Furia ante el nuevo proyecto de reasentamiento del Gobierno

Tres mil familias pertenecientes a los konso, un pueblo agricultor, han sido trasladadas a las tierras bajas de los pueblos pastores mursi y bodi, en el suroeste del país. Los mursi y los bodi viven en el valle del Río Omo, en el suroeste de Etiopía; los konso viven en las tierras altas a unos 500 kilómetros, donde tienen sus peculiares poblados de casas de piedra y su agricultura en terrazas.

La acción forma parte de la política del Gobierno de Etiopía, respaldada por el Banco Mundial, de reasentar a 2.200.000 personas.El proyecto trata de impulsar la agricultura y poner fin a la dependencia del país de la ayuda alimentaria extranjera. El Gobierno tiene una actitud despectiva hacia los mursi y los bodi, a quienes los no indígenas imaginan frecuentemente como nómadas, que vagan de un lugar a otro, "agarrándose a los rabos de su ganado". El Gobierno quiere sedentarizarlos en comunidades estables e "integrarlos en el mundo moderno" introduciendo a los granjeros konso entre ellos. De hecho, los mursi y los bodi ya viven en gran medida de la agricultura y los cultivos de sorgo usando la crecida del río. Los mursi y los bodi se sienten amenazados por los intrusos y amenazan con usar la violencia. Muchos de los konso desean regresar a casa, y están eludiendo a la policía para hacerlo.