Victoria para los nómadas awá

Karapiru awá, Posto Tiracambu, Caru, abril 2000.
Karapiru awá, Posto Tiracambu, Caru, abril 2000.
© Fiona Watson/Survival

Un juez federal brasileño ha dictaminado que los terratenientes y los colonos que ocupan ilegalmente la reserva indígena awá deben abandonar el territorio en 180 días.

Esto supone una gran victoria para este pequeño pueblo nómada de cazadores-recolectores del estado de Maranhão, integrado por 300 indígenas awá.

Durante las dos últimas décadas, los awá han sufrido rápidas y frecuentes invasiones de carácter violento, así como la destrucción de su selva por parte de ganaderos y colonos. Los foráneos han disparado a los awá y extendido enfermedades contra las que tenían escasa o nula inmunidad.

Recientemente los madereros construyeron un amplio camino que atravesaba el corazón de su tierra, a sólo tres kilómetros de la comunidad donde vive el grupo awá más recientemente contactado. Este grupo es especialmente vulnerable ante enfermedades comunes como la gripe.

La sentencia, emitida el pasado 30 de junio, establece que toda persona que no abandone el territorio en este plazo será multada. Las autoridades se encargarán de trasladar a la gente, desmantelar los edificios y cerrar los caminos.

Survival ha presionado durante muchos años para que se reconociesen los derechos territoriales de los awá, y este año lanzó una nueva campaña haciendo un llamamiento al poder judicial para que ordenase la retirada de todos los foráneos de la tierra de los indígenas. Es fundamental que esta decisión se mantenga.

Los awá, también conocidos como guajá, son uno de los pocos pueblos indígenas nómadas existentes en Brasil. En la década de los ochenta sus tierras fueron abiertas al inmenso “Proyecto Carajás”. Brasil abrió la mayor mina de hierro del mundo y construyó una línea de ferrocarril a través de la tierra awá para transportar el mineral.

Muchos awá fueron contactados durante ese periodo y asentados en comunidades por la FUNAI, el departamento de asuntos indígenas brasileño. Decenas murieron de enfermedades o fueron asesinados en violentas matanzas a manos de ganaderos  y de quienes les arrebataron sus tierras.

Durante años los awá han hablado del impacto de los foráneos sobre su tierra y su modo de vida. El ya fallecido To´o dijo a Survival: “He visto a los karai (blancos) cazándolo todo y prendiendo fuego a todo. ¿Por qué lo hacen? Acabarán con este lugar y éste es mi lugar. Esta es nuestra tierra y nosotros somos sus dueños.”

Actualmente existen unos 60 awá no contactados, la mayoría de los cuales viven en la reserva de Araribóia, que es también el hogar de los indígenas guajajara. La reserva ha sufrido una gran invasión de madereros ilegales y se teme por el futuro de los awá aislados que viven allí.