Liberado prominente prisionero político papú tras más de una década en prisión

Un nutrido grupo de personas celebra la liberación del prisionero político papú Filep Karma.

Un nutrido grupo de personas celebra la liberación del prisionero político papú Filep Karma.

© Free West Papua/ Survival

El destacado prisionero político papú Filep Karma ha sido liberado tras permanecer más de una década en prisión por izar la bandera de Papúa Occidental, que está prohibida por las autoridades indonesias.

Karma, de 56 años, fue arrestado en 2004 después de liderar una manifestación pacífica en Papúa Occidental que pedía la independencia de Indonesia y durante la que izó la bandera Morning Star (estrella de la mañana).

Fue sentenciado a 15 años de prisión por traición, pero Amnistía International lo consideró un prisionero de conciencia. Incluso Naciones Unidas condenó su detención por considerarla “arbitraria”.

Filep Karma pudo haber sido liberado el pasado mes de agosto cuando se le ofreció el perdón a cambio de admitir su culpa. Sin embargo, rechazó su liberación y declaró: “Si el presidente Widodo quiere liberarme incondicionalmente, entonces sí, gracias”. Finalmente el Gobierno redujo su condena por “buen comportamiento”, por lo que ha podido salir de prisión.

Sin embargo, izar la bandera Morning Star se sigue considerando un delito castigado con pena de cárcel en Papúa Occidental. En respuesta a las noticias de la liberación de Karma, el Jefe de la Policía Nacional de Indonesia, Gen. Badrodin Hait, manifestó: “Si tú dices que él es un prisionero político, yo digo [que Filep era] un criminal”.

La decisión se produce a raíz de que el presidente de Indonesia Joko Widodo se comprometiera, una vez más, a mejorar los medios de vida en la región. Pero hay escasas pruebas de que la brutal represión de las fuerzas de seguridad contra los papúes haya terminado. A finales de septiembre al menos 45 prisioneros políticos papúes seguían tras las rejas, y los asesinatos políticos, tiroteos mortales, detenciones arbitrarias y torturas a manos de los servicios de seguridad, siguen siendo frecuentes.