Otra comunidad indígena de Brasil atacada e incendiada

Madre e hijo guaraní.
Madre e hijo guaraní.
© João Ripper/Survival

A primera hora del pasado 18 de septiembre, la comunidad guaraní-kaiowá de Apyka’y de Brasil fue atacada por diez pistoleros que abrieron fuego contra su campamento, hiriendo a un indígena.

Los pistoleros también golpearon e hirieron a otros indígenas con cuchillos y abrieron fuego contra los refugios de los indígenas, que fueron destruidos junto con sus posesiones.

Los pistoleros amenazaron a los indígenas y les dijeron que si no abandonaban su campamento junto a la carretera, morirían. La comunidad no tiene más materiales para reconstruir su campamento y temen nuevos ataques.

Según información facilitada a Survival, los guardas de seguridad del terrateniente de la zona han impedido a los indígenas acceder al agua de su hacienda. Se  cree que este terrateniente envió a los pistoleros a la comunidad para que dejaran de ir a por agua.

Los guaraní-kaiowá de Apyka’y han vivido intermitentemente junto a la carretera durante seis años y han intentado en varias ocasiones regresar a su tekoha o tierra ancestral, de la que fueron forzados a salir hace una década cuando los terratenientes la ocuparon.  

Después del último intento por parte de los indígenas de reocupar su tierra, el terrateniente consiguió una orden de expulsión en los tribunales y la comunidad fue expulsada en abril del 2009.

En junio de 2009 la comunidad de Apyka’y escribió una carta desesperada a la FUNAI, el departamento de asuntos indígenas de Brasil, instándole a cumplir un acuerdo para demarcar todas las tierras de los guaraníes: “¿Vais a demarcar la tierra para los indígenas?… Necesitamos saber lo que está pasando con nuestra tierra. ¿Hemos perdido nuestra tierra o no?… ¿Resolveréis el problema de la tierra o no?  Esto tiene que solucionarse realmente por el bien de nuestra comunidad.”

Este último ataque se produce sólo cuatro días después de que otra comunidad guaraní-kaiowá, que acampaba junto a una carretera, fuera incendiada por los guardias de seguridad de un terrateniente.