Hombre penan, Sarawak, Malasia.

Hombre penan, Sarawak, Malasia.

© Robin Hanbury-Tenison/Survival

Un grupo de indígenas penanes de Malasia ha suspendido el largo bloqueo del lugar de construcción de la presa de Murum y ha dado al Gobierno de Sarawak un ultimátum.

Dicen que las autoridades tienen un mes para garantizar compensación suficiente por las consecuencias negativas que la presa tendrá para sus medios de subsistencia, o volverán a levantar la barricada.

Sus demandas incluyen: parcelas de tierra para plantar, una extensión de bosque adecuada para poder cazar y recolectar y participación de las ganancias de la presa.

Cuando quede terminada el año que viene, la presa de Murum indundará las tierras ancestrales de los penanes. Aproximadamente 1.400 penanes deberán desplazarse para dejarle paso. Es la primera de doce nuevas presas proyectadas en el estado malasio de Sarawak.

Las zonas destinadas al reasentamiento de los penanes han sido intensamente
taladas y están amenazadas por las enormes plantaciones de palma de aceite.

Los penanes saben que sin tierra suficiente para cazar lo pasarán mal para
sobrevivir.

Un hombre penan habló desde el lugar del bloqueo: “Aún recuerdo lo que el
Presidente y un diputado de la Asamblea del estado nos dijeron: ‘Esta presa no
matará a los penanes, sino que los hará prósperos e ilustrados’. Me pregunto,
¿cómo nos va a ilustrar la presa? No han cumplido con lo que hemos pedido.
Dijeron que la presa es para ilustrarnos, pero para nosotros los penanes, nos va a matar”.

El bloqueo de los penanes de las carreteras de acceso a la presa de Murum ha durado treinta y seis días, y ha obligado a paralizar los trabajos de construcción y que se abandonen vehículos.

El 1 de noviembre acordaron interrumpir la protesta temporalmente después de
que les dijeran que el Gobierno solo consideraría sus demandas si levantaban el bloqueo.