva y no se les ha vuelto a ver más. Nadie sabe si hay otros supervivientes. © Jair Candor/FUNAI

La denuncia de Jorge Murunahua poco después del contacto
Mataron a mi madre, a mis hermanos y hermanas, y a mi mujer.
Awá Brasil
No sabíamos lo que era un catarro. La mitad de nosotros murió. La mitad de mi pueblo murió.
Murunahua Perú

Casos

Kawahivas
© FUNAI

En la Amazonia brasileña un pequeño grupo de indígenas aislados podría estar a punto de extinguirse. Los indígenas kawahivas se ven obligados a vivir en una huida permanente, escapando de la violencia de los foráneos. Los ataques y las enfermedades han matado a sus familiares. Los madereros están cada vez más cerca. Estos son los últimos kawahivas. Y su genocidio se consumará a menos que su tierra sea protegida.

© Peetsa/FUNAI/CGIIRC Archive

A caballo entre los límites de Perú, Brasil y Bolivia está la “Frontera amazónica de los no contactados”, hogar del mayor número de pueblos indígenas aislados del planeta. Donde mantienen el control sobre sus tierras prosperan. Sin embargo en otras partes, la exploración petrolífera, los madereros, narcotraficantes y carreteras ponen sus vidas en peligro. Survival está presionando a dichos gobiernos para que cumplan la ley y eviten su destrucción.

© FUNAI

En la Amazonia brasileña un pequeño grupo de indígenas aislados podría estar a punto de extinguirse. Los indígenas kawahivas se ven obligados a vivir en una huida permanente, escapando de la violencia de los foráneos. Los ataques y las enfermedades han matado a sus familiares. Los madereros están cada vez más cerca. Estos son los últimos kawahivas. Y su genocidio se consumará a menos que su tierra sea protegida.

© Peetsa/FUNAI/CGIIRC Archive

A caballo entre los límites de Perú, Brasil y Bolivia está la “Frontera amazónica de los no contactados”, hogar del mayor número de pueblos indígenas aislados del planeta. Donde mantienen el control sobre sus tierras prosperan. Sin embargo en otras partes, la exploración petrolífera, los madereros, narcotraficantes y carreteras ponen sus vidas en peligro. Survival está presionando a dichos gobiernos para que cumplan la ley y eviten su destrucción.

Robo de tierras y contacto forzoso

Nos oponemos a los intentos por parte de foráneos de contactar a pueblos indígenas aislados. El contacto siempre es mortal, y la decisión de iniciarlo les corresponde solo a ellos. Quienes entran en territorio de indígenas aislados les niegan esa posibilidad de decidir.

La minería, tanto de proyectos multimillonarios como de operaciones ilegales de menor escala, abre y contamina los territorios indígenas. El proyecto Gran Carajás, que incluye una mina (en la imagen), una línea de ferrocarril y una presa, dejó expuesto el noreste de la Amazonia a invasiones y a una violencia sin precedentes, y causó la muerte de muchos awás no contactados. © Peter Frey/Survival

Las presas hidroeléctricas, que se suelen presentar como alternativas de “energía verde”, están destruyendo vastas extensiones de tierra indígena. Una serie de megapresas en la Amazonia brasileña que cuentan con financiación internacional, como la de Belo Monte (en la imagen), amenazan la existencia de varios grupos de indígenas aislados. © Ministro de Energía y Minas, Brasil

Los intentos de misioneros de forzar el contacto con pueblos indígenas aislados podrían acabar aniquilándolos. En la imagen, un misionero sonríe a la cámara mientras se saca un “selfie” con un niño indígena no contactado que acaba de emerger de la selva. Este simple acto podría matarlo, porque es muy probable que le contagie gérmenes de enfermedades como la gripe o el sarampión frente a las que los pueblos indígenas en aislamiento no han desarrollado inmunidad. © FENAMAD

“Al destruir la tierra de la que dependen para sobrevivir, la deforestación mata a los indígenas aislados. El Chaco paraguayo, el último refugio de los indígenas ayoreos aislados, está siendo devastado por una de las mayores tasas de deforestación del mundo. © Rodrigo Baleia"

La actividad agroganadera roba y explota la tierra de pueblos indígenas aislados. El ganado pasta en la tierra de los indígenas aislados kawahivas mientras ellos se enfrentan a la extinción y viven en una huida constante, luchando por sobrevivir. © Survival

Vastas extensiones de tierra en la Amazonia, que una vez estuvieron pobladas por centenares de tribus no contactadas, están abiertas a plantaciones a gran escala. En Brasil, la bancada ruralista antindígena del Congreso alienta todo esto, y está presionando para debilitar drásticamente los derechos territoriales indígenas duramente conquistados. © Rodrigo Baleia

Esta región es el hogar de los indígenas aislados nahuas, nantis, matsigenkas y mashco-piros. La construcción del gasoducto de Camisea se abre a través del corazón de la selva de los indígenas aislados en Perú. En la historia reciente, otros proyectos de hidrocarburos similares han matado a incontables indígenas aislados y suponen una clara violación de las leyes nacionales y del derecho internacional. © A. Goldstein/Survival

El furtivismo amenaza la supervivencia del pueblo indígena sentinelés de la India. Si sus recursos se agotan, morirán. © A. Justin

© G. Miranda/FUNAI/Survivalß

Una controversia peligrosa

Ignorando siglos de experiencia sobre la devastación que provoca el contacto forzoso, algunos académicos defienden que los pueblos indígenas aislados, cuya existencia consideran “no viable a largo plazo”, sean forzosamente contactados. Pueblos indígenas y expertos de todo el mundo han confrontado estas ideas por ser “peligrosas” y “arrogantes”, y denuncian que estos argumentos le hacen el juego a quienes quieren abrir la Amazonia y saquear sus recursos.

Los indígenas aislados son sociedades puras.

Mito

REALIDADTodas las sociedades están, y siempre han estado, en un proceso de cambio continuo; también los pueblos indígenas no contactados. Survival no habla de culturas o pueblos puros. No son atrasados o de la “Edad de Piedra”: simplemente viven de forma diferente.

Les estamos negando los beneficios de la medicina occidental.

Mito

REALIDAD:Sabemos por grupos recientemente contactados que los pueblos indígenas aislados tienen un conocimiento inigualable de su medioambiente y de las plantas medicinales que utilizan para tratar las enfermedades que conocen.

Tras el contacto la población aumenta gracias al beneficio de la medicina occidental.

Mito

REALIDAD: El contacto es peligroso y devastador. Algunas tribus han perdido el 90% de su población en cuestión de un año o dos tras el primer contacto y nunca se han recuperado, y otras han sido completamente aniquiladas. Si algunas sobreviven y finalmente se recuperan, es a un precio altísimo e inaceptable, que a menudo conlleva la pérdida de la mayor parte de su población. Aún cuando hay equipos médicos presentes durante el primer contacto no hay garantía de que los indígenas respondan al tratamiento o ni siquiera de que lo acepten.

Si supieran sobre “nuestra” forma de vida, querrían unirse a nosotros.

Mito

REALIDAD: No tendrán la oportunidad. Lo cierto es que el futuro que les ofrece la sociedad colonizadora es unirse al escalafón más bajo posible, quedando a menudo abocados a convertirse en mendigos y prostitutas. La historia demuestra que los pueblos indígenas y tribales acaban en un estado mucho peor tras el contacto, con frecuencia muertos.

No se les puede dejar solos para siempre.

Mito

Realidad: Si la alternativa es su destrucción, ¿por qué no? Nos oponemos a los intentos externos de contactarlos. El contacto siempre es mortal, y la decisión de iniciarlo les corresponde solo a ellos. La solución está clara: proteger su tierra para permitirles vivir como ellos elijan.

¿Y ahora qué?  →
 

Hazte socio/a

Rechazamos financiación gubernamental: dependemos de ti

Hazte socio/a
 

Actúa

Recauda fondos, haz campaña y difunde el mensaje

Actúa